El debut de la escudería americana, propiedad de General Motors, marcó un hito en la máxima categoría al convertirse en el undécimo equipo de la parrilla, algo que no sucedía desde la temporada 2015 cuando Haas, otro equipo estadounidense, arribó al campeonato.
Si bien el primer año en Fórmula 1 es duro para cualquier estructura, la exigencia es alta en todos los sentidos, desde patrocinadores hasta fanáticos, que esperan ese resultado que meta a Cadillac en una conversación ganadora.
No obstante, la realidad es que el equipo luce estancado y a veces un poco perdido. El punto más alto fue en Mónaco donde Sergio Checo Pérez terminó el Gran Premio dentro del top 10, pero una penalización por estar mal colocado en su carril al reinicio lo mandó hasta la posición 15, fuera de lo que habría sido el primer punto para Cadillac y que a la postre cayó en manos de su rival directo en el fondo de la parrilla, Aston Martin.
Los problemas de Cadillac han ido en varios sentidos, desde no tener prácticamente carga aerodinámica hasta problemas en el sistema de frenado, el despliegue de energía, el sobrecalentamiento de la batería e incluso espejos retrovisores que se desprendían.
Todo lo anterior traducido en seis retiros hasta el momento en la temporada, tres para el piloto tapatío y tres para Valtteri Bottas.
No obstante, el progreso se ha dado, reduciendo la brecha con el pase a Q2 dentro de la clasificación, estando por ejemplo, este fin de semana en Bélgica a siete décimas de la posición 16, diferencia que a principios de año era casi de dos segundos.
Sin embargo, que Cadillac no se haya visto mal es porque otros equipos lo han hecho pésimo, como Williams, equipo que llegó tarde al campeonato y que hoy acepta que no hicieron la tarea con el auto.
Otro es Aston Martin, que parecía tener todos los ingredientes para convertirse en el caballo negro del serial al tener al mejor diseñador de autos de la Fórmula 1, el británico Adrian Newey, además de Honda como motorista, sumado el dinero de Lawrence Stroll y sus inversionistas árabes, pero en donde nada ha funcionado y teniendo incluso al español Fernando Alonso meditando el retiro.
Pero Aston Martin parece que está por despegar con el rediseño de su chasis hacia la segunda mitad de la temporada, y el cual, al parecer lo catapultaría con un mejora de 2.5 segundos para escalar desde las posiciones 21 y 22 en carrera y clasificación hacia las 12 y 13, lo que mandaría irremediablemente a Cadillac al fondo de la parrilla, algo que el equipo no ha vivido como tal hasta ahora, y desde donde la presión crecerá.
Cadillac, como equipo, cuenta no sólo con el respaldo de General Motors, sino de la misma F1, además de presupuesto y personal calificado para desarrollarse relativamente rápido, y debería mostrar progresos sustanciales después del parón de verano (ya no se diga en 2027).
Su año de gracia como equipo novato cada vez estará más cerca de terminar, y generar resultados que se traduzcan en mejores posiciones esta temporada en calificación (por lo menos) se convertirá en una losa cada vez más pesada que el equipo tendrá que soportar. Cadillac necesita encontrar respuestas sí o sí, y el tiempo sigue corriendo.
@jorgedialogante

