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Washington. El Senado estadounidense dio el jueves un paso importante para la aprobación de una resolución para frenar las acciones militares del presidente Donald Trump en Venezuela, una rara reprimenda bipartidista que llega tras la captura del líder Nicolás Maduro.
La legislación impulsada por los demócratas, que prohíbe nuevas hostilidades de Estados Unidos contra Venezuela sin autorización explícita del Congreso, superó una votación procesal clave con el apoyo de cinco republicanos.
La votación final, prevista para la próxima semana, se considera ahora poco más que una formalidad.
Trump tendría que firmar la norma si pasa la votación en la Cámara de Representantes. Aun así, fue un gesto significativo que mostró inquietud entre algunos republicanos.
Trump tildó de "estupidez" la colaboración de cinco senadores republicanos para aprobar un proyecto de ley que limitaría sus poderes militares en Venezuela.
"Los republicanos deberían avergonzarse de los senadores que acaban de votar con los demócratas para intentar arrebatarnos nuestra capacidad para luchar y defender a los Estados Unidos de América", declaró Trump en su red Truth Social.
"En cualquier caso, y pese a su 'estupidez', la Ley de Poderes de Guerra es inconstitucional" sostuvo Trump, en alusión a la resolución aprobada poco antes en el Senado.
La resolución sobre poderes de guerra requerirá que Trump obtenga la aprobación del Congreso antes de atacar nuevamente a Venezuela, y llega luego que el Ejército de Estados Unidos capturara al presidente venezolano Nicolás Maduro en una redada nocturna sorpresa y al tiempo que el gobierno de Trump busca controlar los recursos petroleros del país sudamericano y su gobierno.
Los demócratas no lograron la aprobación de varias de estas resoluciones en los meses en que Trump intensificó su campaña contra Venezuela. Pero los legisladores argumentaron que ahora que Trump ha capturado a Maduro y ha puesto su mirada en otras conquistas como Groenlandia, la votación presenta al Congreso, controlado por los republicanos, una oportunidad.
“Es hora de que el Congreso afirme su control sobre acciones militares de este tipo, y es hora de sacar esto de la clandestinidad y ponerlo a la luz”, dijo el senador Tim Kaine, demócrata por Virginia, quien forzó la votación.
Los líderes republicanos han dicho que no tuvieron notificación previa de la redada en la madrugada del sábado para capturar a Maduro y su esposa, Cilia Flores, pero en su mayoría expresaron satisfacción esta semana al tiempo que altos funcionarios del gobierno proporcionaban informes clasificados sobre la operación.
El gobierno de Trump ha utilizado un conjunto de justificaciones legales en evolución para la campaña de varios meses en Centro y Sudamérica, desde destruir embarcaciones que supuestamente son usadas en el tráfico de drogas bajo autorizaciones para la lucha global contra el terrorismo hasta capturar a Maduro en lo que ostensiblemente fue una operación de aplicación de la ley para juzgarlo en Estados Unidos.
Los líderes republicanos han respaldado a Trump.
“Creo que el presidente ya ha demostrado un compromiso muy fuerte con la paz a través de la fuerza, especialmente en este hemisferio”, dijo el líder de la mayoría del Senado, John Thune, republicano por Dakota del Sur. “Creo que Venezuela recibió ese mensaje fuerte y claro”.
Respuesta de los legisladores a la operación en Venezuela
Antes de la votación sobre la resolución, varios republicanos dijeron que estaban considerando cuidadosamente su decisión, incluidos los senadores Susan Collins de Maine y Thom Tillis de Carolina del Norte, quienes anteriormente votaron en contra de medidas similares.
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“Tenemos un historial de entrar, liberar y salir. Estoy interesado en la parte de salir”, dijo Tillis.
Cuando se le preguntó si apoyará poner tropas en territorio venezolano, respondió: “No sin autorización del Congreso”.
Una votación sobre una resolución similar en noviembre no logró obtener la mayoría necesaria para su aprobación. Los senadores Rand Paul de Kentucky y Lisa Murkowski de Alaska fueron los únicos republicanos que votaron a favor.
Paul, un defensor declarado de las resoluciones sobre poderes de guerra, reconoció que Maduro es visto como un “tipo malo” y “un socialista y un autócrata”. Pero, agregó Paul, “la pregunta es sobre quién tiene el poder de llevar al país a la guerra”.
Algunos demócratas progresistas han sugerido insertar lenguaje en un proyecto de ley de asignaciones de defensa para limitar ciertas acciones militares, pero esa idea enfrentó resistencia de miembros más pragmáticos del caucus. Los líderes demócratas han tratado de presentar las ambiciones extranjeras de Trump como una distracción de los problemas que enfrentan los votantes en casa.
“El pueblo estadounidense se pregunta qué diablos está pasando en Venezuela y por qué este presidente, que hizo campaña con 'Estados Unidos Primero', ahora está gastando todo su tiempo y energía en operaciones en el extranjero”, indicó el líder demócrata del Senado Chuck Schumer de Nueva York en un discurso en el pleno.
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La rara vez aplicada Ley de Poderes de Guerra
El Congreso una vez más quedó en la oscuridad durante la operación militar en Venezuela, con Trump confirmando más tarde que habló con ejecutivos petroleros pero no con líderes en el Capitolio. Eso refleja un patrón más amplio en el segundo mandato de Trump, desarrollándose bajo un Congreso controlado por los republicanos que ha mostrado poco interés en reafirmar su autoridad constitucional para declarar la guerra.
Bajo la Constitución, el Congreso declara la guerra y el presidente actúa como comandante en jefe. Pero los legisladores no han declarado formalmente la guerra desde la Segunda Guerra Mundial, otorgando a los presidentes un amplio margen para actuar unilateralmente.
El Congreso intentó frenar esa autoridad después de la Guerra de Vietnam con la Resolución de Poderes de Guerra, aprobada sobre el veto del presidente republicano Richard Nixon. La ley requiere que los presidentes notifiquen al Congreso dentro de las 48 horas de desplegar fuerzas y terminen la acción militar dentro de 60 a 90 días en ausencia de autorización, límites que los presidentes de ambos partidos han estirado rutinariamente.
Los demócratas argumentan que esos límites se están empujando más que nunca. Algunos republicanos han ido más allá, sosteniendo que la aprobación del Congreso es innecesaria por completo.
El senador republicano Lindsey Graham de Carolina del Sur, un aliado cercano de Trump que viajó con el presidente a bordo del Air Force One el domingo, dijo que se sentirá cómodo con que Trump tomara el control de otros países sin la aprobación del Congreso, incluida Groenlandia.
“El comandante en jefe es el comandante en jefe. Pueden usar la fuerza militar”, dijo Graham.
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Groenlandia pondría a prueba aún más los límites
Los comentarios de Graham se producen al tiempo que el gobierno de Trump sopesa no sólo sus próximos pasos en Venezuela, sino también en Groenlandia. La Casa Blanca ha dicho que “el ejército siempre es una opción” cuando se trata de una posible toma estadounidense de la isla más grande del mundo.
Si bien los republicanos han resaltado el valor estratégico de Groenlandia, la mayoría se ha mostrado reacia a la idea de usar el ejército para tomar el país, prefiriendo en su lugar un posible acuerdo para comprar el país.
Los demócratas quieren adelantarse a cualquier acción militar y ya se están preparando para responder. El senador de Arizona, Ruben Gallego dijo que está trabajando en una resolución “para impedir a Trump invadir Groenlandia”.
“Debemos detenerlo antes que invada otro país por capricho”, escribió Gallego en X. “No más guerras eternas”.
Kaine también señaló el miércoles que pronto se presentará una resolución sobre Groenlandia, además de Cuba, México, Colombia y Nigeria.
Groenlandia pertenece a un aliado de la OTAN, Dinamarca, lo que ha provocado una respuesta muy diferente de los senadores republicanos que la situación en Venezuela. Paul dijo que los republicanos discutieron los planes de Trump para Groenlandia en su almuerzo del miércoles y escuchó “cero apoyo” para tomar acción militar para apoderarse de ella.
Tillis, copresidente del Grupo de Observadores de la OTAN del Senado, utilizó un discurso en el pleno del Senado para criticar al subjefe de personal de la Casa Blanca, Stephen Miller, por comentarios esta semana de que Estados Unidos debería tomar el control de Groenlandia. Tillis subrayó que tales comentarios eran “amateur” y “absurdos”.
“Este disparate sobre lo que está pasando con Groenlandia es una distracción del buen trabajo que está haciendo”, dijo Tillis sobre el presidente. “Y los aficionados que dijeron que era una buena idea deberían perder sus empleos”.
ss/mcc
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