Las banquetas se han convertido en una barrera para la movilidad peatonal en la Ciudad de México, pues varias están rotas o quebradas, y otras más tienen bancas o árboles que afectan el tránsito de las y los vecinos, especialmente de los adultos mayores.
Ante esto, y con motivo del Día Mundial del Peatón, que se conmemora el 17 de agosto, en el Congreso de la Ciudad de México se impulsan iniciativas para garantizar la continuidad peatonal.
La diputada del PRI, Tania Larios, presentó una reforma a la Ley de Movilidad para que las autoridades locales garanticen que las aceras y banquetas preserven una franja de circulación peatonal continua, accesible y libre de obstáculos, conforme a los criterios, dimensiones y especificaciones técnicas previstos en los manuales, lineamientos y demás disposiciones aplicables.

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“El mobiliario urbano, los postes de servicios públicos, la infraestructura de telecomunicaciones, el arbolado y demás elementos ubicados en el espacio público deberán disponerse o instalarse de forma que no obstruyan dicha franja ni afecten la continuidad vial peatonal”, señala su propuesta.
La legisladora también presentó una reforma a la Ley de Cultura Cívica para que sea una infracción al entorno urbano intervenir o modificar físicamente banquetas, aceras o demás áreas destinadas al tránsito peatonal mediante obras, excavaciones, zanjas, rampas, instalaciones o depósito de materiales; “o, contando con la autorización correspondiente para dichas intervenciones, incumplir las condiciones o el plazo de restitución determinados por la autoridad competente”.
“Las banquetas constituyen el principal espacio destinado al tránsito peatonal y permiten el acceso a viviendas, comercios, escuelas, hospitales, centros de trabajo y sistemas de transporte público. Su conservación y libre utilización resultan indispensables para garantizar desplazamientos seguros y accesibles, especialmente para las personas con discapacidad, personas adultas mayores, niñas, niños y quienes realizan actividades de cuidado”, destacó Tania Larios.
Una banqueta que interrumpe el paso puede obligar a una persona a modificar su trayecto, caminar entre desniveles y obstáculos o bajar al carril vehicular y compartir el espacio con automóviles.
“No necesitamos banquetas bonitas. Necesitamos banquetas donde la gente no se fracture, donde las personas mayores puedan seguir saliendo de casa y donde nadie tenga que caminar entre los automóviles arriesgándose a ser atropellado”, explicó Guillermo Bernal, urbanista y director de The Place Institute.
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Aseveró que, aunque los incidentes peatonales pueden tener múltiples causas, las cifras muestran la importancia de revisar las condiciones de los espacios por donde caminan las personas, pues una banqueta segura no depende únicamente de que exista. “Su diseño debe responder a las distintas formas en que las personas se desplazan y a las características del lugar donde se encuentra: un corredor comercial, una estación de transporte, una zona escolar o un parque concentran flujos distintos y requieren dimensiones suficientes, recorridos continuos y espacios libres de obstáculos”.
El Manual de Calles: Diseño Vial para Ciudades Mexicanas establece un ancho mínimo de 1.20 metros de banqueta para garantizar el paso continuo y recomienda hasta 2.10 metros en corredores con alta afluencia peatonal. Estas dimensiones facilitan el tránsito de peatones, personas usuarias de silla de ruedas, carriolas y otros apoyos para la movilidad.
mahc/LL
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