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Apenas pasaron unas horas del ataque armado de Julio César Jasso Ramírez en la zona arqueológica de Teotihuacán y las autoridades del Estado de México ya tenían su perfil sicológico, que mostraba “una alteración de carácter siquiátrico”.
En la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional fue presentada la mente criminal del joven de 27 años de edad y originario de Tlapa, Guerrero, con alusiones a que recibía órdenes de “alguna entidad” que no era de esta Tierra. Con un cuchillo táctico y un arma de fuego amenazaba a turistas.
“Esa motivación sale de lo normal y se podría considerar una entidad con alguna perturbación, un sujeto con alguna perturbación”, expuso el fiscal General de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez.
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Atacante solitario desde lo alto de la Pirámide de la Luna de Teotihuacán y con posibles influencias del extranjero como la masacre de Columbine, ocurrida el 20 de abril de 1999 en Estados Unidos, Jasso Ramírez manifestaba sus “motivaciones interiores” con su vestimenta, simbologías y analogías con hechos que sucedieron en otras latitudes, en otro momento y por otras personas. Vestía ropa oscura, botas tácticas y cubría su rostro con un cubrebocas.
Según el fiscal mexiquense, era un posible imitador: “Tiene una inspiración para cometer estos hechos o un convencimiento interior de que está haciendo esto; incluso, hay una expresión que se usa en el mundo criminal y sicológico que es ‘el imitador’; el imitador es eso, es una repetición de patrones”.
Incluso, como si se tratara de una película de Hollywood, las autoridades plantearon un efecto copycat, tendencia a imitar un crimen. Para la presidenta Claudia Sheinbaum se trata de un hecho inédito porque nunca se había presentado algo así en el país.
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Al atacante, que se quitó la vida y disparó contra la Guardia Nacional que intentó contenerlo, también le encontraron literatura alusiva a agresiones y a figuras relacionadas con acciones violentas.
“No fue espontáneo, visitó la zona arqueológica, se hospedó y desde ahí planeó y llevó a cabo las labores de acercamiento. El agresor planeó y ejecutó su acción de manera solitaria y no hay absolutamente ningún indicio hasta este momento que permita establecer que tuvo colaboración externa o que participaron diversos actores en la comisión de este hecho”, se abundó.
La mochila del agresor se inspeccionó ministerial y pericialmente. Poseía 52 cartuchos útiles del calibre .38 especial en una bolsa de plástico. En todo momento de la agresión portó en una mano el arma punzocortante, a la par que detonaba su revólver contra algunas de las personas que se encontraban amenazadas. Percutió 14 balas contra las autoridades que actuaron y turistas.
“Entre sus pertenencias destaca una credencial del INE, un teléfono celular análogo, boletos de autobús, mochila tipo táctica, literatura, imágenes, manuscritos, presuntamente relacionados con hechos violentos que se tiene conocimiento pudieron haber sucedido en Estados Unidos en abril de 1999”, refirió Cervantes Martínez.
Los hechos ocurrieron en alrededor de 60 minutos, desde que se recibió una llamada de auxilio a las 11:20 horas y hasta que Julio César se suicidó. A las 11:30 horas arribó personal de la Guardia Nacional que repelió al agresor, que resultó lesionado en una pierna. Para las 11:45 horas se quitó la vida y a las 12:20 horas se tenía resguardado todo el sitio turístico. Se disparó a una distancia no mayor de 15 centímetros.
“Esta persona actuó sola, no se detectaron índices que permitían suponer la participación de alguien más. Se ubicó en qué vehículo arribó, que fue uno de plataforma, un vehículo Uber, el cual ya se encuentra bajo control y resguardo (...) Se identificó el hotel donde había estado alojado desde un día antes”, explicó Cristóbal Castañeda Carrillo, secretario de Seguridad del Estado de México.
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En el ataque, Jasso Ramírez tuvo oportunidad de recargar el arma al menos dos veces para accionarla contra sus víctimas. Aunque se trató de investigar el origen de la pistola, debido a la antigüedad no pudo ser determinada porque es anterior a los registros, que datan de 1968.
Por 40 mil pesos, el agresor obtuvo el arma que usó y que dejó sin vida a una ciudadana canadiense, mientras que los cartuchos de la marca nacional Águila los adquirió por 10 mil pesos.
Según lo expuesto, los perfiles sicológicos de un activo del delito no necesariamente surgen a partir de una entrevista con la persona, sino también de documentales, testigos, referencias indirectas, entorno familiar y modo de vida.
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