El ataque de a turistas en la Pirámide de la Luna en abrió, otra vez, el tema de la falta de elementos de seguridad para resguardar los museos, sitios y zonas arqueológicas a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Cultura.

La falta de seguridad para recintos museísticos y culturales no es tema aislado, sino una constante en la historia reciente del INAH, especialmente durante la gestión de Diego Prieto, ya que incluso se intentó recortar el número de custodios en varias zonas y museos.

En 2024, año destacado para el INAH por un presupuesto que llegó a los 8 mil millones de pesos, la dirección del Instituto ordenó en julio la reducción del 50% del personal de la Policía Auxiliar de la CDMX, institución encargada de resguardar algunos de los recintos más importantes, como el Museo Nacional de Antropología y la zona arqueológica del Templo Mayor.

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Vehículos policiales entraban y salían el lunes de la zona arqueológica después del tiroteo. Foto: Valentina Alpide / AFP
Vehículos policiales entraban y salían el lunes de la zona arqueológica después del tiroteo. Foto: Valentina Alpide / AFP

Tras filtrarse la información, Prieto negó el recorte y ese año la seguridad en 21 museos, recintos y zonas de la CDMX y el área metropolitana se mantuvo con el mismo número de guardias: 555 en total.

Casi un año después, el 3 de junio de 2025, el Museo Nacional de Antropología ganó el Premio Princesa de Asturias en medio de una crisis por el cambio en los contratos de la Policía Auxiliar de la CDMX a empresas privadas. En ese momento, trabajadores sindicalizados de distintos recintos indicaron a la dirección del INAH: “No podemos garantizar la seguridad de los visitantes y el patrimonio”, de acuerdo con testimonios recogidos por esta casa editorial.

La gravedad de ese cambio fue la reducción drástica de custodios para vigilar museos y zonas arqueológicas, además de la falta de experiencia de la empresa que ganó la licitación.

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Tras los hechos del lunes, ayer la zona arqueológica era poco transitada, sólo algunos turistas admiraron las estructuras desde afuera. Foto: Diego Simón Sánchez / EL UNIVERSAL
Tras los hechos del lunes, ayer la zona arqueológica era poco transitada, sólo algunos turistas admiraron las estructuras desde afuera. Foto: Diego Simón Sánchez / EL UNIVERSAL

Tras de la presión mediática porque Antropología estaba cerrado el mismo día que se anunció que ganó el Princesa de Asturias, el tema llegó a la conferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien dijo que los museos públicos tienen la orientación de contratar para su seguridad a elementos del Servicio de Protección Federal. Un día después, los museos afectados abrieron con la presencia de la Policía Auxiliar de la CDMX.

En el último trimestre de 2024, investigadores del INAH se dieron a la tarea de elaborar un diagnóstico de la situación del INAH y un “Memorial de Agravios”, documentos que ya advertían de la crisis de seguridad que se vive día a día en las zonas arqueológicas y museos del Instituto.

La preocupación en ese momento, y en casi toda la historia del INAH, ha sido la seguridad del patrimonio, derivado de los constantes robos y saqueos de bienes arqueológicos, pero desde entonces ya se hablaba sobre la integridad de lo visitantes.

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La página 81 del diagnóstico dice: “Un punto que ha afectado especialmente la labor, más aún en los estados, son las condiciones de inseguridad a las que se han visto sometidos los trabajadores y que incluyen: asaltos y robos, así como ataques físicos. Las amenazas y extorsiones son comunes, al punto que algunos empleados han tenido que ser removidos de sus centros de adscripción para evitar el pago de extorsiones y proteger su seguridad personal”.

Bolfy Cottom, investigador y exsecretario técnico del INAH, hace énfasis en el tema y dice que se había advertido ya de la falta de seguridad para personal y, por primera vez, para los visitantes. “Riesgo por crimen organizado o común en adyacencia a zonas arqueológicas para visitantes y trabajadores”, se lee en el Memorial en un apartado que enumera faltas de seguridad.

El caso de Teotihuacán ilustra la falta de recursos que enfrenta el INAH desde las medidas de austeridad republicana implementadas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.

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Martha Cerón, secretaría general del Sindicato de Restauradores del INAH, explica que desde hace años enfrentan recortes en todas las áreas, incluyendo aspectos de seguridad.

“Sabemos que hay recortes también con los custodios, porque pasamos la misma situación todos los sindicatos, en el caso de ellos, pertenecen al Sindicato de Trabajadores Técnicos y Manuales, hay plazas que ya no se abren, que no se concursan, y es que, aunque pongas a la Guardia Nacional a custodiar, no equivale, porque los propios trabajadores del INAH y los que se entrenan como custodios tienen conocimientos para la protección de los turistas y el patrimonio”, dice en entrevista.

Otro trabajador sindicalizado que pidió confidencialidad por temor a represalias señaló: “para una zona tan grande como Teotihuacán, es necesario, al menos, 150 custodios para toda el área, pero solo se cuentan con 40 para atender las decenas de hectáreas y los cinco accesos”.

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Y es que, en 2025, Teotihuacán fue la segunda zona arqueológica más visitada del país, luego de Chichén Itzá, con un total de un millón 785 mil 275 visitantes. En sus días de máxima afluencia, la zona puede recibir hasta 20 mil visitantes.

El diagnostico de trabajadores del INAH también cuestiona el papel de la Guardia Nacional como elemento para resguardar las zonas arqueológicas. “No hay claridad respecto de la delimitación de funciones y responsabilidad de elementos de la Guardia Nacional dentro de Zonas Arqueológicas”, refiere el documento.

Ayer, en la conferencia de la presidenta Sheinbaum, el secretario de Seguridad del Edomex, Cristóbal Castañeda, informó que el primer reporte del atentado lo recibieron a las 11:20 de la mañana. Sin embargo, la Guardia Nacional arribó a la Pirámide de la Luna a las 11:30, 10 minutos después.

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Más tarde, el comandante de la Guardia Nacional, Guillermo Briseño Lobera, señaló que en la zona arqueológica de Teotihuacán tienen un destacamento de 30 elementos de la Guardia Nacional para proteger el patrimonio cultural y que apoyan al personal que se encuentra en cada uno de los cinco accesos.

Martha Cerón señala que las zonas arqueológicas de México no cuentan con la infraestructura necesaria para resguardar la integridad de los visitantes, comenzando por detectores de metales, inexistentes en Teotihuacán. Agrega que “el INAH no está listo, ni de cerca, de recibir a los turistas del Mundial, no hay personal, recursos y las obras que se están haciendo van a medias”.

El INAH no es la única dependencia cuya seguridad se ha visto afectada por falta de presupuesto en los últimos años. Fue en 2022 cuando el INBAL sufrió una crisis de seguridad por impago a guardias. La situación fue de tal gravedad que algunos museos, como el Tamayo, que tuvieron que cerrar exposiciones debido a la falta de personal, al contar con sólo cinco guardias, del total de 18 con el que usualmente opera.

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