Cuando hablamos de futbol en México, difícilmente se piensa en historia, pues “el futbol no ha figurado como un recurrente y respetable objeto de estudio para los historiadores por ser una actividad contemporánea”. Por esto, sólo algunos aficionados han intentado relatar su historia a través de la crónica y se “pretende rastrear los orígenes de este deporte a partir de una localidad, un equipo y un grupo de personas en específico, pues se piensa que el surgimiento del futbol en México fue un proceso homogéneo, lineal e intencionado”.

Ahora bien, gracias a estos esfuerzos se creía que el primer equipo fundado era el Club Pachuca (1892). Sin embargo, se han encontrado nuevos datos respecto a partidos y clubes previos. Miguel Esparza, historiador del deporte, menciona un encuentro disputado en San Cristóbal, Ecatepec, que data del 1° de noviembre de 1891. La nota apareció originalmente en el “Daily Anglo American”, un diario mexicano en inglés.

Ahí se relataba la contienda entre los equipos “Pearson’s Wanderers” y el “San Cristobal Swifts”. Se presentaba como un enfrentamiento amistoso dirigido por dos árbitros y cada conjunto se integraba por nueve participantes, cuyos apellidos eran todos extranjeros. Según el artículo, varios de los competidores nunca habían pateado un balón, pero a pesar de eso, lograron desempeñarse notablemente. La crónica narraba: “Turmston (Swifts) jugó un bien, pero tuvo que trabajar duro para evitar que los miembros de su propio club le quitaran el balón. Clarke (Swifts) tomó la iniciativa en el juego y seguramente habría marcado un gol si McNeill (Wanderers) no se hubiera interpuesto es su camino”. Este encuentro, considerado el partido más antiguo que se haya documentado en el territorio nacional, terminó con la victoria de los Wanderers sobre los Swifts, 1 a 0.

Ángel Gilberto Adame
Ángel Gilberto Adame

Esparza también menciona que el 9 de octubre de 1892 tuvo lugar el primer duelo en la Ciudad de México. Aunque acepta la posibilidad de que se tratara de un juego de rugby, se inclina a pensar que era de balompié, “pues al revisar las alineaciones, ambas escuadras presentaron once jugadores, lo que resulta acorde con el reglamento del futbol […]. Además, se leen los nombres de algunos personajes que en años posteriores tendrían una activa participación dentro de la liga de futbol como T. Phillips, W. White, Nickols y McAusland”.

Este partido fue reseñado en “El Siglo Diez y Nueve” del día 12 del mismo mes. En la nota se presentaba a los grupos como rojo y azul. El autor añade que fue parte del programa para inaugurar “El Club Atlético Mexicano, un nuevo centro de recreo para los niños”. Entre los jueces para las carreras y los integrantes del equipo rojo, aparecía un nombre relevante de la época: Porfirito Díaz, hijo del presidente. Esto demuestra la importancia de los eventos deportivos para la sociedad y la política. Tal como concluye el artículo: “La concurrencia que asistió a esa inauguración fue muy variada y de lo más selecto de nuestra buena sociedad”.

Sin embargo, este deporte no ganó popularidad inmediata y, en algunos sectores, fue muy mal visto debido a su confusión con el futbol americano, el cual era rechazado por su violencia, pues se decía que los jugadores “se golpean, formando un hacinamiento humano muy desagradable”, aunque poco a poco fue popularizándose entre los colegios maristas y jesuitas que practicaban en el Reforma Athletic Club. A pesar de esto, la liga de futbol mexicano tendría que esperar algunos años para poder establecerse.

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