Hong Kong.— El choque diplomático causado por el comentario de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi —en el que sugirió que su país podría considerar una acción militar si se intentara invadir o bloquear a Taiwán— está sirviendo para exhibir el alineamiento de Hong Kong y Macao con la política exterior de China.
Los gobiernos encargados de administrar los “sistemas autónomos” de los territorios que en algún momento pertenecieron a Reino Unido y Portugal están cerrando filas con el régimen chino en su disputa con su interlocutor japonés.
En Hong Kong, en donde las libertades políticas y de expresión se han visto severamente acotadas desde la promulgación e implementación de la draconiana ley de seguridad nacional hace cinco años, la tensión entre Beijing y Tokio ha provocado la cancelación de varios intercambios entre la administración local y el consulado japonés.
Sin revelar fuentes, la prensa local ha dejado constancia de cancelaciones en cadena, actividades de tinte político y comercial. Por ejemplo, fue cancelado el evento de intercambio comercial organizado por Invest Hong Kong, así como la cena del 4 de diciembre en la residencia oficial del cónsul general japonés con el ministro de Finanzas hong- konés Paul Chan.
Las modificaciones en la agenda son adjudicadas al posicionamiento del jefe del Ejecutivo, John Lee Ka-chiu, quien ha señalado que todos los intercambios oficiales entre Hong Kong y Japón deben respetar la dignidad de la nación china y estar en consonancia con los intereses de los hongkoneses.
Lo que sí es oficial en el territorio traspasado en 1997 de Reino Unido a la República Popular China bajo específicas condiciones es la actualización de la ficha de viajero a Japón.
La agencia de seguridad pide estar atentos a los que residen en la cuarta economía del mundo o pretenden visitarla. La Tierra del Sol Naciente es uno de los principales destinos para los residentes de Hong Kong. Se estima que en temporada alta, por ejemplo durante las celebraciones del Año Nuevo Lunar, operan unos 150 vuelos diarios entre ambos territorios.
La autoridad turística reporta que el año pasado 2.68 millones de residentes de Hong Kong visitaron el país, lo que equivale a 7.3% del total de visitantes extranjeros.
El gobierno de la Región Administrativa Especial de Macao emitió una advertencia similar a sus residentes, instando a cualquier persona que viaje a Japón a que extreme la vigilancia.
“La Dirección de Servicios de Turismo advierte a los residentes de Macao que tengan previsto viajar o se encuentren en Japón que estén atentos a la situación y presten atención a las últimas actualizaciones”, indicó.
Por su parte, Air Macau siguió el precedente establecido por aerolíneas continentales, como China Eastern, China Southern y Air China, ofreciendo reembolso o la posibilidad de cambiar los boletos en vuelos a Japón programados hasta el 31 de diciembre de 2025.
Impacto económico y cultural
A diferencia de Hong Kong, en el puerto que fuera ocupado durante siglos por Portugal y devuelto a China en 1999 bajo criterios concretos, las repercusiones del choque diplomático sino-japonés están siendo económicas y culturales.
Macao, conocida como Las Vegas de Oriente, está experimentando la suspensión inesperada de espectáculos protagonizados por artistas japoneses. Después de la cancelación imprevista del concierto de la diva del pop japonés Ayumi Hamasaki, fue suspendido el show del grupo femenino surcoreano Say My Name, que cuenta con dos cantantes japonesas, Hitomi Honda y Terada Mei.
“Debido a circunstancias imprevistas, lamentamos anunciar que el concierto 2025 iNKODE TO PLAY, espectáculo navideño agendado para el 25 de diciembre en Studio City Event Center, fue cancelado. Pedimos sinceras disculpas por cualquier inconveniente”.
El mismo argumento fue usado por la banda de chicos japoneses Hi-Fi Un!corn para comunicar la cancelación de su espectáculo en el selecto foro de espectáculos G Box.
La presidenta del Consejo del Patrimonio Cultural de Macao, Deland Leong Wai Man, reaccionó diciendo: “Es normal que haya ajustes en los conciertos o en diferentes eventos. Las situaciones de cancelación por fuerza mayor son algo habitual”.
El pasado 7 de noviembre, la Primera Ministra de Japón dijo a miembros del Parlamento que una agresión armada de China contra Taiwán constituiría una “situación que amenaza la supervivencia”, y por tanto, justificaría la intervención de sus fuerzas de autodefensa.
Las declaraciones de Takaichi causaron indignación en China, al considerarlas una interferencia a los asuntos internos del país, un cambio al orden internacional de la posguerra y una desviación de la ambigua política tradicional de Tokio con respecto a Taiwán.
Visiones que chocan
Beijing ve a Taiwán como parte de China y como una isla que debe ser unificada por la fuerza de ser necesario. Estados Unidos no reconoce a Taipéi como Estado independiente, pero se opone a que su gobierno autónomo sea reemplazado por un sistema impuesto a la fuerza.
El nuevo contencioso chino-japonés llega en un momento muy significativo para el Partido Comunista, coincide con una serie de actividades conmemorativas destinadas a exaltar “el gran espíritu patriótico”, en el contexto del homenaje a las víctimas de la masacre en Nanjing, hace 88 años, y el 80 aniversario de la victoria contra la agresión japonesa.
Entre los acontecimientos programados destaca la exposición que tiene lugar en el Museo de Historia de Hong Kong, dedicada a la guerra de resistencia frente a Japón y el fascismo, y a recordar episodios oscuros de la historia reciente, como la masacre de más de 300 mil personas a manos de las fuerzas japonesas, tras la caída del gobierno nacionalista de Nanking, hoy Nanking, en diciembre de 1937. La versión china de los hechos narra que la carnicería duró unas seis semanas, periodo en el que se perpetraron todo tipo de atrocidades, incluyendo violación y tortura.
Haciendo uso de video, audios, carteles, fotografías y documentos de la época, la muestra que se desarrolla de forma cronológica ensalza el papel desempeñado por Hong Kong durante la guerra. Según se lee en inglés, la ciudad fue bastión del movimiento antijaponés, refugio de la resistencia cultural y puente de la ayuda exterior. Pero ante todo, “testifica el destino compartido de Hong Kong y la madre patria, y alimenta el espíritu patriótico de un país, dos sistemas”, en palabras de Yang Fan, subdirector del Museo Nacional de China.
“Nunca permitiremos que las fuerzas de derecha en Japón reviertan el curso de la historia, nunca permitiremos que fuerzas externas interfieran en la región china de Taiwán, y nunca permitiremos el resurgimiento del militarismo japonés”, advierte el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun.
El 15 de diciembre, el exmagnate de los medios de comunicación y activista a favor de la democracia heredada por Reino Unido, Jimmy Lai, fue declarado culpable por sedición, conspiración e “incitar el odio” durante las protestas antigubernamentales de 2019. Los cargos podrían implicar la cadena perpetua.
Un día antes del veredicto contra Lai, la última agrupación política de oposición en la excolonia británica, el Partido Democrático, aprobó su propia disolución, argumentando que las leyes de seguridad del territorio impiden el ejercicio de su actividad.
El partido democrático más antiguo de Hong Kong determinó que no tenía alternativa ante las detenciones a líderes y activistas y la incapacidad para presentar candidaturas. La Ley de Seguridad Nacional de 2020 fue reforzada en marzo de 2021 con otra ley promovida por el gobierno chino destinada a garantizar que sólo aquellos designados “patriotas” pueden gobernar en el centro financiero.
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