Para el género femenino tener un trabajo en la formalidad le permitirá no solamente acceder a servicios de seguridad social, también obtendrá un salario mayor que aquellas que laboran en la informalidad, de acuerdo con la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).
El ingreso promedio para las mujeres en el sector formal es de 12 mil 971 pesos mensuales, mientras que en la informalidad es de 6 mil 331, una diferencia de 48%.
Además, las mujeres enfrentan el problema de la brecha salarial, porque en promedio perciben 10% menos ingresos que sus colegas masculinos por hacer el mismo trabajo, agregó la Coparmex en un comunicado.

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“La brecha se agrava al considerar el trabajo no remunerado (como las labores del hogar y de cuidados) cuyo valor equivale al 23.9% del PIB. De ese total, las mujeres aportan el 72.6%, una contribución 2.7 veces mayor que la de los hombres”, expuso.
Para la Coparmex “el trabajo no remunerado impide que las mujeres avancen hacia la formalidad. Sin redistribución de responsabilidades y sin la infraestructura de cuidados necesaria, no será posible liberar el potencial productivo de las mujeres en el mercado laboral formal”.
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Otro de los problemas que enfrenta la mujer, a pesar del paso de los años, es que la falta de autonomía económica se agrava con la brecha salarial.
Por cada 100 pesos que recibe un hombre, la mujer recibirá solo 86 por el mismo trabajo, lo que afecta también en el acceso de ellas a productos financieros como créditos y cuentas bancarias.
“Aunque la búsqueda de la inclusión financiera avanza, no resuelve las barreras de fondo: en 2024, siete de cada 10 mujeres en México contaron con al menos un producto financiero formal”, como el ahorro, inversión o financiación.
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La Coparmex recordó que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) asegura que “las mujeres reciben préstamos de menor cuantía y tienen mayores dificultades para acceder a financiamiento para negocios propios en comparación con los hombres, lo que se traduce como una barrera más para el emprendimiento”.
La inclusión plena laboral de las mujeres es una deuda pendiente y se estima que la brecha económica global tomaría entre 123 y 134 años para cerrarse.
México es el segundo país de América Latina con mayor brecha salarial entre hombres y mujeres, con 16.6% en promedio, después de Chile con 17%, de acuerdo con “la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026”, de la plataforma de Recursos Humanos, Buk.
Aseguró que la brecha persiste y se “amplifica conforme aumenta el poder y el ingreso”, por ejemplo, entre los puestos más bajos el diferencial es de 8.1%, pero en los niveles de mayor liderazgo alcanza el 21.3%.
Aunque en toda la región se observa el problema, “en México el incremento es más pronunciado y evidencia un efecto claro: “el techo de cristal salarial”, ya que la desigualdad se agrava precisamente donde se concentran el poder y las decisiones estratégicas. Además, mientras en los puestos de entrada los salarios suelen estar estandarizados, en la alta dirección la discrecionalidad en la definición de sueldos, bonos y compensaciones, amplía la brecha salarial conforme las mujeres avanzan en su carrera profesional”.
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