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Washington.— Mientras se multiplican las críticas contra el gobierno de Donald Trump por su política de separar a los niños migrantes de sus padres, ayer la primera dama de EStados Unidos, Melania Trump emitió un comunicado en el que parece expresar su desacuerdo con esas prácticas.
“La Sra. Trump odia ver a los niños separados de sus familias y espera que ambos lados finalmente puedan unirse para lograr una reforma migratoria exitosa. Ella cree que necesitamos ser un país que siga todas las leyes, pero también un país que gobierne con corazón”, se lee en un comunicado firmado por Stephanie Grisham, directora de comunicaciones de la esposa del presidente, el cual fue difundido por medios estadounidenses
Es inusual que la primera dama se pronuncie en cuestiones políticas y, en particular, sobre un tema que ha generado una fuerte controversia en el país en los últimos días.
Kellyanne Conway, asesora de la Casa Blanca, se pronunció ayer sobre el tema diciendo que “a nadie le gusta esa política” de separar niños migrantes de sus padres.
Trump ha tratado de culpar por la separación a los demócratas, que ahora no tienen poder en el gobierno, por una situación que ha desatado mucho enojo y un debate nacional sobre las implicaciones morales de la línea dura que aplica para controlar la inmigración ilegal.
Conway dijo que la separación de menores es consecuencia de la falta de espacio en los centros de detención. En entrevista en el programa “Meet the Press” de la cadena televisiva NBC, agregó que como madre, católica y “alguien que tiene conciencia, te diría que a nadie le gusta esta política”.
La consejera del presidente negó que Trump esté tratando de utilizar este tema a su favor para obligar a los demócratas a aceptar sus condiciones sobre la inmigración y la construcción de un muro en la frontera, incluso después de que el presidente tuiteó el sábado: “¡Los demócratas pueden resolver la separación de familias que ellos han causado en la frontera trabajando con republicanos para crear una nueva ley, un cambio!”.
Casi 2 mil niños han sido separados a la fuerza de sus padres en un periodo de seis semanas en abril y mayo, después de que el secretario de Justicia, Jeff Sessions, anunció una nueva política de “tolerancia cero” que refiere a la fiscalía todos los casos de ingreso ilegal al país para que les presenten cargos penales. De acuerdo con el protocolo de leyes estadounidenses, los niños no pueden ser detenidos con sus padres porque a los menores no se les ha presentado ningún cargo penal, pero a sus padres sí.
El gobierno quiere enviar un mensaje de “que si cruzas la frontera con niños, te separaremos de ellos. Eso es traumatizante para los menores que son víctimas inocentes, y es contrario a los valores de nuestro país.
“Sabemos por años de experiencia que necesitamos componer nuestras leyes migratorias y que usar a los niños no es la respuesta”, dijo la senadora republicana Susan Collins.
Para el congresista demócrata Adam Schiff el gobierno usa “las lágrimas y el dolor de estos niños como mortero para construir un muro. Y es un esfuerzo para extorsionar al Congreso con el fin de que apruebe” una ley al gusto del gobierno.
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