Cuatro Ciénegas, Coah.— La reintroducción del bisonte americano en la reserva El Santuario, en Cuatro Ciénegas, Coahuila, tiene efectos positivos en la restauración ecológica de la región: se reporta el regreso de especies como el puma y el lince, la germinación de pastos y el mejoramiento en la capacidad de infiltración del agua al suelo.
Gerardo Ruiz, director de la Fundación Pro Cuatro Ciénegas, destaca que la presencia de estos imponentes mamíferos no es sólo un acto de justicia histórica después de más de un siglo de ausencia, sino un motor de cambio para el ecosistema. Tras la llegada de 44 ejemplares de Janos y tres del Museo del Desierto en noviembre pasado, la adaptación ha sido exitosa, registrándose ya el nacimiento de ocho crías en la reserva, lo que evidencia su excelente estado de salud.
“Es esperanzador ver cómo es posible reactivar las dinámicas y la salud de un ecosistema, simplemente trayendo de vuelta a las especies clave que había y que debería haber, y que por acciones humanas fueron erradicadas. Cómo algo tan sencillo empieza a desencadenar toda esta serie de efectos positivos en un ecosistema”, comenta el director de la fundación.

Lee también Titular de Indeporte Chiapas pide salida de entrenador de halterofilia; horas después rectifica
Ruiz explica que el primer efecto encontrado comienza por las pezuñas y el peso de los animales, que va de los 500 a los 700 kilogramos. Los bisontes realizan un trabajo vital de descompactación del suelo, pues rompen la costra superficial que impide la germinación de pastos. Este proceso, sumado a sus peculiares “baños de polvo” que crean pequeñas cuencas de captación de agua, ha permitido que el suelo absorba mejor la lluvia y que proliferen nuevos brotes de vegetación.
Además de mejorar la infiltración del agua, el bisonte actúa como un sembrador natural. Las semillas se adhieren a su lana y son distribuidas por el terreno, germinando en las depresiones creadas por sus baños de tierra.
“Hay muchísimo brote nuevo, germinación nueva de plantas, de zacate y otras especies que es una excelente noticia porque va incrementando la cobertura, son islas nuevas de vegetación que van protegiendo al suelo de la compactación y de la radiación solar, y pues va también con las raíces mejorando la capacidad del suelo mismo de infiltrar el agua de lluvia, y evidentemente va generando todavía más alimento tanto para los bisontes como para las otras especies de fauna”, ahonda Gerardo Ruiz.
El ciclo de nutrientes también se ha reactivado: el estiércol ha propiciado el regreso de escarabajos peloteros, quienes entierran la materia orgánica, mejorando la fertilidad y la captura de carbono en el suelo.
Lee también Hombre sube a torre de telecomunicaciones en Mérida; provoca movilización de cuerpos de emergencia
La biodiversidad ha florecido de formas inesperadas. Las aves locales ahora utilizan la lana del bisonte como un eficiente aislante térmico para sus nidos, cuenta Gerardo Ruiz.
Además, señala que, de manera sorprendente, el monitoreo con cámaras trampa ha registrado por primera vez en tres años la presencia de pumas, linces y pecaríes de collar, especies que se han visto atraídas por la renovada salud y abundancia biológica de la reserva.
“En la ecología cada vez que llega una especie a un sistema, pues va creando efectos en el suelo, incrementando la producción de forraje, atrayendo con el olor a otras especies. Va generando condiciones que van volviendo más dinámico y biodiverso el sistema. Y entonces cuando una especie que está migrando pasa por un lugar así, pues naturalmente detectan que ahí hay un poco más de actividad biológica: más salud, más biodiversidad y eso pues siempre es atractivo para cualquier depredador”, explica Ruiz sobre el regreso de especies que han registrado en los últimos meses.
Es decir, las especies están reconociendo la reserva como un lugar propicio para la vida y prefieren dejar de migrar y quedarse de manera permanente como residentes en la zona. “Es literalmente un santuario de la fauna, es justamente la función que queremos que juegue”, añade Ruiz.
A pesar del éxito inicial, el proyecto enfrenta retos muy rápidamente, cuenta el director de la fundación. A diferencia de sus ancestros que migraban grandes distancias, inclusive a Estados Unidos, la manada actual está confinada a las 3 mil 750 hectáreas de El Santuario, rodeada de ranchos ganaderos privados.
“Va a haber más hembras en edad reproductiva, van a nacer todavía más y entonces rápidamente te empiezas a enfrentar al desafío que puede ser que se vaya sobrepoblando”, explica.
Gerardo Ruiz advierte que, ante la ausencia del lobo mexicano (su depredador natural), la población de bisontes debe ser gestionada para evitar un desbalance ecológico. El gran reto es implementar un modelo de aprovechamiento sostenible que permita regular la población y, al mismo tiempo, hacer el proyecto financieramente viable.
“Es fundamental que el público entienda que aprovechar sosteniblemente al bisonte puede ser la mejor herramienta para que haya más ejemplares y más ranchos sumándose a este esfuerzo”, explica Ruiz.
Lee también Reportan bloqueos en Los Reyes, Michoacán; elementos del Ejército habrían realizado una importante detención
El modelo propuesto busca emular casos de éxito en Estados Unidos y Canadá, donde la comercialización de carne, piel, cuero y demás derivados ha creado una economía regenerativa.
Menciona que en México aún no hay esquemas o mecanismos que permitan el aprovechamiento sostenible del bisonte para generar una alternativa real a la ganadería convencional.
“Teniendo un beneficio directo a los propietarios, a la gente local, a las comunidades, los ejidatarios, a la alimentación de la población en la región para generar nuevas fuentes de ingreso. Es una carne excelente, muy nutritiva, sana, sin hormonas, sin antibióticos, sostenible, que está mejorando los ecosistemas, que está capturando carbono y que puede ser atractivo también para el turismo en el caso de Cuatro Ciénegas”, añade.
Lee también Hombre sube a torre de telecomunicaciones en Mérida; provoca movilización de cuerpos de emergencia
Menciona que la Fundación Pro Cuatro Ciénegas está explorando programas de nutrición infantil a nivel municipal en donde se logre aprovechar sosteniblemente la carne del bisonte y se capacite a jóvenes en el manejo, aprovechamiento y procesamiento del valor agregado.
“Generar un modelo de una economía circular regenerativa sostenible alrededor de una especie tan importante”, indica.
La visión de la Fundación Pro Cuatro Ciénegas contempla también a futuro consolidar un centro de educación ambiental. Aunque la prioridad actual ha sido el bienestar de la manada, se busca financiamiento para crear infraestructura que permita a los visitantes conocer al bisonte en su hábitat, fomentando la conciencia sobre la importancia de restaurar las dinámicas naturales del desierto chihuahuense.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
sin interrupciones.
sin límites.