Previo a que un alimento llegue a la mesa, hay factores que influyen desde el campo: agua, suelo, clima, semillas y disponibilidad de insumos para los cultivos. En esa cadena, el se utiliza como materia prima para fabricar algunos de los fertilizantes clave para la agricultura y por tanto la seguridad alimentaria.

El vínculo es más sencillo de lo que aparece. Los fertilizantes dan nutrientes que los cultivos necesitan para poder crecer. Cuando son insuficientes, impacta en la capacidad de producción. Las propias reglas de operación de Fertilizantes para el Bienestar señalan que las deficiencias de nutrientes repercuten directamente en el potencial productivo de los cultivos y pueden limitar la disponibilidad de alimentos.

Para Adrián Duhalt, investigador no residente del Centro Texas-Mexico, esta conexión permite entender por qué el también entra en la conversación sobre lo que produce el campo.

“La falta de gas natural ha sido uno de los obstáculos para fortalecer la seguridad alimentaria”, explicó en entrevista.

Gas natural en la producción de alimentos. Foto: Cortesía
Gas natural en la producción de alimentos. Foto: Cortesía

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¿Cómo impacta el gas natural en la producción de alimentos?

La escala del programa federal de Fertilizantes para el Bienestar permite dimensionar la cobertura de estos insumos entre algunos de los principales cultivos del país. Al 30 de julio, este programa había atendido a más de 2.03 millones de productores y más de 3.3 millones de hectáreas en las 32 entidades.

Por su parte, el maíz concentró 75.49% de la superficie atendida; le siguieron el frijol, con 6.40%; la caña de azúcar, con 5.98%, y el café, con 4.89%, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura.

El objetivo oficial del programa para 2026 es ayudar a incrementar la producción de cultivos prioritarios mediante la entrega de fertilizantes destinados a la producción de alimentos. Si bien no se puede afirmar que el fertilizante determine cuánto se cosecha, porque también impactan los factores naturales, disponer de los insumos necesarios para nutrir las plantas es una de las condiciones que ayudan a sostener su productividad.

Las reglas del programa estiman que el fertilizante puede representar entre 30% y 50% del costo total de producción de cultivos básicos como maíz y frijol. Es también en esta cadena donde aparece nuevamente el .

Para fabricar en México una parte de esos fertilizantes se requiere tanto disponibilidad de gas como infraestructura que permita transportarlo. Duhalt describió al suministro de gas natural como “el principal detonador” para desarrollar nueva capacidad de producción.

Para el especialista, una red más amplia y confiable permite además utilizar ese energético en actividades productivas distintas de la generación eléctrica. “El gobierno no solo debe preocuparse porque el país tenga una red de gasoductos más confiable y extensa, sino también añadir valor a ese gas más allá de la generación de electricidad”, señaló.

La falta de gas natural es un obstáculo para fortalecer la seguridad alimentaria. Foto: Cortesía
La falta de gas natural es un obstáculo para fortalecer la seguridad alimentaria. Foto: Cortesía

Apuestan por mayor producción nacional

México busca aumentar nuevamente su producción nacional de fertilizantes. El plan presentado por el gobierno federal en junio contempla rehabilitar instalaciones existentes y desarrollar nueva capacidad para superar los 4 millones de toneladas anuales en los próximos años.

Desde el estudio original de Duhalt, el panorama de en México ha cambiado abriendo las puertas a nuevos proyectos de plantas fertilizantes que ayuden a impulsar la producción nacional, incluyendo proyectos privados.

La Secretaría de Economía ha relacionado estas nuevas capacidades con los objetivos del Plan México de fortalecer la seguridad alimentaria y disminuir la dependencia de insumos provenientes del exterior.

Entre los proyectos de esta estrategia está el que Gas y Petroquímica de Occidente desarrolla en Topolobampo, Sinaloa. La Secretaría de Economía lo ha vinculado con una mayor producción nacional de insumos para fertilizantes y con la reducción de la dependencia de importaciones de fertilizantes.

La ubicación de esta planta en Sinaloa podría fortalecer la seguridad alimenticia, no solo del estado, sino de todo el país al ser una de las entidades con mayor producción de maíz, hortalizas y frijol.

En Coatzacoalcos, Veracruz, el plan de Pemex contempla rehabilitar y recuperar instalaciones de ProAgro como una estrategia para aumentar la producción nacional de fertilizantes.

Para los productores, una mayor oferta nacional podría disminuir parte de su exposición a interrupciones o aumentos de precios en los mercados internacionales. Duhalt enfatiza ese riesgo. Una menor dependencia externa, sostuvo, permitiría limitar “la exposición de los agricultores a la volatilidad de los mercados globales de nutrientes”.

Para fabricar en México una parte de esos fertilizantes se requiere de disponibilidad de gas. Foto: Cortesía
Para fabricar en México una parte de esos fertilizantes se requiere de disponibilidad de gas. Foto: Cortesía

En el ámbito internacional también queda en evidencia por qué el vínculo es importante. La Agencia Internacional de Energía ha documentado que aumentos en el precio del gas pueden presionar la fabricación de fertilizantes y que un encarecimiento prolongado de estos insumos puede trasladar presión hacia los sistemas agrícolas y el suministro de alimentos.

Sin embargo, México se ha visto beneficiado de tener acceso a uno de los mercados de gas natural más barato del mundo a través de las importaciones que realiza desde el sur de Estados Unidos.

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