Las y los más de dos millones de que sostienen el mexicano enfrentan niveles alarmantes de estrés laboral y mayores riesgos a la salud asociados al consumo de alcohol, advirtió la Red de Acción sobre Alcohol (RASA), al alertar sobre el impacto físico, emocional y mental que padecen maestras y maestros en el país.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (), durante el ciclo escolar 2024-2025 había 2 millones 062 mil 615 docentes en México. La organización señaló que el magisterio es uno de los sectores laborales más expuestos al estrés crónico debido a la sobrecarga de trabajo, presión administrativa y condiciones laborales adversas.

RASA citó evidencia científica en profesores universitarios mexicanos que encontró que entre 30% y 50% de docentes reporta niveles significativos de estrés laboral, relacionados con exceso de trabajo, desgaste emocional y falta de apoyo institucional.

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Salón de clases. Foto: IStock
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Además, retomó un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), que siguió desde 2006 a más de 84 mil maestras mexicanas y halló que aquellas que consumieron alcohol tuvieron 19% mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, incluso después de ajustar factores como antecedentes familiares, terapia hormonal, menopausia y gestación.

“Ser docente de primaria ha sido una experiencia muy valiosa: sembramos valores y conocimiento en cada niñez. Sin embargo, no todo es color de rosa”, expresó Brenda Hernández Pérez, maestra de primaria en la Ciudad de México con nueve años de experiencia.

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“La falta de respeto de padres y alumnos, la excesiva carga administrativa fuera del horario laboral y la devaluación del magisterio, aunado a más exigencias y mismas herramientas y sueldo, afectan nuestra vocación. Además de cubrir nuestro rol, nos convertimos en psicólogos, enfermeros y confidentes de nuestros alumnos”, señaló.

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Maestra en México. Archivo / EL UNIVERSAL
Maestra en México. Archivo / EL UNIVERSAL

La organización recordó que, de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el estrés laboral puede provocar ansiedad, depresión, agotamiento, problemas digestivos, hipertensión, falta de concentración y disminución de productividad, además de incrementar el riesgo de consumo de alcohol y otras sustancias.

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En México, casi la mitad de la población (48.2%) reporta consumo actual de alcohol y 34.9% consume de forma excesiva. Este consumo se relaciona con enfermedades hepáticas, cardiovasculares y distintos tipos de cáncer, además de problemas sociales como violencia y accidentes viales.

Para reducir estos daños, RASA sostuvo que la evidencia internacional respalda medidas como el aumento de impuestos al alcohol, regulación de publicidad, etiquetado claro y limitación de disponibilidad de bebidas alcohólicas; sin embargo, acusó que en México persisten brechas importantes en su implementación.

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En ese contexto, Luis Alonso Robledo Carmona, vocero de RASA, afirmó que el problema debe atenderse como un tema estructural y de salud pública.

“La evidencia científica demuestra que no se trata únicamente de decisiones individuales, sino de un problema estructural influenciado por la amplia disponibilidad, normalización social y falta de regulación efectiva del alcohol”, señaló.

Añadió que fortalecer políticas públicas basadas en evidencia y ampliar la atención en salud mental para docentes permitiría reducir riesgos a la salud y mejorar el bienestar de quienes sostienen el sistema educativo nacional.

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“México tiene más de dos millones de docentes cuya salud mental es inseparable de la calidad educativa. Las herramientas de política pública existen; el reto es aplicarlas”, concluyó.

nro/apr

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