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Washington.— La retórica antiinmigrante del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cada vez tiene menos sustento en los hechos. Un nuevo análisis, realizado por el proyecto periodístico The Marshall Project y publicado por The New York Times, volvió a denostar la retórica de Trump en la que vincula migración con criminalidad.
“Muchos estudios han mostrado que no hay una conexión causal entre inmigración y crimen en EU”, escribió Anna Flagg, autora del análisis. Combinando datos sobre población inmigrante indocumentada del Pew Research Center y datos de criminalidad del Buró Federal de Investigaciones (FBI), el proyecto analizó si hubo una relación entre las dos variables entre 2007 y 2016, pero no afectó de ningún modo y, si lo hizo, fue a la baja.
“El crimen ha decrecido en cifras similares, independientemente de si la población de [inmigrantes] indocumentados crecía o caía”, apuntó el estudio. “Las áreas con más inmigración no autorizada parecen tener caídas más grandes del crimen, aunque la diferencia fue pequeña e incierta”, añadió. Estados Unidos, desde hace un cuarto de siglo, está viviendo un descenso generalizado de los crímenes. La presencia de migrantes no ha acentuado ni cambiado la tendencia en ninguna de las áreas metropolitanas estudiadas, demostrando que hay “poco o ningún efecto” entre su presencia y cualquier clase de crimen.
Sólo los asesinatos tuvieron algún repunte y ligero aumento, pero de un carácter tan “pequeño e incierto” que no se pudo probar causalidad. “Al dividir los delitos violentos y de propiedad en sus diferentes ramas de agresión con agravante, robo, asesinato, y hurto nuevamente no existe conexión con las poblaciones indocumentadas entre 2007 y 2016”, indicó Flagg.
“Para los migrantes indocumentados, ser arrestados por cualquier razón podría significar enfrentar una posible deportación”, recordó la autora, insinuando que los inmigrantes sin papeles son menos propensos a infringir la ley dado el nivel de vulnerabilidad residencial en el que viven, con el miedo a la deportación y regresar a los países de los que huyeron.
El análisis de The Marshall Project no es el primero que se publica en este sentido y que desmonta la persistente retórica de la administración Trump sobre la violencia y criminalidad de los migrantes, discurso que empezó desde que el presidente se presentara a las elecciones diciendo que los mexicanos son criminales y violadores.
La publicación del análisis coincidió con la presencia en la Casa Blanca del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, polémico por su mano dura con la inmigración, y quien fue aplaudido por el presidente Trump por ser “un hombre duro, respetado, que está haciendo lo correcto en inmigración”. “Quizá, como yo, genera un poco de controversia, pero está bien.
“Está haciendo un buen trabajo y mantenido su país seguro”, dijo Trump. Orbán propuso, entre otras medidas, que Europa construya una valla con alambres y cuchillas en sus fronteras para mantener a refugiados fuera de su territorio, y que Hungría expulse a todos los migrantes para tener una sociedad homogénea.
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