Des Moines, Iowa. El presidente Donald Trump se dirige a Iowa el martes como parte del intento de la Casa Blanca de hablar sobre la economía en un año de elecciones legislativas, incluso cuando su administración sigue inmersa en la crisis causada por las redadas migratorias en Minneapolis.
En Iowa, el presidente republicano hará una parada en un negocio local y luego pronunciará un discurso sobre la economía, declaró la secretaria de prensa Karoline Leavitt. Las declaraciones serán en el Horizon Events Center en Clive, un suburbio de Des Moines.
El viaje también destacará la política energética, indicó la semana pasada la jefa de despacho, Susie Wiles. Es parte de la estrategia de la Casa Blanca para que Trump viaje fuera de Washington una vez a la semana antes de las elecciones de mitad de período para centrarse en los problemas económicos que enfrentan los ciudadanos comunes, un esfuerzo que con frecuencia se ha visto entorpecido por diversas crisis.

La última crisis surge mientras la administración Trump está lidiando con la muerte el fin de semana de Alex Pretti, un enfermero de cuidados intensivos asesinado por agentes federales en el estado vecino de Minnesota.
Pretti había participado en protestas tras el asesinato el 7 de enero de Renee Good por un elemento de Inmigración y Control de Aduanas. Voceros del gobierno rápidamente intentaron difamar a Pretti, pero la Casa Blanca pareció retractarse el lunes, diciendo que había que esperar a los resultados de la investigación.
Trump estuvo por última vez en Iowa antes del feriado del 4 de julio para dar inicio al próximo 250 aniversario de la independencia nacional, que se transformó en gran medida en una celebración de su paquete de gastos y recortes de impuestos horas después de que el Congreso lo aprobara.
Los republicanos esperan que la visita de Trump al estado el martes vuelva a centrar la atención en esa ley fiscal, que será una parte clave de su argumento al pedir a los votantes que los mantengan en el poder en noviembre.
“Invité al presidente Trump de regreso a Iowa para resaltar el verdadero progreso que hemos logrado: brindar alivio fiscal a las familias trabajadoras, asegurar la frontera y hacer crecer nuestra economía”, apuntó el representante republicano de Iowa Zach Nunn en un comunicado antes de su viaje. “Ahora tenemos que mantener ese impulso y aprobar mi proyecto de ley de vivienda asequible, cumplir con los productores de energía de Iowa y reducir los costos para las familias trabajadoras”.
La gira de Trump para hablar de temas económicos lo ha llevado a Michigan, Pensilvania y Carolina del Norte, mientras la Casa Blanca intenta aprovechar el poder político del presidente para atraer a los votantes en estados en disputa.
Pero la tendencia de Trump a salirse del guion a veces ha desviado la atención de los problemas del costo de vida y de los planes de su administración para combatirlo. En Mount Pocono, Pensilvania, Trump insistió en que la inflación ya no era un problema y que era puro invento de los demócratas. En ese evento, Trump también se quejó de que los inmigrantes que llegan desde países “sucios” recibían más atención que sus promesas de luchar contra la inflación.
Aunque era un estado en disputa hace poco más de una década, Iowa en los últimos años ha sido confiablemente republicano en elecciones nacionales y estatales. Trump ganó Iowa por 13 puntos porcentuales en 2024 contra la demócrata Kamala Harris.
Aun así, dos de los cuatro distritos congresionales de Iowa han estado entre los más competitivos del país y se espera que lo sean nuevamente en las elecciones de mitad de período de este año. Trump ya ha respaldado a los representantes republicanos Nunn y Mariannette Miller-Meeks. Los demócratas, que obtuvieron tres de los cuatro escaños de la Cámara de Iowa en las elecciones de mitad de período de 2018 durante el primer mandato de Trump, ven una oportunidad importante para desbancar a los titulares de Iowa.
Esta elección será la primera desde 1968 con escaños abiertos tanto para gobernador como para senador en la parte superior de la boleta, después de que la gobernadora republicana Kim Reynolds y la senadora republicana Joni Ernst optarán por no postularse para la reelección. Los cambios políticos han repercutido en todo el estado, con los representantes republicanos Randy Feenstra y Ashley Hinson buscando nuevos cargos para gobernador y para senador, respectivamente.
Los demócratas esperan que Rob Sand, el único demócrata en un cargo estatal que se postula para gobernador, haga que todo el estado sea más competitivo con su atractivo para los votantes moderados y conservadores y sus 13 millones de dólares en fondos de campaña.
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