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Atrás del tradicional tianguis dominguero de la Lagunilla, enclavada en el barrio de Tepito, en la colonia Morelos, sobrevive la Galería José María Velasco, espacio de exposición de arte popular y contemporáneo que el próximo 7 de septiembre cumple 75 años de vida, y que forma parte del sistema de espacios expositivos del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
Para festejar sus 75 años, la María Velasco (como le dicen los vecinos de la zona) presenta la exposición Tepito en la Cancha, una muestra conformada por objetos, fotografías, archivos personales, uniformes, trofeos y memoria viva que dan cuenta de cómo el futbol de barrio forma parte de la identidad de quienes ahí habitan.
Hoy, la Galería José María Velasco luce con algunas modificaciones realizadas en la nueva gestión del espacio encabezada por el gestor cultural Luis Miguel León, quien adaptó una bodega detrás del galerón tradicional de la Galería y la convirtió en un segundo espacio de exposición, que ahora exhibe la muestra Dinastía Duende, 50 años. Encontrando el oro al final del arcoíris, exposición que recorre la historia de una de las familias más representativas de la cultura sonidera en la Ciudad de México: los Mendoza.
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Sin embargo, en este conjunto de dos exhibiciones destaca Tepito en la Cancha por el trabajo que se realizó en la comunidad para narrar la historia del futbol de barrio y su papel en la consolidación de la identidad comunitaria y local.
La exposición se articula en torno a tres ejes fundamentales: la historia del barrio y de sus canchas; la voz de las y los vecinos, quienes comparten su experiencia mediante archivos personales, fotografías, uniformes, trofeos, anécdotas y memorias que dan cuenta de una tradición viva; y, por último, el trabajo de artistas, algunos originarios de Tepito, que actualmente exploran el futbol como eje central de su obra.
La muestra fue curada por Luis Miguel León, quien explica a EL UNIVERSAL que la investigación curatorial comenzó cuando indagaron en el origen de la cancha Maracaná (Caridad 1), a un costado de la Iglesia de Asís, espacio deportivo donde se cuentan dos leyendas: una que ahí algún día jugo Pelé, y otra que dice que toda la selección de Brasil pasó, vio el espacio y decidió jugar. León remarca que son leyendas, porque no están probadas las versiones, sin embargo, de ahí viene el nombre de la cancha.
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“Son leyendas, no hay registro de que eso pasara, pero la gente del barrio comienza a apropiarse de la cancha con ese nombre, le queda el nombre y así, poco a poco, la va conociendo la gente”, dice el gestor cultural.
Para investigar la cancha tuvieron que acercarse a las personas que hoy juegan en ese espacio, y así conocieron al equipo los Veteranos de Tepito, que juegan todos los domingos a las 11 de la mañana, así como al Club Casa Blanca, quienes provienen de una unidad habitacional tepiteña pintada de blanco, y quienes juegan durante diferentes temporadas cada año.
“Nos contaron que todos los equipos de Casa Blanca juegan en diferentes horarios, y al acercarnos fue que nos contaron su historia, cómo empezaron a jugar, cómo jugaron por años, y ahora ya son los veteranos del barrio, que cada domingo se reúnen para poder seguir jugando, llegan a las 10, 11 de la mañana, se echan su cascarita y se quedan ahí a platicar, y a seguir contando la historia del barrio”.
En ese club de Tepito jugo el Manolete, un oriundo del barrio bravo llamado Bernardo Hernández Villaseñor, que pasó parte de su vida echando cascaritas en el Maracaná y que logró llegar de delantero al Atlante. “Nos lograron prestar una playera del Manolete, ya que el Manolete le regala cosas a un personaje de aquí del barrio, y hay otros personajes que lograron llegar a grandes ligas y salieron de aquí de Tepito”, cuenta León.
Otro aspecto destacado es la piratería alrededor del futbol den Tepito. No es nada raro que, en temporada mundialista o de liguillas, los aficionados consigan las playeras de sus equipos, pero piratas en esta zona.
“Esta parte cuenta que, en la final del Mundial del 86, en México, Argentina no tenía playeras para poder jugar esa final, porque las originales las habían intercambiado en un partido antes. Se quedaron sin playeras, entonces tenían que jugar la final, y mandan a buscar unas playeras lo más parecidas a las que necesitaban para esa final, y les llevan unas propuestas; Maradona las ve y dice que sí, y a esas les cosen los escudos y las rehacen. Resulta que es el jersey más caro subastado en la historia del futbol, una playera pirata que se compró en el barrio de Tepito”, narra.
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También se incluyen algunas pinturas que hacen referencia a la piratería del barrio e incluso muestra los marcos de serigrafía con los que hacen las playeras que se comercializan en la zona.
Pero la exposición no sería lo mismo si no mencionara a las Gardenias de Tepito, equipo de futbol integrado por mujeres trans y que llevan 40 años jugando en el barrio. Juegan cada 4 de octubre y su partido es un evento estelar esperado por toda la comunidad de Tepito.
“Aparte de ser un partido de futbol, es un espectáculo donde ellas juegan, se divierten y hacen otras cosas, y hay que decir que nunca han perdido en ese juego anual”.
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León agrega que “tuvo la fortuna de conocer a una de las fundadoras del equipo”, quien ya es una persona mayor, y quien le contó que al inició no era un equipo de mujeres trans, sino “un equipo de jotitos, así me dijo que comenzaron su historia”.
“Han sido un equipo consolidado que han buscado visibilizar eso, que son un equipo consolidado de mujeres trans, incluso han tenido patrocinios, han salido en series de televisión, son un referente”, explica León.
Por último, la muestra incluye la producción de artistas contemporáneos cuya obra ha girado en torno a la reflexión del futbol, como Alfonso Zárate, Demián Flores y Gabriela González Leal.
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Luis Miguel León detalla que no lleva mucho tiempo al frente de la Galería José María Velasco, pero ha notado el arraigo del espacio con la comunidad que la frecuenta, la mayoría del propio barrio.
Cuenta que hace 75 años el entonces INBA desarrolló un programa llamado Galerías Populares, para acercar a personas de bajos recursos al arte y la cultura. Ese programa desarrolló tres Galerías: una en la colonia Guerrero, otra en la Doctores y la de Tepito, ésta última la única sobreviviente.
“Esta es la única que sigue perdurando, y sigue perdurando por lo mismo, el propio barrio adoptó y trabajó con el espacio, y aunque hay mucha gente que no conoce la Galería dentro del barrio, hay mucha gente que sí, hay mucha gente que viene, trabaja con los agentes y crean representaciones, ya que muchos personajes importantes del barrio han pasado por aquí”, cuenta el director.
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León adelantó que estas dos exposiciones son el inicio de los festejos por los 75 años de vida del espacio, y que planean hacer actividades con los veteranos del futbol de Tepito, con Las Gardenias y otras actividades relacionadas con los sonideros tradicionales de Tepito.
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