En proceso para retomar su cargo como académico del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, el exrector de la Universidad Autónoma de Campeche (UACam), José Alberto Abud Flores, expresa incrédulo que el gobierno del estado, que encabeza Layda Sansores, le ofrezca una disculpa tras ser declarado inocente del cargo que se le imputó el 12 de enero pasado: posesión de drogas, y agrega que hace unos días encontró afuera de la puerta de su casa un gato destazado.
“No sé si había otras cosas y a lo mejor pasó por el basurero y se las llevó. Sólo me percaté del gato destazado, como que había sido parte de un ritual o algo así. Esto fue muy desagradable”, comenta.
En charla con EL UNIVERSAL, el académico de 73 años dice desconocer quién se encargó de dejarle ese animal muerto, lo que sí sabe con certeza es que el gobierno estatal no se atreverá a pedirle una disculpa por la detención que lo mantuvo preso durante dos días.

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“Aunque uno se lo pida no lo va a hacer. Y más porque Layda Sansores vive en un autismo político. Ella vive su propia realidad. Y dentro de ese autismo, dentro de esa esfera, dentro de esa realidad, ella no concibe que me perjudicaron”, señala.
Abud Flores menciona que en su lapso como rector de la UACam enfrentó, en varias ocasiones, desencuentros con Sansores por no ceder a sus caprichos. Uno de ellos fue debido a que la gobernadora quería que esa institución educativa, que cuenta con más de 11 mil 500 estudiantes, le cediera el estadio de beisbol Nelson Barrera, que pertenece a la universidad.
“Eso fue hace dos años. Ahí empezó una discusión muy fuerte porque ella quería que yo le diera el Estadio Universitario al gobierno del estado. Le dije que no se podía hacer. Primero que nada, yo no era el dueño de esas instalaciones, sino nada más el custodio de los bienes de la universidad. No le podía dar algo que no era mío. Y obviamente se puso muy mal y me agredió infinidad de veces en su Martes del jaguar”.
Señala que la petición de la mandataria estatal se debió a que el expresidente Andrés Manuel López Obrador así lo quería.
“Formé una comisión de universitarios, personal de Finanzas y de Programación para que esa comisión le dijera de manera más convincente que no se podía dar el estadio universitario. Quien estuvo muy insistente en eso también fue su sobrino, quien señaló que Sansores quería ese estadio porque López Obrador se lo había pedido.
“Ella quería regalárselo, literalmente, o donárselo o simplemente conservarlo como patrimonio del gobierno del estado para hacer lo que quisiera. Incluso empezamos a maliciar que lo que en realidad quería ella era que el gobierno del estado se quedara con el estadio para luego venderlo. Estamos hablando de instalaciones que cuestan aproximadamente 450 millones de pesos”, cuenta.
Relata que en sus casi cuatro años al frente de la UACam se registró otro fuerte encontronazo, cuando se planteó un Congreso itinerante para que legisladores, mayormente de Morena, fueran a impartir conferencias a los estudiantes.
“También me opuse al Congreso itinerante, donde cada día legisladores iban a ir a las aulas universitarias para decir cuál era el papel de un diputado. Entonces, eso tampoco se podía. Imagínese, 11 mil estudiantes van a estar recibiendo esa información diaria o una vez cada semana. Al poco tiempo, comenzaron las presiones para que le dejara elegir al gobierno del estado los cargos de la Secretaría General y el del abogado de la universidad, lo que también rechacé porque, ¿dónde iba a quedar la autonomía universitaria?”, dice.
Otro momento álgido que recuerda Abud Flores fue cuando desde el gobierno estatal le querían imponer como director para la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales a un personaje cuyo título de doctorado era falso.
“Yo no podía meter así como así a gente que no contaba con el perfil para cubrir una plaza. Querían meter a su equipo, a todo su ejército. En varias ocasiones me comentó la gente del gobierno del estado: ‘es que para ti todos son unos ignorantes’. Yo simplemente respondía que no cubrían el perfil necesario”.
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Relata que a la par de las exigencias que se le hacían desde el gobierno estatal fueron escalando las intimidaciones en su contra, como la que sufrió hace un año.
“La escalada de intimidaciones empezó poquito a poquito. Y una de éstas sucedió cuando íbamos rumbo a la universidad y nos paramos en un cruce para ceder el paso cuando de repente sentimos un impacto muy fuerte atrás del vehículo, muy fuerte. Y uno de los que venían en la camioneta se quiso bajar y le dije: ‘no, espérate’. Fue un impacto tras otro. Buscaban que la camioneta se volteara o pasarnos al otro carril para que nos chocara otro vehículo.
“Afortunadamente, la camioneta comenzó a patinar en la grava y aprovechamos el momento para salir de ahí rápidamente”, comenta Abud Flores.
Después vendría el 12 de enero pasado, cuando fue arrestado por llamada anónima que señalaba que en la camioneta en la que venía con otras dos personas portaba armas y drogas.
“Me habían mandado decir desde arriba que terminara mi periodo, pero me iba a reelegir. Pero obviamente, la gobernadora no quería tener a un rector incómodo y precisamente en el momento clave de las elecciones intermedias de 2027. Y ahora según soy el enemigo público número uno de Campeche”, agrega el exrector.
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