La muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, y de otros altos funcionarios iraníes se produjo tras un estrecho intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel, según reportó The New York Times, tras consultar fuentes familiarizadas con la operación.
De acuerdo con estas fuentes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) llevaba meses rastreando al líder supremo, recopilando información sobre su ubicación y haciendo seguimiento a sus patrones de movimiento.
Antes de los ataques, el líder supremo permanecía bajo estrictas medidas de seguridad. Sus apariciones públicas eran poco frecuentes, no se anunciaban con antelación ni se transmitían en directo.

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Sin embargo, según el Times, la agencia se enteró de que una reunión de altos funcionarios iraníes se celebraría en un complejo en el centro de Teherán, donde Jamenei estaría presente el sábado por la mañana.
Para los funcionarios estadounidenses e israelíes, dicha información era una ventana de oportunidad que no podían desaprovechar, por lo que ajustaron el calendario del ataque, según el medio.
Aunque inicialmente habían planeado un ataque nocturno bajo el manto de la oscuridad, los gobiernos de Estados Unidos e Israel decidieron modificar el calendario para aprovechar la información sobre la reunión en el complejo gubernamental.
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Las rondas de negociaciones en Ginebra la semana pasada, las discusiones técnicas sobre el programa nuclear previstas en Viena y la anunciada visita del secretario de Estado Marco Rubio a Israel parecían enviar señales contradictorias frente al despliegue militar anunciado por Washington. Para muchos, no estaba claro que se planeaba un ataque; sin embargo, Trump y Netanyahu ya tenían otros planes.
De hecho, funcionarios le dijeron al medio estadounidense que todo indica que los líderes iraníes no tomaron las precauciones adecuadas para evitar exponerse en un momento que, más allá de cualquier declaración, era de máxima tensión.
El ataque comenzó alrededor de las 6 a. m., hora local de Israel (7:30 a. m. en Irán), con el despegue de aviones de combate armados con munición de largo alcance y alta precisión.
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Dos horas después, aproximadamente a las 9:40 a. m. en Teherán, los misiles impactaron el complejo, alcanzando simultáneamente varios edificios donde se encontraban altos funcionarios de seguridad nacional iraní y otros líderes militares.
Jamenei se encontraba en un edificio cercano, mientras que otros líderes participaban en reuniones dentro del mismo complejo, donde se ubican las oficinas de la presidencia iraní, del líder supremo y del Consejo de Seguridad Nacional de Irán.
Entre los líderes asesinados se encuentran Mohammad Pakpour, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica; el contralmirante Ali Shamkhani, jefe del Consejo Militar; Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa; Seyyed Majid Mousavi, comandante de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica; y Mohammad Shirazi, viceministro de Inteligencia, según las fuentes y la agencia estatal de noticias iraní IRNA.
Fuentes citadas por The New York Times señalaron que la operación fue el resultado de meses de planificación y del análisis detallado del liderazgo iraní, especialmente a raíz de la guerra de 12 días del año pasado, que permitió a Estados Unidos conocer mejor los movimientos y las comunicaciones de Jamenei y de la Guardia Revolucionaria.
Según exfuncionarios estadounidenses, esta información se obtuvo a través de la misma red de inteligencia que se empleó en la operación contra tres instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025.
Después del ataque inicial, se habrían realizado ataques posteriores contra lugares donde se alojaban líderes de inteligencia iraní, con el objetivo de debilitar la estructura de comando y control del país.
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“El principal oficial de inteligencia de Irán escapó, pero los altos mandos de las agencias de inteligencia iraníes fueron diezmados, según personas informadas sobre la operación”, indicó el Times.
El primero en sugerir la muerte de Jamenei fue el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien, un par de horas después del inicio de la operación, habló de serios indicios sobre su fallecimiento. A las 4:37 p. m. de Washington, Donald Trump publicó un mensaje en su cuenta de Truth Social anunciando el deceso del líder iraní.
“Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto. Esto no solo es justicia para el pueblo iraní, sino para todos los grandes estadounidenses y las personas de muchos países del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jamenei y su banda de matones sanguinarios”, escribió.
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Cuatro horas más tarde, y luego de que funcionarios del régimen negaran la muerte y afirmaran que Jamenei se encontraba a salvo, la televisión pública iraní anunció que efectivamente había caído en los bombardeos, en los que también fueron asesinados cuatro miembros de su familia, incluidos su hija y su nieto.
La cadena de televisión afirmó, mientras emitía imágenes de archivo con una pancarta negra como señal de duelo, que Jamenei murió “en su oficina dentro del hogar del líder” mientras “cumplía con sus funciones”.
Tras el anuncio, el gobierno iraní declaró 40 días de luto.
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La denominada operación Furia Épica afectó 20 de las 31 provincias del país, con Qom, Kermanshah, Isfahán y Karaj entre las más golpeadas, y dejó, según la Media Luna Roja, más de 200 muertos y al menos 747 heridos en la República Islámica.