Producir alimentos en México depende cada vez más de la . El riego, clave para la productividad del campo, requiere de energía eléctrica para extraer y distribuir el agua hacia los cultivos.

Como resultado, el consumo de electricidad en el ámbito agrícola será el de mayor crecimiento entre todos los sectores de la economía mexicana hacia 2038, con una tasa promedio anual de 3.5 porciento, de acuerdo con el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (Prodesen) de la Secretaría de Energía. Además, la instancia señala que, de mantenerse un ritmo constante, implicaría que el consumo eléctrico en este sector prácticamente se duplicaría en poco más de dos décadas.

Producir alimentos en México depende cada vez más de la electricidad. Foto: iStock
Producir alimentos en México depende cada vez más de la electricidad. Foto: iStock

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El dato cobra dimensión cuando se considera que actualmente el es el sector con menor consumo eléctrico del país, al representar apenas 5.5 por ciento del total, según Prodesen, muy por debajo del consumo concentrado en sectores como el industrial, de servicios y de hogares.

Según la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee), 93 por ciento de los sistemas de riego del país utilizan electricidad, y el bombeo puede representar hasta 80 por ciento del consumo energético total de un sistema, de acuerdo con Intagri, empresa especializada en agronomía.

Más energía, más producción de alimentos

El riego marca la diferencia entre un de baja productividad y uno capaz de alimentar al país. Contar con agua controlada puede triplicar, e incluso cuadruplicar, la producción agrícola, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura indican que un productor que siembra maíz sin riego cosecha en promedio 2.7 toneladas por hectárea mientras que los agricultores que usan sistemas de riego incrementan su producción puede hasta 9.3 toneladas.

“La tecnificación del riego no solo es un tema hídrico, sino energético”, advierte un informe del Banco Mundial, el cual señala que el permite operar sistemas más eficientes, entre ellos el riego por goteo o aspersión, además de reducir pérdidas en el uso del agua.

El riego impacta directo en la producción agrícola. Foto: iStock
El riego impacta directo en la producción agrícola. Foto: iStock

En México, el 40 porciento de la producción agrícola nacional se genera dentro de las más de 10.2 millones de hectáreas que cuentan con infraestructura de riego, informa la Secretaría de Agricultura. Sin embargo, 60 por ciento de los terrenos dedicados al cultivo siguen padeciendo de bajos niveles de tecnificación, lo que limita ese potencial productivo.

Para disminuir este rezago, el Programa Especial de Energía para el Campo (PEUA), operado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), reduce hasta un 90 por ciento los costos eléctricos en actividades de bombeo y riego. El subsidio es una señal de que el país reconoce la apuesta: un campo más tecnificado es también un campo más productivo, y eso empieza por la electricidad.

La energía juega así un papel fundamental para que el campo en México pueda seguir siendo competitivo y consolidar la autonomía alimenticia: “El crecimiento agrícola no sólo depende de sembrar más, sino de cómo se produce. Y ahí la energía es fundamental”, señaló Jorge Narro Ríos, director general de Energía Sostenible de Campeche.

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