A Donald Trump no le creo ni el bendito. Miente como respira, resumiría la sabiduría popular en esa frase con la que siempre recriminó a sus opositores López Obrador, quien durante su presidencia no fue precisamente un adalid en eso de no mentir. De ahí la justificación de sus famosos “otros datos” que solamente él tenía y a los que ahora, sin contrastarlos con otros igual que entonces, recurre Sheinbaum en sus conferencias mañaneras.

Parece, por lo visto, que mentir es consustancial al ejercicio del poder. Todas las personas dedicadas a la política mienten hasta que la realidad los pone en su lugar o los aplasta. Mientras tanto ocultan la verdad o recurren a medias verdades, lo que no es menos grave porque “no hay peor mentira que una verdad a medias”, según advierte también la sabiduría popular.

Trump dice una “verdad a medias” al asegurar que México está gobernado por los cárteles de la droga y que los triunfos electorales de Morena han sido en realidad victorias compradas y forzadas por el narcotráfico a cambio de impunidad desde el poder púbico.

Cierto es que no se puede ocultar lo inocultable: el crimen organizado ha infiltrado gravemente y de acuerdo con muchos indicios, las estructuras del poder político en estados como Sinaloa, Michoacán o Tamaulipas, pero eso no significa que -como Washington lleva a inferir- Sheinbaum haya sido impuesta por los cárteles de la droga al frente de un narco gobierno.

En esa mentira o media verdad es que basa Trump su estrategia de intervenir por la fuerza o incluso invadir para desmantelar a narcotraficantes a los que agregó la denominación de terroristas y, de paso, obtener algunos trofeos para su electorado de cara a los comicios intermedios de noviembre próximo, en los que todo indica que perderá la mayoría del Congreso y lo arrimará peligrosamente al juicio político

Sería inocente, por decir lo menos, creer que esa intervención no está en marcha. Lo está y dos hechos recientes así lo prueban. Ambos involucran a la CIA: el del accidente automovilístico en Chihuahua donde dos de sus agentes murieron tras participar en la destrucción de un narco laboratorio y el de la presunta participación de otro en el asesinato de un capo del cártel de Sinaloa, Francisco Beltrán alias “El Payín” al hacer explotar el automóvil que lo transportaba en las cercanías del AIFA, según revelaron el martes pasado la cadena de televisión CNN y el periódico New York Times.

Ambos casos son presumiblemente violatorios de la Constitución y de la Ley de Seguridad Nacional que limitan la participación de la CIA solamente al intercambio de información de inteligencia, mediante el permiso expreso del gobierno federal, sin armas y jamás en operativos desarrollados en territorio nacional.

El caso de Chihuahua avanza con esa hipótesis, posible y tristemente por tratarse de un gobierno panista, pero el del AIFA fue inmediatamente desmentido por el gobierno mexicano y una vocera de la propia CIA.

Al gobierno de Sheinbaum no le quedó otra que desmentir, pues si no, cargaría la responsabilidad política de haberlo autorizado o de no estar enterada de lo que ocurre en el país.

Y ¿qué se esperaba sobre el desmentido de la CIA? Esa agencia jamás ha reconocido y jamás reconocerá sus operaciones en el extranjero porque son encubiertas, opacas, secretas, son espías, actúan al margen de la ley.

Uno quisiera creerle al desmentido del gobierno mexicano, pero después de tantas medias verdades y/o completas mentiras, no es la credibilidad el mejor de los activos del aparato gubernamental de comunicación política.

Pecaríamos de ingenuos al creer que México le es ajeno a la CIA y que sus agentes no operan en nuestro territorio, quizás con una fachada de irrestricto respecto a las condiciones que le marcan nuestras leyes, pero insistimos, se trata de una agencia de espionaje cuyo objetivo principal ha sido desestabilizar gobiernos. Y en esas anda. Sin duda como parte de la conspiración en marcha para hacer quedar mal al gobierno de México, según reciente declaración de la presidenta.

Puede afirmarse, sin temor a que nos sumen a los adoradores de la mentira, que la CIA ha operado en México durante más de seis décadas mediante espionaje político, contrainteligencia, vigilancia de embajadas, infiltración cultural, cooperación con gobiernos mexicanos, operaciones encubiertas contra el narcotráfico y, más recientemente, con su presunta y polémica participación en operativos letales de seguridad.

Instantáneas:

1. SEÑALES DE ALARMA. No solo para la carrera política de Marat Bolaños sino para el gobierno de la 4T y de Morena. Al grito de “traidores” estudiantes de Ciencias Políticas de la UNAM corrieron al secretario del Trabajo cuando dictaba una conferencia en el auditorio Pablo González Casanova de la facultad. Un grupo de estudiantes interrumpió exigiendo la reducción inmediata de la jornada laboral a 40 horas, la que, hasta ahora, dijeron, es una simulación. Bolaños evitó responder a los reclamos y abandonó el recinto junto con el director de la facultad, Alejandro Chanona.

2. “AJOLOTIZAR”. Crecen los reclamos por el uso de recursos públicos en el gobierno de la CDMX para “ajolotizar” la capital del país. El recién inventado verbo refiere la masiva utilización en el mobiliario urbano de un colorido diseño de ajolote como parte de la imagen que pretende mostrarse con motivo del campeonato mundial de futbol. El creciente reclamo es por el gasto en ese afán de millones de pesos de pintura guinda ¿No sería mejor usar esos recursos en balizar las avenidas principales, mejorar la señalética vial o bachear las calles de una ciudad que exige cada vez más mantenimiento y menos obras de relumbrón político? Es una llamada de atención para el secretario capitalino de Movilidad, Héctor Ulises García Nieto.

3. PATADAS BAJO LA MESA. En Morena comenzaron los primeros jaloneos serios rumbo a las gubernaturas de 2027. Primero le pusieron freno a Julieta Ramírez, en Baja California, y ahora al senador Waldo Fernández por Nuevo León. Ambos son perfiles competitivos, visibles y con estructuras propias, así que dentro del partido más de uno ya empieza a leer las señales detrás de las resoluciones internas. Porque en política las llamadas de atención rara vez son inocentes. Y cuando las medidas terminan alcanzando justamente a quienes aparecen más adelantados en la carrera, inevitablemente surge la sospecha de si realmente se trata de orden partidista… o de fuego amigo disfrazado de institucionalidad.

4. ¿EL ENEMIGO EN CASA? No cesan los señalamientos sobre prácticas irregulares en la contratación de servicios de limpieza para instalaciones gubernamentales. Ahora vienen desde la mismísima secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno donde el pasado 8 de mayo, después de una segunda publicación del procedimiento, se realizó la presentación de ofertas de la licitación AM-27-830-027000002-N-654- 2026. Fueron nueve, de las cuales cuatro provienen de un mismo grupo de empresas. La revisión del acta de apertura permite conformar que las firmas que escalonaron ofertas y simularon competencia son “Líderes en los Cimientos Empresariales”, “Jaber Limpieza en General”, “Servicios Empresariales Lanto” y “Limpieza Jored” ¿El enemigo en casa?

5. GUELAGUETZA. La máxima fiesta de las y los oaxaqueños celebrará su edición número 94 con más de 140 actividades culturales, artísticas, deportivas y gastronómicas de acuerdo con la presentación oficial del evento hecha por el gobernador Salomón Jara. Los tradicionales Lunes del Cerro y su Octava se llevarán a cabo los días 20 y 27 de julio en la Rotonda de las Azucenas, que en esta ocasión contará con el regreso de las delegaciones de Santa María Huazolotitlán, Santo Domingo Chihuitán y San José Tenango.

raulrodriguezcortes.com.mx

@RaulRodriguezC

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