Al sostener que la relación de México con Cuba no sólo es un asunto de política internacional, sino de política interior por la relación histórica entre ambas naciones, Beatriz Paredes Rangel, exembajadora de nuestro país ante la isla, rechaza cualquier salida mediante el uso de la fuerza.
“Me parece que todo esfuerzo de democratización en Cuba tiene que sustentarse en un diálogo muy serio entre las partes. Si la comunidad universal, y especialmente Estados Unidos, está interesada en propiciar un proceso de régimen político distinto, (...) la vía es el diálogo y no el uso de la fuerza”.
Ante el conflicto Cuba-Estados Unidos, Paredes Rangel apuesta por una solución de fondo que trascienda y busque mecanismos de sana convivencia, y señala que la táctica del bloqueo a la isla ha resultado contraproducente.

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En entrevista con EL UNIVERSAL, señala que México puede ser un mediador entre las partes, aunque también otras naciones.
¿Seguir apostando por esta relación México-Cuba?
—Y por el diálogo, por el diálogo indispensable para encontrar una solución trascendente, no sólo a este grave momento de crisis, en el que le expreso mi plena solidaridad al pueblo cubano, sino para encontrar una solución de fondo que trascienda y que busque cómo encontrar mecanismos de sana convivencia entre la potencia, que sin duda es Estados Unidos, y la realidad de ese país tan entrañable para los mexicanos que es Cuba.
¿Cómo ve la relación entre ambos países?
—Primero, hay que ser conscientes de que la relación de México con Cuba es una relación histórica, tiene una relevancia para la historia de México muy, muy trascendente, se remonta a muchísimos siglos atrás.
A la gente suele olvidársele que La Habana fue el puerto más importante de la época colonial junto con el de Veracruz.
Entonces, siempre ha sido más que una vecindad, una hermandad. Al pueblo cubano le cae bien el pueblo mexicano y al pueblo mexicano le cae bien el pueblo cubano. Entonces, tenemos una relación estructural de pueblo a pueblo, simpatía, hermandad, familiaridad, influencias culturales, bilaterales. Y en términos políticos Cuba ha sido y es para México no sólo un asunto de política exterior, también es un asunto de política interior, porque en México cada mexicano tiene una posición en torno a Cuba. Es un tema que nos interesa y porque la Revolución Cubana jugó un papel simbólico en el imaginario mexicano a partir de 1960, 70s, 80s.
A propósito de estas posiciones que cada uno tiene, ¿cambió tal vez el posicionamiento neutral que tenían los gobiernos del PRI y PAN. ¿Este gobierno de Morena tal vez ya se inclinó?
—Yo pienso que en términos generales todos los gobiernos, independientemente de su filiación ideológica en materia de política exterior y con relación a Cuba, han sido muy consistentes en el principio de no intervención.
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Ese es un principio medular de la política exterior, que además es un principio constitucional. Hace que la política exterior mexicana tenga que ser una política de Estado por encima de las posiciones partidistas.
Tal vez en el gobierno que hubo mayor distancia de Cuba, de los gobiernos recientes, me refiero, fue el del presidente Vicente Fox, pero fuera de ello, con matices, con diferencias, con tonos, diría yo, los gobiernos sucesivos del PRI, de Acción Nacional y de Morena, y en cuanto a los principios de política exterior, en cuanto al tema de la no intervención y de la cooperación entre los pueblos, han tenido más o menos una línea consistente y similar.
El gobierno de México envió esta ayuda humanitaria a Cuba, que era necesaria para la población civil…
—Tal vez yo no sea la persona más indicada para contestar, porque en el tema cubano yo soy una gente muy definida y siempre lo he sido. Yo simpatizo con los cubanos, simpatizo con el pueblo de Cuba, creo que los cubanos tienen el derecho de elegir por sí mismos el tipo de gobierno que estiman, conviene, les compete. Soy una defensora de la política de no intervención, no sólo en relación a Cuba, sino en relación a todos los países, y especialmente en relación a México.
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Sin dejar de reconocer que hay muchos problemas que tienen que resolverse, sin dejar de reconocer errores, soy una gente que tiene una definición de prácticamente toda mi vida.
Dicho esto, sí considero indispensable que la sociedad universal, que el mundo sea capaz de observar que lo que le está pasando al pueblo cubano, a la gente en Cuba, es un problema de crisis humanitaria por un bloqueo irracional que ha llegado a límites que no se esperaban y que en términos personales-analíticos creo que no ha sido una buena táctica.
La táctica del bloqueo a Cuba me parece que ha resultado contraproducente, ha sido muy lesiva para la población, muy lesiva para el posible desarrollo económico de la isla, y me parece que en lugar de propiciar enojo centralmente contra las autoridades cubanas, que es su propósito o es el propósito que se entiende, ha propiciado una enorme molestia contra quienes son la causa del bloqueo.
Entonces, creo que políticamente no ha sido lo más pertinente (...) Todo esfuerzo de democratización en Cuba tiene que sustentarse en un diálogo muy serio entre las partes. Si la comunidad universal, y especialmente Estados Unidos, está interesada en propiciar un proceso de régimen político distinto, me parece que la vía es el diálogo y no el uso de la fuerza.
¿México podría ser un buen mediador? Ya sabemos que hubo comunicación con el Departamento de Estado y depende de las partes.
No sólo México. Desde luego Brasil, posiblemente algún país europeo, la propia Unión Europea. Hay países africanos muy cercanos a los cubanos; Canadá ha sido un país que ha estado muchos años vinculado a Cuba en varias actividades económicas.
No significa, y lo quiero subrayar, que yo ni sugiera ni proponga que México se ofrezca para ser mediador. Me parece que para que haya una mediación importante los países que se van a sentar a negociar primero deben querer negociar, debe haber una actitud legítima de deseo, de encontrar puntos de convergencia.
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Y este amago que hizo el presidente Donald Trump de aranceles para los países que proveen petróleo a la isla, ¿tal vez puso en aprietos, en una encrucijada, al gobierno de México?
—A mí me parece que el presidente Donald Trump es un personaje de la historia contemporánea del mundo muy complejo. Si uno revisa las declaraciones desde el inicio de su administración, a veces sus declaraciones se modifican una semana después.
Yo no lo sé, no soy una experta en Estados Unidos. Creo que el bloqueo en general, como ya lo dije, es una medida incorrecta y que en la medida en que lo escalas pasa no sólo a ser una medida estratégicamente incorrecta, sino empieza a ser una medida despiadada con determinadas sociedades.
En ese sentido, que en pleno siglo XXI tú impidas que una sociedad tenga acceso a la energía eléctrica, a los combustibles para tener vehículos que les faciliten su traslado, me parece que a quien realmente daña es a la población. Y yo pienso que toda la estrategia mexicana con relación a Cuba es una estrategia que corresponde a la tradición de solidaridad mexicana con Cuba y que son decisiones plenamente autónomas del gobierno mexicano, y así deseo que sigan siendo.
sin interrupciones.
sin límites.