La contundente derrota del Partido Laborista en las elecciones locales y regionales celebradas el jueves en Reino Unido ha elevado la presión sobre el primer ministro británico, .

La diputada laborista Catherine West adelantó que si ningún ministro del gabinete desafía al premier como líder del partido antes del lunes, ella misma intentará provocar una contienda por el liderazgo.

"Mi opción preferida es que el gabinete haga una reorganización interna, donde hay mucho talento, y que a Keir se le asigne un papel diferente, que quizás disfrute, tal vez un cargo internacional", dijo, indicó la .

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"Entonces, que surjan otros que puedan comunicar el mensaje, que sean muy capaces, para que podamos minimizar las complicaciones".

West no mencionó a quién consideraba que sería el mejor sustituto. "No tengo un candidato. Ese es parte del problema", dijo.

Escrutadores en un conteo electoral local en Lewisham, al sur de Londres, Reino Unido (09/05/2026). Foto: EFE.
Escrutadores en un conteo electoral local en Lewisham, al sur de Londres, Reino Unido (09/05/2026). Foto: EFE.

"Pero creo que hay varias personas a las que les gustaría hacerlo, que llevan meses planeándolo, pero me sorprende mucho que ninguna de ellas haya aparecido hoy para decir 'Yo lo haré'."

"Hemos visto lo que sucede cuando se cambia de líderes constantemente"

El ministro de la Oficina del Gabinete, Nick Thomas-Symonds, dijo que "advertiría a sus colegas" sobre los riesgos de su propuesta.

"En los últimos 10 años hemos visto lo que sucede cuando un partido en el gobierno empieza a cambiar de líderes constantemente", declaró al programa.

"Esto solo genera inestabilidad y va en contra de la concentración en la entrega".

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Los ministros del gabinete también mostraron su apoyo al primer ministro el viernes por la noche.

Los resultados que perjudican al laborismo

Con el escrutinio casi al completo, los laboristas han perdido más de mil 400 concejales en toda y en feudos históricos como Gales, donde habían gobernado los últimos 27 años, han pasado a ser la tercera fuerza política, por detrás de los independentistas galeses de Plaid Cymru y la derecha populista de Reform UK.

El Partido Laborista sufrió una fuerte caída en las recientes elecciones en el Reino Unido. Foto: EFE.
El Partido Laborista sufrió una fuerte caída en las recientes elecciones en el Reino Unido. Foto: EFE.

En Escocia, pese a haber mantenido la segunda posición en porcentaje de voto, los laboristas han bajado cuatro escaños y han empatado en asientos con Reform UK.

Como resultado, la que hasta ahora era ministra principal de Gales, Eluned Morgan, anunció el viernes su dimisión como líder del partido en la región. Por su parte, Anas Sarwar, que encabeza el laborismo en Escocia, perdió también su asiento en el Parlamento de Edimburgo.

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Aunque los comicios eran a nivel local y regional, sus resultados se miden y se analizan en clave nacional, casi un plebiscito a la continuidad al frente del Gobierno británico de Starmer, que pese a haber ganado las elecciones generales de julio de 2024, en menos de dos años ha acumulado gran impopularidad entre la población.

Este descontento social lo ha capitalizado principalmente el Reform UK de Nigel Farage, que ha ganado más de mil 400 concejales en Inglaterra y ha irrumpido con fuerza en los Parlamentos de Gales y Escocia, con 34 y 17 escaños, respectivamente. ¿Su eslogan para la campaña electoral? 'Vota Reform. Saquemos a Starmer'.

Un plan de reestructuración

El primer ministro británico reiteró este sábado en un encuentro con medios de comunicación en Londres que si bien los resultados electorales eran "muy duros", no tenía intención de abandonar su cargo "sumiendo al país en el caos" y prefería volver a ganarse la confianza de los electores con una nueva hoja de ruta para el resto de la legislatura.

Nigel Farage, líder del partido populista de derecha Reform UK, brinda ante simpatizantes en Inglaterra tras las elecciones locales de 2026. Foto: AP.
Nigel Farage, líder del partido populista de derecha Reform UK, brinda ante simpatizantes en Inglaterra tras las elecciones locales de 2026. Foto: AP.

"Creo que tenemos que establecer el camino a seguir. Es lo que pretendo hacer en los próximos días. Cómo reestructuramos, cómo devolvemos a la gente la esperanza en el futuro. Porque no lo hemos hecho lo suficiente", aseguró.

En un artículo en 'The Guardian', Starmer también asumió en primera persona los "errores innecesarios" cometidos por su gobierno durante su tiempo al frente del país. Entre las decisiones más criticadas, sus recortes de ayudas a los pensionistas o el nombramiento del exministro Peter Mandelson, con vínculos con el pedófilo Jeffrey Epstein, como embajador en Washington.

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Otra de las bazas de Starmer es su política de acercamiento con la Unión Europea cuando se cumplen casi diez años del referéndum del Brexit, con acuerdos comerciales, de seguridad y de defensa; o con la vuelta británica al programa de intercambio Erasmus+ en 2027.

Como primer movimiento de esta reestructuración, nombró hoy al ex primer ministro británico Gordon Brown (2007-2010) como su nuevo enviado especial para Finanzas y Cooperación Global, así como a la exvicepresidenta del Partido Laborista Harriet Harman como su asesora en temas relacionados con la mujer.

El nombramiento de ambas figuras, con gran veteranía y respeto en el seno del partido laborista, se podría interpretar como una estrategia 'in extremis' de Starmer para tratar de reforzar su autoridad a nivel interno, mientras entre sus filas crecen las voces que opinan que debería dimitir como líder o, al menos, planificar su salida de Downing Street.

Una "transición ordenada"

Tony Vaughan,opinó que el partido ha quedado "maniatado" por los errores de Starmer y abogó por llevar a cabo una "transición ordenada" hacia un nuevo líder de partido con "visión clara, convicción y capacidad de inspirar" para tener opciones en las próximas citas electorales.

El principal problema es que, a día de hoy, no hay un claro reemplazo para Starmer, ni en el 10 de Downing Street ni al frente de los laboristas.

Entre los nombres que más suenan está el del ministro de Sanidad, Wes Streeting; el del alcalde de Mánchester, Andy Burnham -aunque tendría que conseguir primero un escaño parlamentario-; o el de la ex vice primera ministra Angela Rayner, que fue 'número dos' de Starmer y dimitió en septiembre tras un escándalo de impuestos por su vivienda.

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gs/bmc

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