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San José. – China y Estados Unidos chocaron en una nueva refriega política por una presunta piratería marítima y sobrepesca de embarcaciones chinas en las aguas del Océano Pacífico, ahora frente a la costa de Perú.
La disputa emergió casi dos meses después de un primer episodio que se registró entre Washington y Beijing por el despliegue de centenares de barcos chinos que faenaron en la zona de las islas Galápagos, Ecuador, Patrimonio de la Humanidad y segunda reserva marina más grande del mundo, solo superada por la Antártida.
Con apoyo de su aparato militar, el gobierno de Perú garantizó que la flotilla china, integrada por más de 300 naves, permanecerá fuera de las 200 millas de mar patrimonial peruano y desplegó buques de su Marina de Guerra para defender los intereses nacionales.
Aviones de la Fuerza Aérea de Perú sobrevolaron esta semana la región del conflicto, a unos 200 kilómetros al sur de Lima, para verificar que los navíos chinos se abstuvieron de ingresar a sitios bajo soberanía peruana.
“¡Alerta!”, tuiteó la embajada de Estados Unidos en Perú. “Una flota de más de 300 barcos de bandera de China con historial de cambiar nombres de barcos y desactivar rastreo por GPS (Sistema de Posicionamiento Global) está frente” a Perú, agregó.
“La sobrepesca puede causar enormes daños ecológicos y económicos. Perú no puede permitirse semejante pérdida”, advirtió.
El objetivo de la pesca sería la riqueza marítima frente a la costa de Perú, como el calamar gigante, especie altamente migratoria, y la anchoveta peruana, un pez que vive en el área sureste del Océano Pacífico; también se le localiza frente al litoral de Chile.
La embajada de China en Perú respondió que “como un país grande y responsable en la pesquería, China siempre concede suma importancia a la protección del ambiente y recursos de la oceanía, y ejerce supervisiones y controles más estrictos a los barcos que están en operación ultramarina”.
“Al mismo tiempo de exigir consecutivamente a las empresas de pesca de oceánica a respetar el derecho internacional y obedecer estrictamente las leyes y normas pertinentes del Perú y limitarse operar en alta mar. Esperamos que el público peruano no sea engañado por las informaciones falsas”, recalcó.
Un primer capítulo colateral de la renovada puja política y económica entre EU y China creció de intensidad a inicios de agosto pasado frente a la costa de Ecuador, con impacto en Colombia, Perú, Panamá y Costa Rica, por el riesgo de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada en el sector de las Galápagos.
La información oficial determinó que, en ese entonces, fueron detectados 260 barcos mayoritariamente chinos que fueron desplegados a inicios de julio, y por cuarto año consecutivo, en el límite en el Océano Pacífico de las 188 millas de la Zona Económica Exclusiva Insular (XEEI) de Ecuador.
El diferendo coincidió con el acelerado agravamiento de las tensiones entre EU y China y reconfirmó a América Latina y el Caribe como región en disputa entre ambos gigantes políticos y económicos. La tensión EU—China recrudeció en marzo de 2018 por pugnas comerciales, mermó en enero de 2020 con un pacto bilateral y se volvió a agravar por la crisis del coronavirus, en cruce de amenazas arancelarias, acusaciones de espionaje y líos diplomáticos.
En el caso de Ecuador, Quito denunció el acto como amenaza de la pesca pirata a la riqueza marina.
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