San Cristóbal de las Casas.— El 1 de diciembre pasado tres menores de edad murieron y otra persona resultó herida en un hecho en el que participaron policías municipales de Teopisca, Chiapas. A más de un mes, las familias exigen justicia.
En medio del llanto, Juliana Gómez Hernández, de 39 años, recuerda que ese día sus hijos Víctor e Israel, de 17 y 12 años respectivamente, salieron a la tienda a bordo de una moto. En el camino se encontraron con una patrulla de la policía municipal, quienes los pararon por no portar cascos, según la versión de los elementos.
“No sé qué les dijeron a los niños, pero salieron huyendo y los policías los empezaron a perseguir, y se les unió otra patrulla”, narra la madre.

De acuerdo con versiones de vecinos, el accidente se registró cerca de las 17:30 horas, en el kilómetro 1+850 de la carretera que va de Teopisca a la comunidad de Nuevo León. En su huida, los menores se impactaron de frente con otra moto, en la que viajaban Felipe Velazco Gómez y Carlos, de 13 años.
Ambas motocicletas se incendiaron; Víctor y Carlos murieron calcinados en el lugar; Israel falleció días después.
El señor Felipe es el único sobreviviente y se encuentra grave en el hospital de Las Culturas de San Cristóbal de las Casas.
En un video que circula en redes sociales se observa que elementos de Protección Civil de Teopisca acercan tres tanques extintores al sitio donde arden las motos y los cuerpos de las víctimas, pero nadie hace algún intento por auxiliar a los jóvenes. Los extintores sólo fueron puestos para las fotos y videos que registraron los agentes.
La versión que dieron las autoridades a los padres de los menores fue que, con el impacto, una de las motos hizo cortocircuito y provocó el fuego.
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José Armando, hermano mayor de Víctor e Israel, relata que él se encontraba con unos amigos en una de las calles de ese municipio, ubicado a unos 33 kilómetros de San Cristóbal, cuando se percató que sus hermanos eran perseguidos a alta velocidad por la policía.
“Pedí una moto y fui atrás de mis hermanos, pero calles adelante se acabó la gasolina y, de repente, vi que los policías que perseguían a mis hermanos venían de regreso, huyendo del lugar del accidente, y como pude llegué a donde fue el accidente. Entonces vi que mis hermanos estaban ardiendo, ningún policía de los que estaban ahí hicieron algo para apagar el fuego ni dejaban a los presentes ayudar, sólo tomaban fotos y videos”, aclara.
Y “lo que más me duele es que ninguna autoridad hizo nada, sólo los dejaron ardiendo”, relata José Armando, de 20 años.
“Intenté en varias ocasiones ayudar a mis hermanos, quería apagar la lumbre con ramas y tierra, pero los policías no me dejaban, me amenazaban con responsabilizarme de lo que pasara. Con todo mi dolor miraba cómo se estaba quemando mi hermano y no podía hacer nada, sólo miré cómo terminaba de arder”, menciona el joven con voz entrecortada.
“Se fue la mitad de mi vida. Con mi hermano Víctor hacia muchas cosas, crecimos juntos y nunca lo había dejado solo. Pido justicia por mis hermanos. Qué mal que la policía los persiguiera porque ellos no eran de vialidad, lo que me duele es que ellos tampoco hicieron nada por ayudarlos ni dejar que las personas los ayudaran”, denuncia.
Juliana recuerda que ese día los vecinos le avisaron que sus hijos habían sufrido un accidente.
“Me dijeron que fuera al hospital y que llevara documentos, al llegar encontré el cuerpo de mi hijo Israel quemado, y una persona me dijo que Víctor estaba en el lugar del accidente, pero los doctores ya no me dejaron ir. Que necesitaba quedarme con el otro, que lo iban a intubar y trasladarlo al hospital de San Cristóbal, debido a la gravedad por las quemaduras”, relata.
Armando Pérez Jiménez, de 55 años, recuerda que al regresar a su casa, luego de haber ido a un mandado, su hijo José Armando le dio la noticia. “Papi, mis hermanitos murieron, me dijo mi hijo. No lo creía, si trabajamos apenas antier y estábamos felices, sólo salí un ratito y vaya a pasar todo esto, le respondí”.
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Entonces, “cuando llegué al lugar vi a mi hijo quemado encima de la moto, me quedé pensando y dije entre mí: yo he visto accidentes y cuando se choca las personas salen volando y quedan tirados en el suelo, unos por aquí y otros por allá, pero mi hijo estaba en la moto”, insiste.
Armando, de oficio albañil, explica que las personas que viven en el lugar le dijeron que antes del accidente se escucharon dos disparos y luego una explosión, versión que no coincide con la oficial.
Armando señala que no permitió que se llevara el cuerpo de su hijo al Servicio Médico Forense. “Yo mismo me lo llevé a mi casa y luego lo sepultamos”.
Víctor trabajaba en la albañilería con su papá; dejó a su esposa con cuatro meses de embarazo.
Israel, quien el 8 de enero habría cumplido 13 años, sobrevivió 18 días y falleció tras ser trasladado a un hospital especial para personas quemadas en Texas, Estados Unidos. Cursaba el segundo grado de secundaria y quería ser médico.
La señora Lucía Guadalupe Álvarez Méndez, de 38 años, es esposa de Felipe Velazco. Dice que ninguna autoridad se acercó a ellos a ofrecer apoyo a ella y sus seis hijos, con edades de los siete a los 20.
El señor Armando se queja que el presidente municipal de Teopisca, Luis Alberto Valdez Díaz, no se acercó a la familia para fijar una postura por los hechos que involucran a sus policías.
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Sin embargo, el comandante de la policía municipal, Luis Ramos Durán, envió a una persona a la casa de la familia con 15 mil pesos. Don Armando cree que fue para comprar su silencio, pero señala que la vida de sus hijos no tiene precio.
También responsabiliza a las autoridades municipales de lo que le pase a él y su familia, pues su hijo José Armando y otros familiares han sido hostigados y amenazados por la policía municipal.
El señor Armando hace un llamado al gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, a que se haga justicia.
“Quiero justicia, por favor señor gobernador, porque en Teopisca no la hay. Te lo pido, te lo suplico. No quiero que ninguna otra familia pase por lo que nosotros estamos pasando”, dice el padre de familia.
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