San José

En las oleadas de centenares de miles de latinoamericanos y caribeños que engrosan la migración irregular anual del sur al norte de América, uno de los rostros dramáticos es el de las madres atribuladas con hijas e hijos que luchan por llegar a Estados Unidos.

Aterrorizada por las amenazas de muerte de una pandilla criminal en El Salvador, una familia —Dora Alvarado, de 44 años, y sus hijas Damaris, de 15, y Laura Maradiaga Alvarado, de 11— ingresó en octubre de 2018 a Estados Unidos tras una larga travesía, y ahora está feliz: logró evitar temporalmente la repatriación forzosa de Laura por un error en un proceso judicial.

Un juzgado de Houston, Texas, concedió una nueva audiencia a Laura para el próximo 20 de mayo y detuvo su deportación, prevista para el pasado 12 de abril y cuyo retorno a El Salvador la habría expuesto al asedio de la Mara 18 (M-18).

En otro caso, temerosa de sufrir la represión política en Cuba, una familia —padre, madre e hijo— migró a finales de 2018 de su país a Guyana, siguió a Colombia y Centro- américa, pero la pareja riñó y aunque en Honduras se quedó el hombre, la mujer y el niño pasaron a Guatemala, entraron ilegalmente a México y ahora buscan un salvoconducto para eludir la repatriación y avanzar hacia Estados Unidos.

“Estoy desesperada. No sé ni qué voy a hacer”, dijo la mujer a EL UNIVERSAL desde algún lugar del lado mexicano del límite con Guatemala. “Estoy en una [habitación por] renta. Migración [de México] está cerrada y tengo que camuflarme aquí a esperar con mi hijo a que nos den el salvoconducto”, narró.

Por seguridad, pidió mantener en reserva la identidad de los tres. “El problema es que aquí no están dando salvoconductos ni nada. Estoy preocupadísima con esa situación (...) no sé ni qué voy a hacer con el niño aquí, porque ni trabajar puedo [estando] con él”, contó.

La familia estableció contacto con este diario por WhatsApp desde que, en marzo anterior, arribó al golfo de Urabá, sector caribeño del norte de Colombia, pasó a finales de ese mes por la selva a Panamá y prosiguió en una travesía por Centroamérica. “Esto no es fácil”, describió la mujer, al advertir que su hijo está enfermo. “No estoy en condiciones de que me deporten”, aludió, al referirse a una política contra la migración irregular que México reanudó en marzo pasado y que, según un recuento de la isla, sumó 299 cubanos repatriados hasta el 18 de este mes.

La angustia de la cubana contrastó con la alegría de la familia salvadoreña. “Nos aprobaron la moción [presentada el 12 de abril] para reabrir el caso. La orden de deportación fue suspendida”, explicó el mexicano César Espinoza, director ejecutivo de Familias Inmigrantes y Estudiantes en la Lucha (FIEL), grupo no estatal de Houston de defensa de migrantes. De ser repatriada, Laura sería cuidada por su abuelo, de 75 años, y estaría expuesta a la M-18. Por eso, la madre anunció que, si EU expulsa a Laura, “me voy con ella”.

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