Washington. El presidente estadounidense Donald Trump ha invitado a mandatarios latinoamericanos a participar en una cumbre en Florida el próximo mes, reuniendo a los funcionarios en un momento en que Estados Unidos atiende lo que considera una preocupante influencia china en la región.
Un funcionario de la Casa Blanca que no estaba autorizado a comentar públicamente sobre la reunión -que aún no ha sido anunciada formalmente- confirmó el jueves los planes para la cumbre del 7 de marzo. También se realizará apenas unas semanas antes de un viaje que Trump planea hacer a Beijing para conversar con el presidente chino Xi Jinping.
El gobierno de Trump ha convertido en una prioridad el reafirmar su dominio sobre el hemisferio occidental, donde China lleva mucho tiempo construyendo influencia mediante préstamos masivos y un comercio en expansión.

El gobierno de Estados Unidos lanzó el mes pasado una audaz operación militar para derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro y trasladarlo a él y a su esposa a Nueva York para que enfrenten cargos federales por conspiración de narcotráfico.
Desde entonces, Trump ha justificado el derrocamiento y su posterior impulso para que Estados Unidos mantenga la supervisión de la industria petrolera de Venezuela al señalar preocupaciones sobre la influencia china y rusa en el país sudamericano.
“Una cosa que creo que todos tienen que saber es que, si no hubiéramos hecho esto, China o Rusia lo habrían hecho”, dijo Trump a funcionarios de la industria petrolera en una reunión en la Casa Blanca, apenas unos días después de la captura de Maduro.
China es el mayor comprador de petróleo venezolano, aunque esas compras apenas representan una pequeña fracción de las importaciones marítimas totales de Beijing.
Trump también ha amenazado con tomar el control del Canal de Panamá, al afirmar que la vía acuática era “vital para nuestro país” y al sostener falsamente que “lo está operando China”.
El Canal de Panamá —un paso comercial crucial que conecta el Atlántico y el Pacífico— fue construido por Estados Unidos a comienzos del siglo XX. Luego fue operado por Estados Unidos durante décadas antes que Washington entregara el control total del canal a Panamá en 1999. El máximo tribunal de Panamá anuló recientemente el contrato de la empresa CK Hutchison, con sede en Hong Kong, para operar dos puertos en el canal.
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Trump puso a Panamá en el centro de atención incluso antes de ganar un segundo mandato en la Casa Blanca, al sugerir que Estados Unidos considerara retomar el control del canal y al acusar a Panamá de ceder influencia a China.
El gobierno de Trump también manifestó esta semana su preocupación por el control de China sobre infraestructura crítica en Perú luego que un fallo de un tribunal peruano restringiera la supervisión de un regulador local sobre el puerto de aguas profundas de Chancay, construido por China.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado estadounidense afirmó en redes sociales el miércoles que le preocupaba que “Perú podría quedar sin poder para supervisar Chancay, uno de sus puertos más grandes, que está bajo la jurisdicción de propietarios chinos depredadores”.
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“Apoyamos el derecho soberano de Perú a supervisar infraestructura crítica en su propio territorio. Que esto sirva como advertencia para la región y el mundo: el dinero chino barato cuesta soberanía”, señaló el Departamento.
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