Nezahualcóyotl, Méx.— En 1986, Nezahualcóyotl tenía sólo 23 años de creación, era una ciudad joven y densa, surgida de la expansión desordenada sobre el antiguo lecho del Lago de Texcoco.
Con casi dos décadas de fundación fue una de las sedes del Mundial de Futbol México 86. Sus limitaciones de infraestructura no opacaron la fiesta futbolera.
El Estadio Neza 86 albergó tres partidos de la fase de grupos del Mundial, las gradas se llenaron y las avenidas aledañas vibraron con el bullicio de quienes recibieron a daneses, escoceses y uruguayos con cerveza compartida, banderas improvisadas y abrazos espontáneos.

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En unos días rodará otra vez el balón, pero esta vez Ciudad Nezahualcóyotl no será sede de ningún partido del Mundial de Futbol, por lo que la nostalgia de muchos de sus habitantes que vibraron en aquel momento crece a medida que se acerca el inicio del torneo.
Hace 40 años, el Estadio Neza 86 albergó tres partidos de la fase de grupos del Mundial 1986. Este año quedó fuera de la lista de inmuebles mundialistas.
El estadio, inaugurado en 1981 por el presidente José López Portillo, vivió su momento de mayor efervescencia en 1986. Después fue la casa del Toros Neza, Atlante y de otros equipos que marcaron la identidad futbolera del oriente del Valle de México.
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El último partido de división profesional se disputó en 2014. Hoy recibe a alumnos de escuelas que participan en torneos, grabaciones de series de televisión, comerciales y eventos menores.
Víctor Manuel García Albarrán, de 66 años y vecino de toda la vida de Nezahualcóyotl, acudió a 16 partidos del Mundial 1986: nueve en el Estadio Azteca, cuatro en Ciudad Universitaria y tres en el Neza 86.
Vio a Dinamarca contra Escocia y otros encuentros. En las tribunas compartió con europeos. “No les entendíamos nada, lo que sí les entendimos y ellos aprendieron bien es que sí le entraban bien a la cerveza y, pues, también nosotros”, cuenta con alegría.
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Subió al camión de dos pisos de los daneses, sacó una banderita por la ventanilla y recorrió avenidas hasta la hoy glorieta del Coyote. Los abrazos, palmadas en la espalda, las gaitas escocesas y las risas sin traducción quedaron grabados en su memoria.
“La pasamos muy bien, disfrutamos cada momento que vivimos”, relató. Llevó a sus hijos, hermanos, cuñados y sobrinos al Azteca a los nueve partidos. Conserva boletos y fotografías de aquella época.
Cuatro décadas después, Víctor intentó conseguir boletos para el nuevo Mundial. La demanda y los precios lo impidieron. “No es un costo accesible, no es para nosotros”, comentó.
“Este mundial, por los costos, por la imposibilidad de acceder a los boletos, está como dirigido a personas más pudientes que a los que realmente les gusta el futbol, a las clases populares y es una lástima para los verdaderos aficionados a ese deporte”.
Esteban Vázquez cuida el pasto del Estadio Neza 86 desde hace 28 años. Ese césped es el mismo que existe desde la inauguración y por el que corrieron jugadores de Dinamarca, Escocia y Uruguay.
Para él, es sagrado por la historia que guarda desde su inauguración. Lo corta, fertiliza, fumiga y nivela según la temporada: casi a diario en primavera y lluvias, una o dos veces por semana en invierno. Lo trata como si un equipo de primera aún jugara allí.
“Llevo media vida aquí”, relata mientras toma una pausa y se protege del sol quemante de mayo. Algunos vecinos piden un pedazo de pasto como recuerdo; uno de sus compañeros regaló una porción pequeña a una señora porque allí había jugado Bebeto, el astro brasileño que militó en el Toros Neza en la etapa final de su carrera.
Sergio Cedillo Islas tenía 12 años en 1986. Desde entonces reunió un acervo completo de periódicos, estampas y recortes sobre el torneo y el Estadio Neza 86. Su padre lo llevó a ver la construcción del inmueble; no entraron a los partidos, pero siguieron todo el torneo desde casa.
Después acudió al estadio a ver a los Toros Neza: Mohamed, Pablo Larios, Miguel Herrera y a Germán Arangio, entre otros jugadores destacados de esa escuadra que llegó a una final y la perdió contra las Chivas del Guadalajara.
“Venía seguido a ver a los Toros. La gente se juntaba en camiones, llenaba las gradas y apoyaba”, dice.
Intentó comprar boletos para los juegos del Mundial 2026. Pasó tres horas en una fila virtual y sólo encontró precios elevados. “Se me hizo mucho, porque somos dos y es mucho dinero para invertir en un partido”.
Cree que este Mundial excluye a las familias comunes. “Aquí desafortunadamente cada vez es más caro. Entonces, no puede ir toda la familia”, lamenta.
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Bajo el lema Juntos por el futbol y por amor a Neza, el municipio puso en marcha desde abril una serie de actividades deportivas, culturales y gastronómicas que se extenderán hasta junio. Se rehabilitan espacios del estadio para visitas y exposiciones. Se recolectan fotografías, objetos y recuerdos de 1986 para formar un museo itinerante o móvil.
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