El Gobierno nacional reforzó este lunes 13 de abril su estrategia para enfrentar el crecimiento de los hipopótamos invasores en Colombia, al anunciar un plan de choque que incluye eutanasia, traslocación (aunque hoy bloqueada administrativamente por los países a los que se enviarían los individuos) y acciones coordinadas en territorio para frenar una población que ya supera los 200 individuos.
Dicho plan tendrá una inversión de siete mil 200 millones de pesos, que serán manejados por las CAR y ejecutados a través del Fondo Vida y Biodiversidad a partir del segundo semestre de 2026, con los cuales el Gobierno busca cambiar la trayectoria de crecimiento de la especie.
Durante una rueda de prensa, la ministra (e) de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez, fue enfática en que el país enfrenta un escenario sin alternativas simples, especialmente por la imposibilidad de trasladar animales al exterior.

Aunque el Gobierno ha sostenido conversaciones con al menos siete países para explorar la traslocación de los hipopótamos (Ecuador, Perú, Filipinas, India, México, República Dominicana, Sudáfrica y Chile), y pese a que algunos zoológicos y santuarios han manifestado interés en recibir a los animales, ninguno de estos Estados ha otorgado la autorización oficial requerida para su ingreso, un trámite que depende exclusivamente de las autoridades nacionales bajo los lineamientos de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES).
“Los Gobiernos de India y de México no han dado autorización como autoridad CITES. Eso quiere decir que, aunque haya zoológicos o santuarios interesados, no se han dado los permisos de los países para avanzar con la translocación”, explicó, detallando que se han sostenido conversaciones con al menos siete países.
La ministra detalló que, aunque existen centros internacionales dispuestos a recibir los animales, la decisión depende exclusivamente de los gobiernos.
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Este bloqueo internacional se suma a las dificultades biológicas de la especie en Colombia. La población desciende de apenas cuatro individuos iniciales, lo que ha generado problemas de endogamia y pobreza genética, una condición que también limita su eventual reintroducción en África.
Ante este panorama, el Gobierno anunció que espera intervenir cerca de 80 hipopótamos durante este año, como parte de las medidas iniciales del plan. “De acuerdo a las estimaciones de lo que costaría cada una de las acciones, creemos que 80 individuos entrarían en las medidas que tomaremos este año”, señaló Vélez.
Las acciones se concentrarán principalmente en dos zonas críticas: la Hacienda Nápoles y la denominada “isla del Silencio”, donde confluyen jurisdicciones de autoridades ambientales como Cornare, Corantioquia y Corpoboyacá. Sin embargo, el plan también contempla intervenciones en áreas cercanas a cascos urbanos, donde la presencia de estos animales ha generado riesgos para las comunidades.
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Según explicó la ministra, las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) jugarán un papel central en la ejecución del plan, especialmente en el monitoreo permanente de la especie. “Las CAR son muy juiciosas en monitorear la presencia de los individuos y parte de la intención de este proyecto es que también pueda tener un componente pedagógico e incorporar el ejercicio de monitoreo”, dijo.
Uno de los puntos claves del anuncio fue la oficialización del protocolo de eutanasia, una medida que el Gobierno considera indispensable para controlar el crecimiento poblacional. “El protocolo de eutanasia incluye dos posibles métodos: el primero, eutanasia física y, el otro, eutanasia química, y tiene un componente como la disposición final de los individuos”, explicó Vélez.
En la misma línea, la directora de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente, Natalia Ramírez, precisó que estos procedimientos han sido diseñados bajo criterios técnicos y sanitarios.
“Si bien desde la normativa ambiental estamos hablando de la eutanasia como una medida de control, estos protocolos están contemplando una eutanasia física y química, con la administración de diferentes medicamentos que han sido aprobados por expertos”, indicó.
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Ramírez añadió que el protocolo también incluye lineamientos para la disposición final de los cuerpos, con el objetivo de evitar impactos negativos en las zonas donde se implementen estas acciones. “Se ha incorporado la disposición final de estos especímenes procurando la salud de las áreas donde se vaya a implementar esta medida”, afirmó.
Las cifras que maneja el Gobierno reflejan la urgencia del problema. En 2022 se contabilizaban 169 hipopótamos; hoy la cifra supera los 200. Las proyecciones son aún más preocupantes: si no se toman medidas, en 2030 podrían llegar a 500 individuos y en 2035 alcanzar los mil.
“La ciencia nos pide que actuemos en su control. Tenemos que actuar para disminuir la población. Eso fue lo que la ciencia nos dijo. Las acciones son indispensables”, insistió la ministra Vélez.
El impacto de esta especie exótica invasora se siente especialmente en los ecosistemas acuáticos, donde afecta la calidad del agua y amenaza a especies nativas como el manatí y la tortuga de río.
Las medidas anunciadas este lunes se enmarcan en el plan nacional adoptado en 2024, que ya contemplaba acciones como caza de control, confinamiento, traslocación, alertas tempranas e intervención social.
Ese plan reconocía que Colombia es el único país fuera de África con hipopótamos en estado silvestre y advertía sobre la ausencia de controles naturales que limiten su reproducción, lo que ha facilitado su rápida expansión en la cuenca del río Magdalena.
Sin embargo, la falta de avances en la traslocación internacional y las limitaciones de otras estrategias, como la esterilización —costosa y compleja—, han llevado al Gobierno a priorizar medidas más contundentes.
Además del impacto ecológico, la expansión de los hipopótamos plantea riesgos para las comunidades. En varias regiones, la cercanía de estos animales a zonas habitadas ha incrementado la preocupación por posibles encuentros peligrosos.
“Estamos apostándole a un plan de choque para que podamos comenzar a cambiar la curva”, concluyó la ministra Vélez.
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