Miles de murciélagos viven entre los muros de una unidad habitacional en el sur de la Ciudad de México; un grupo de científicas los preserva con talleres de educación ambiental.
Cuando los últimos rayos del sol dejan de iluminar los andadores de la Unidad Habitacional Hueso-Periférico, miles de murciélagos salen de entre los muros del complejo de departamentos ubicado en Tlalpan.
Debido a su cercanía con la zona lacustre y agrícola de Xochimilco, por más de 40 años se han establecido cinco colonias de ellos entre las juntas constructivas de los edificios y, aunque la mayoría de los vecinos todas las noches conviven con los mamíferos que vuelan sobre las áreas comunes en búsqueda de alimento como insectos y néctar de algunas plantas, aún hay personas que tratan de acabar con ellos, pese a que estos animales no representan peligro alguno.

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Para terminar con los mitos que rodean a los murciélagos, que van desde historias vampíricas hasta que son ratas voladoras propagadoras de la rabia, un grupo de mujeres académicas y estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mediante el proyecto Guardianes Alados, lleva a cabo acciones para concientizar a la comunidad sobre el aporte ecosistémico que los murciélagos dejan en la capital, en donde hay registros de 28 especies, de las cuales tres son las que viven en esta unidad habitacional.
“En algún evento en Chapultepec conocí a una vecina de aquí, me contó de los murciélagos de esta unidad y fue así como llegué. Le comenté a Liliana, una colega con la que inicié esto y planeamos, en un principio, un solo festival para concientizar a los vecinos.
“La sorpresa fue que las personas comenzaron a tener más asombro y más acercamiento por los murciélagos, pero que no conocían bien del todo quiénes eran sus vecinos, sus guardianes alados y controladores de plagas, que no sólo eran los murciélagos que salen por las noches, sino que son los que les proveen de un servicio ecosistémico y que al mismo tiempo los protegen de los insectos”, comentó Ameyalli Marín, bióloga de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
Hace un par de años, las jóvenes científicas se propusieron crear estrategias y planes de acción para la recolección de guano y la implementación de talleres didácticos para acercar a los vecinos al Myotis velifer, al Nyctinomops macrotis y al Tadarida brasiliensis, las tres especies que viven en la unidad habitacional ubicada en la zona de Coapa.
“Es importante mencionar que los murciélagos que habitan en la Ciudad de México no se alimentan de sangre, que es otra de las grandes tareas de desmitificación, los hematófagos sólo se encuentran en las zonas tropicales y muy cálidas; por el contrario, los que habitan aquí se alimentan de insectos, de néctar y de fruta; también mencionar que de todos los casos que puede haber de rabia, solamente 1% es transmitida por murciélagos.
Es más probable que un perro o un gato transmita la rabia, los murciélagos se alejan de sus colonias para aislarse, morir solos, y no son agresivos.
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