Xin Xin, Fortunata y Venus son tres de los más longevos que habitan en el Centro de Conservación de la Vida Silvestre (CCVS) de Chapultepec, ejemplares geriátricos que destacan no sólo por su carisma, sino por haber superado su esperanza de vida tanto en estado silvestre como bajo cuidado profesional.

Con 35 años cumplidos, , la última panda gigante de Latinoamérica, hija de Tohuí y Chia Chia, ha superado con creces la expectativa de vida de su especie, que en estado silvestre es de 20 a 25 años y de hasta 30 años bajo cuidado profesional.

Al ser una de las embajadoras más queridas de Chapultepec, a más de tres décadas de su nacimiento, Xin Xin sigue atrayendo las miradas de miles de turistas y capitalinos que se acercan cada día a su hábitat plagado de bambú para conocerla.

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En la zona de la sabana africana habita otra de las inquilinas favoritas de Chapultepec: Fortunata, una jirafa de 36 años, que hace más de una década dejó atrás la esperanza de vida de su especie, que ronda entre los 20 y 25 años, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema).

El promedio de vida para esta especie bajo cuidado profesional es de 30 años, pero esta jirafa, quien disfruta de forrajes especiales que le entregan sus cuidadores, ha logrado vivir más años.

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Que los animales, habitantes de Chapultepec alcancen más edad de la esperada para su especie “es un gusto y una responsabilidad” para quienes laboran en este espacio y cuidan de los ejemplares, comenta a Javier Ojeda Chávez, subdirector técnico de este Centro de Conservación de Vida Silvestre.

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Javier Ojeda, subdirector técnico del CCVS de Chapultepec, indica que tener animales longevos permite conocer todas las etapas de vida. Foto: Gabriel Pano/EL UNIVERSAL
Javier Ojeda, subdirector técnico del CCVS de Chapultepec, indica que tener animales longevos permite conocer todas las etapas de vida. Foto: Gabriel Pano/EL UNIVERSAL

Para él, que existan animales tan longevos en la Ciudad de México es muy relevante, pues permite a los visitantes conocer todas las etapas de la vida de los ejemplares y respetarlas.

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“Todos generalmente nos emocionamos cuando vemos algún cachorrito, pero también deberíamos emocionarnos cuando vemos a algún viejito”, afirma.

Si bien muchas veces los animales geriátricos ya no son tan activos como en otras etapas de su vida o, incluso, podrían resultar “no tan atractivos” a simple vista, advierte Ojeda Chávez, es importante que la gente sepa que todo eso es parte del desarrollo de los ejemplares.

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“Algunos primates viejitos llegan a perder pelo, igual que como sucede con los humanos, llegan a estar un poco calvos, es importante que nuestro público sepa que eso es parte del desarrollo de los ejemplares, no por tener alguna alopecia están descuidados o maltratados, sino simplemente es parte de la fisiología esperada cuando un primate tiene la tercera edad”, explica.

Tres décadas de vida

Desde el espacio donde habita Xin Xin, el médico veterinario y zootecnista afirma que “es un orgullo” cuidar de la hembra de panda que a unas semanas de cumplir sus 36 años de vida (el 1 de julio) se encuentra con buena salud.

“Tenemos varios individuos que están en la treintena de años, que también ya superaron buena parte de la longevidad aproximada de su especie. Fortunata, una de nuestras jirafas, es casi contemporánea de Xin Xin, tienen casi los mismos años y también ya lleva un buen tiempo extra de lo que podríamos esperar de una edad máxima que se registra para las jirafas. Tenemos a macacos que son primates muy similares a nosotros cuando llegan a la tercera edad”.

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Un ejemplar de oso de antifaz que cumplió 33 años en Chapultepec, tres más que la esperanza de vida. Foto: Berenice Fregoso/EL UNIVERSAL
Un ejemplar de oso de antifaz que cumplió 33 años en Chapultepec, tres más que la esperanza de vida. Foto: Berenice Fregoso/EL UNIVERSAL

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Entre los animales más longevos de Chapultepec se encuentra Venus, una hembra de lobo canadiense de 18 años, que también ha superado por mucho el promedio de vida de su especie, que es de ocho años en estado silvestre y de 15 años bajo cuidado profesional; también se encuentra Rita, una hembra de macaco cola de muñón que tiene 33 años, cuando la esperanza de vida de su especie en estado silvestre es de 20 años.

La hembra de lobo canadiense de 18 años ha superado por mucho el
promedio de vida de su especie, que es de ocho años en estado silvestre.
La hembra de lobo canadiense de 18 años ha superado por mucho el promedio de vida de su especie, que es de ocho años en estado silvestre.

Arica, un ejemplar de oso de antifaz que cumplió 33 años en Chapultepec, siendo que su esperanza de vida bajo cuidado profesional es de 30 años; y Morgan, un búho carnudo que en Chapultepec ha alcanzado nada menos que 32 años de vida, duplicando la edad promedio de su especie que es de 10 a 15 años en estado silvestre.

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Con 32 años, este búho carnudo ha duplicado la edad promedio de su especie en vida silvestre. Foto: Berenice Fregoso/EL UNIVERSAL
Con 32 años, este búho carnudo ha duplicado la edad promedio de su especie en vida silvestre. Foto: Berenice Fregoso/EL UNIVERSAL

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