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Perciben en Jalisco mundial sin esencia

La globalización del futbol y el modelo de negocios de la FIFA dejaron fuera de este campeonato a los verdaderos aficionados y al público local

lustración: Liliana Pedraza
14/06/2026 |01:00
Raúl Torres
Corresponsal en JaliscoVer perfil

Guadalajara.— La globalización del futbol y el modelo de negocios de la FIFA dejaron fuera de este Mundial a los verdaderos aficionados y al público local, lo que ha generado que el ambiente festivo que inundó antes y durante los mundiales de 1970 y 1986, este 2026 no esté presente.





Manuel Trujillo Soriano es una de las voces más emblemáticas del periodismo deportivo radiofónico en la capital de Jalisco y sus primeras coberturas fueron justo durante el ; recuerda que semanas antes del primer partido la gente ya estaba volcada en la fiesta mundialista y se notaba en todos lados por una razón: sentían que eran parte del evento.

“Fue una auténtica fiesta la que se tuvo aquí en Guadalajara en aquel México 86 y te puedo hablar, por ejemplo, de caravanas de aficionados que, aunque no tuvieran boleto para entrar al estadio acompañaban a las selecciones por la Calzada Independencia desde San Juan de Dios hasta llegar al Estadio Jalisco”, relata.

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En su opinión, ese ambiente de fiesta futbolera que se desborda de los estadios y llega a las calles sólo se vuelve a sentir en la ciudad cuando se disputa el clásico tapatío entre Chivas y Atlas, pero para este Mundial todo parece estar en pausa.

“En el 70 y el 86 la selección que acaparó la atención en la ciudad fue Brasil, ahora dos selecciones tendrán su base aquí: Corea, que va a estar entrenando en Chivas Verde Valle, y Colombia, que va a estar entrenando en las instalaciones del Atlas, pero lo que yo percibo es que la gente está a la expectativa y hasta este momento no se ha involucrado. No sé si a partir del encuentro de la selección de México contra Corea el día 18 en el Estadio Guadalajara, y dependiendo del resultado, pueda cambiar un poquito la expectativa”.

Una de las posibles explicaciones —señala Trujillo Soriano— es que el precio de los boletos y la forma en que se vendieron prácticamente excluyeron a los aficionados locales; además, apunta, quien no tenga boleto no podrá acercarse a menos de una milla del estadio ni para escuchar por lo menos el grito del gol o la algarabía de la gente que está dentro, algo que sí ocurrió en el 86, cuando los alrededores del Estadio Jalisco se abarrotaron en cada encuentro y quienes estaban afuera, de alguna manera, participaban de lo que ocurría dentro.

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“Eso es lo que yo creo que marca la diferencia. Ahora, el hecho de que este Mundial sea en tres países la FIFA lo justifica comercialmente y tiene asegurado el éxito desde la estrategia de la venta de los boletos, porque la gente se arriesgó a comprar sin saber siquiera qué estaba comprando, porque no sabía quién iba a jugar, contra quién o en qué lugar del estadio le tocaría; tiene sus dificultades y veremos cómo resulta en lo futbolístico, yo creo que el futuro nos alcanzó, es un ejemplo de la globalización y lo que se está viviendo actualmente”, concluye.

lustración: Liliana Pedraza

Comprar el derecho de un boleto

Alfredo Ramos es “futbolero”, apasionado atlista y cuando tenía 11 años, en 1986, acudió con su papá a todos los partidos del Mundial que se jugaron en el Estadio Jalisco; recuerda con claridad las caravanas que acompañaban a los equipos y la fiesta que se armaba en torno al estadio, por eso en esta ocasión quiere compartirlo con su familia: “Creo que sólo hay de dos: o lo sufres o lo disfrutas, y prefiero disfrutarlo; yo voy a ir tres partidos y mis hijos y mi esposa se turnarán para acompañarme”.

Pero acceder a los boletos no ha sido sencillo, a pesar de que comenzó con el proceso de compra hace un año y ya los pagó. Hoy solamente tiene un correo electrónico en el que le informan cómo deberá proceder cuando le lleguen los tickets electrónicos.

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“Lo que hizo la FIFA fue generar una especie de sicosis y necesidad entre los aficionados para hacernos sentir que no conseguiríamos boleto, pero dentro de su aplicación ellos mismos crearon una solución y desde hace un año te vendían un ‘derecho para comprar boleto’.

“En ese momento no sabías qué equipos te iba tocar ver, el único partido seguro era el de México porque desde el principio ya se sabía, pero conseguirlo era prácticamente imposible si tienes en cuenta que cada derecho de compra costaba en promedio 200 o 300 dólares y el de México se iba hasta mil o mil 200 dólares. Aparte no era tan sencillo como pagar con tu tarjeta porque el pago se tenía que hacer con criptomonedas, lo que dificultó más el proceso”, dice.

Explica que una vez que la FIFA hizo el sorteo de grupos para determinar cómo quedarían los partidos cambió los “derechos de compra” por “derechos de ticket” y en ese momento tuvo que pagar el costo del boleto en sí, según la categoría que solicitó.

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“Fue más caro, pero creí que sería más seguro que esperar a los sorteos de venta que hizo la FIFA y me equivoqué. Vi que no era tan difícil comprar mediante los sorteos; ahora lo que tengo que hacer cuando me digan es cambiar el ‘derecho de ticket’ por el ticket, pero ahora están haciendo un negociazo con las ventas de última hora porque encarecen los precios de los boletos y los que compramos primero saldremos perjudicados.

“Les están dando los mejores lugares a los que están comprando ahorita a precios ultra caros, ¡55 mil pesos por un partido de México en la parte alta del Azteca, imagínate!, y nos van a dar los lugares que nadie haya comprado en esta etapa, y ni a quién reclamarle”, comenta.

A pesar de todo, Ramos es positivo y está dispuesto a gozar cada minuto de las casi cinco horas que calcula estar en el estadio en cada partido: “Creo que ahora sí es algo que no se repetirá en la ciudad, al menos mientras yo viva, y a veces hay que batallar un poco para después poder disfrutar”.

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Un ambiente frío

Juan Pablo Romero es otro de los periodistas deportivos que han dejado marca en la ciudad y coincide con que el modelo de negocio de la FIFA ha marginado a la mayoría de los aficionados locales, lo que contribuye al ambiente “frío” en torno al Mundial, pero no sólo eso.

“Sin meterme en cuestiones políticas veo un país muy dividido y creo que el público piensa que este Mundial es de unos cuantos; pueden ser muchas las razones: si nos vamos a la deportivo vamos a encontrar motivos, si nos vamos a lo social también, a lo político también, en el económico también”, afirma.

En su opinión, todas las medidas implementadas o exigidas por la FIFA para la organización están orientadas a generar más dinero, no más competencia, ni para abrir la puerta a selecciones más débiles, lo que es una tristeza para quien ama el futbol.

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“A lo mejor no soy tan optimista, pero el futbol sigue siendo maravilloso y nos encanta, y voy con todo con México, pero pues sí, hay algunos motivos que también me hacer pensar; espero equivocarme, espero ver un gran desempeño de la Selección Mexicana porque si empieza a conseguir triunfos, va a empezar a conectar con la afición, porque la afición de México es muy noble, espero que así sea, pero sinceramente estoy un poquito incrédulo”, concluye.

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