BBVA México redujo su expectativa de crecimiento económico para el país en 2026 a 1.2%, desde una previsión previa de 1.8%, ante un menor dinamismo del consumo y de la inversión, aunado a un entorno de incertidumbre prolongada que ha afectado la actividad interna, dijo la economista principal de la institución, Saidé Salazar.
La especialista explicó que la economía mexicana avanza a "tres velocidades", con una demanda interna debilitada, un sector exportador que mantiene cierta fortaleza gracias a la demanda de Estados Unidos y unas finanzas públicas con un margen de maniobra cada vez más reducido.
Salazar señaló que la desaceleración responde a factores como la incertidumbre por las políticas comerciales de Estados Unidos y la revisión del T-MEC, así como por el entorno regulatorio e institucional en México tras la implementación de la reforma judicial. A ello se suma el aumento en los costos energéticos derivado del conflicto en Medio Oriente, que ha afectado la demanda de bienes y servicios en el mercado estadounidense.

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Aunque BBVA prevé un impulso temporal durante el segundo trimestre por la realización de la Copa del Mundo, considera que la debilidad del consumo y del mercado laboral persistirá en la segunda mitad del año.
El banco también redujo su pronóstico de crecimiento del empleo formal para 2026 a 1.4%, desde una estimación previa de 2.1%, ante la menor generación de puestos de trabajo y la pérdida neta de empresas, principalmente pequeñas y medianas.
Pese al ajuste, BBVA anticipa una recuperación gradual hacia 2027, con un crecimiento de 1.8%, apoyado por una mayor demanda externa, una menor incertidumbre comercial y el avance de los contratos mixtos en el sector energético. La institución considera que México puede aprovechar la expansión de las inversiones vinculadas con inteligencia artificial en Estados Unidos y fortalecer su papel como plataforma industrial integrada a esas cadenas de valor.
Si se mantiene el bajo crecimiento, se puede perder el grado de inversión, advierte BBVA.
BBVA México advirtió que, de mantenerse la actual trayectoria de bajo crecimiento económico y deterioro de las finanzas públicas, el país podría perder el grado de inversión en los próximos años.
El economista en jefe de la institución, Carlos Serrano, señaló que un escenario inercial, sin medidas correctivas, llevaría la deuda pública a alrededor de 60% del PIB hacia el final del sexenio, situación que elevaría el riesgo de una nueva degradación en la calificación soberana.
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“Si seguimos con la misma tendencia de bajo crecimiento, sí se perdería el grado de inversión”, afirmó.
Explicó que la pérdida no es un riesgo inmediato, pues las agencias calificadoras suelen modificar primero la perspectiva y posteriormente la nota crediticia, un proceso que puede tomar varios años. Sin embargo, advirtió que un recorte adicional implicaría perder la categoría de grado de inversión, lo que limitaría la capacidad de muchos fondos internacionales para mantener posiciones en activos mexicanos.
Serrano sostuvo que todavía hay margen para evitar ese escenario mediante una mayor recaudación tributaria, una reducción de la informalidad y cambios en el modelo de negocio de Pemex.
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Entre las medidas planteadas destacó fortalecer el cobro del impuesto a la propiedad, revisar algunas exenciones al IVA y atraer inversión privada a las actividades de exploración y producción de la petrolera estatal, además de reducir las pérdidas asociadas a la refinación.
“Llevamos 2 años con caídas en la inversión. Nosotros creemos que el principal factor es la incertidumbre local. Creemos que la incertidumbre en torno al nuevo sistema judicial es lo que está haciendo que la inversión caiga. Eso creemos que es un factor mucho más importante que la incertidumbre del TMEC”, dijo.
El economista añadió que una mayor ejecución de proyectos de infraestructura con participación público-privada podría impulsar el crecimiento económico y contribuir a mejorar las finanzas públicas.
Serrano dijo que el escenario de BBVA México no es la pérdida del grado de inversión y que el país tiene tres años para corregir los aspectos fiscales y aminorar el impacto por la complicada situación financiera de Pemex.
Serrano dijo que México tendrá que generar superávits en torno al 0.9% del PIB para evitar la pérdida de grado de inversión.
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