El inglés siete veces campeón del mundo va de la mano de un coche cada vez más acoplado a su manejo así como de un trabajo mental muy fuerte, descifrando la estructura de Ferrari para hacerse de un espacio propio donde su voz es escuchada.
A diferencia de Charles Leclerc, que por segundo Gran Premio consecutivo termina en los muros, luego de que en Mónaco quedara fuera de combate y nuevamente en la calificación en España, Hamilton parece ir en la dirección correcta.
Hamilton, que vive su segunda temporada en Ferrari después de un desastroso 2025 y, en donde estuvo si no cerca, sí pensando en colgar el casco, crece con peso específico en la escudería italiana, en donde ya se ubica como segundo del campeonato de pilotos, a 66 unidades del impresionante joven de 19 años en Mercedes, el italiano Kimi Andrea Antonelli, y superando a su coequipero, el monegasco Charles Leclerc.
Lewis tuvo una tormentoso año de debut vestido de rojo después de que la noticia de su llegada a la escudería italiana fuera sin duda, la más relevante en décadas dentro de la Fórmula 1.
Con grandes expectativas, el furor pronto se convirtió en decepción, pues el británico de 41 años tuvo su peor año en la máxima categoría, ya que no logró un solo podio, algo que no había experimentado desde sus inicios en McLaren en 2007.
Fue a mitad de temporada que Hamilton, después de múltiples sinsabores y penosas declaraciones a la prensa en donde aceptaba que no sabía qué estaba pasando y que simplemente ya no era rápido, que dio por perdido el año y decidió enfocarse en el desarrollo del auto 2026.
Lo anterior le ha dado buenos dividendos a Ferrari, pues prácticamente desde la primera carrera en el Gran Premio de Australia, quedó claro que los equipos que mejor interpretaron el nuevo reglamento técnico fueron precisamente los italianos y Mercedes, con una clara superioridad de las flechas de plata alemanas.
De seis carreras en lo que va del año, Ferrari ha estado presente en el podio cinco ocasiones, con marcador 3-2 a favor de Hamilton, cosechando los mejores resultados para la escudería con dos segundos lugares consecutivos en las carreras más recientes: Montreal y Mónaco.
Este fin de semana y durante la calificación del GP de España, Hamilton ubicó su Ferrari (que trajo un nuevo paquete de actualizaciones) a sólo 67 milésimas de la pole de George Russell, poniendo su auto en la posibilidad de hacerse de la primera posición antes de llegar a la primera curva del circuito de Montmeló, gracias al buen sistema de arranque de los de Maranello.
Pero, esa posición Lewis Hamilton la logró a puras manos, pues en la práctica previa estaba a más de medio segundo de la punta.
El piloto inglés explicó que antes de encarar la calificación se fue a su motorhome para abstraerse y relajarse del ruido de la Fórmula 1, y vaya que lo consiguió, pues puso su auto en la primera fila, en tanto que Charles Leclerc (de quién sigo preguntando por qué diablos le extendieron el contrato hasta 2030), terminó nuevamente en los muros, culpando esta vez a los frenos de su monoplaza.
Nada le vendría mejor a la Fórmula 1 que una victoria de Lewis Hamilton en Ferrari, la primera en su historia con el equipo más popular de la F1, y qué decir de una batalla con Antonelli por el campeonato del mundo.
Está claro ahora que Ferrari sólo necesita darle un auto ganador al piloto inglés para devolverlo a la cima y hoy parecen estar más cerca que nunca. Ojalá no sea sólo una nueva ilusión después de casi dos décadas de espera.
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