La misión espacial llegó a su etapa final con el reingreso de los tripulantes de la nave Orión a la Tierra, luego de que completaran una trayectoria de sobrevuelo lunar que posicionó a la cápsula en distancias superiores a las de expediciones previas.

Este programa de la busca validar los sistemas críticos de soporte vital y navegación antes de los próximos descensos tripulados. El astrónomo Guillermo Bosch analizó en LN+ los alcances técnicos de la expedición y los protocolos que rigieron el descenso de los navegantes.

Protocolo médico obligatorio

La llegada de los tripulantes a la no implica el fin inmediato de sus tareas operativas ni el retorno a la vida privada, ya que los astronautas deben someterse a una serie de evaluaciones físicas rigurosas.

“Tienen que hacer un montón de pruebas físicas, de chequeos de cómo están, antes de poder realmente tomarse sus vacaciones”, subrayó el especialista.

Estas medidas responden a la necesidad de monitorear la adaptación del cuerpo humano tras la exposición a condiciones extremas en el espacio exterior: “Lo que se busca es justamente ir viendo todas las respuestas del cuerpo y tomar imágenes”, remarcó.

Laboratorio de pruebas críticas

Según el especialista esta expedición funcionó como un laboratorio de pruebas críticas para la supervivencia humana fuera de la baja.

Según Bosch, “el lugar es tremendamente inhóspito como para caminar por ahí libremente, pero lo que se pudo testear en esta misión es el despegue, las maniobras con la cápsula, probarse los trajes, maniobrar con los trajes puestos, y comer con los trajes puestos”.

La misión recolectó imágenes en alta definición y permitió la ejecución de maniobras complejas en la cercanía del satélite natural, alfo que el astrónomo destacó.

“En resumen, significa que se están cumpliendo todos los pasos y pruebas necesarias para que, en un futuro cercano, podamos volver a pisar la Luna”, detalló.

Diferencias con el programa Apolo

La trayectoria de la cápsula Orión estableció una marca histórica en cuanto a la distancia recorrida por una nave diseñada para humanos, una diferencia respecto a las misiones que datan de hace 50 años, que reside en el diseño de la órbita elegida para la travesía actual.

“Obviamente llegó más lejos que todas las Apolo normales, porque lasy hacían órbitas mucho más cercanas a la Luna justamente para alunizar”, resaltó el experto.

“Esta misión planeaba hacer un sobrevuelo con una órbita interesante. Son órbitas de muy poco consumo de combustible, por eso aprovechan todas las ventajas y los tirones de gravedad. Entonces, obviamente, al no intentar alunizar, le puedes pasar más lejos y, al pasarle más lejos, bates un récord de distancia”, sumó.

El recorrido de la incluyó hitos visuales como el pasaje por el lado oscuro y el avistamiento de un eclipse. Bosch calificó estos eventos como “un bonus, la parte divertida y turística del viaje, por llamarlo de alguna manera”.

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cc/mcc

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