Automovilistas y motociclistas sortean hasta 11 nudos viales sobre Calzada de Tlalpan y acusan que “el ahorcamiento” es por la disminución de dos carriles derivado de la construcción de la ciclovía La Gran Tenochtitlan y la presencia de transporte público que asciende y desciende a los pasajeros sin control alguno.
Al respecto, especialistas afirmaron que se requiere de socialización con la nueva infraestructura para bicicletas, además de mayor organización de las unidades de transporte público que circulan por una de las arterias vitales para la Ciudad de México.
EL UNIVERSAL recorrió el tramo del Estadio Banorte, antes Estadio Azteca, hasta el Metro Chabacano de la Línea 2 del Metro, donde el Gobierno de la Ciudad de México ultima detalles de la ciclovía. Durante el trayecto se identificaron alrededor de 11 puntos de congestionamiento vial en hora pico, que a decir de automovilistas ocasiona “ahorcamiento vial”, “desastre y caos”, que se traduce en largos tiempos de espera.

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Los puntos que identificó este diario son la Calzada Tlalpan y su conexión con Estadio Banorte, Textitlán, Taxqueña, Avenida Cerro de las Torres, en el Metro General Anaya, Avenida Río Churubusco, Palermo, Avenida Repúblicas, en el Metro Nativitas, Cumbres de Maltrata así como a la altura del Metro Chabacano.
De acuerdo con un estudio que organizaciones de la sociedad civil, encabezada por la Fundación Heinrich Böll, realizaron sobre la ciclovía Tlalpan destacaron que dicha vialidad, históricamente, ha sido un corredor-frontera motorizado donde es utilizado por automóviles en 68% del espacio, y por transporte público en 30%. Datos de la Secretaría de Movilidad indican que la ciclovía mide un ancho de entre 1.8 y 2 metros.
A la fecha, la calzada pasó de tener cuatro a tres carriles, pues uno ya está utilizado por la ciclovía y las macetas divisorias. Inclusive hay tramos que están colindantes con el Tren Ligero que los carriles pasaron de tres a dos, por el diseño de la estructura ciclista.
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Julio López calificó como “un desastre” lo que pasa en Calzada Tlalpan, pues el “caos vial” es constante, a todas horas. Incluso, “hasta motociclistas no pueden pasar. Si antes hacíamos 30 minutos, ahora hacemos 50 minutos en el tramo que corre de Taxqueña a Chabacano, si bien va. Si llueve es más tiempo, se duplica”, dijo.
Carlos Solís apuntó que “a las 8, u 8:30 ya es difícil cruzar Tlalpan. Pasar en moto se complica. Uno pudiera creer que es más rápido ir en una motocicleta, pero la verdad, luego ni se puede avanzar”, manifestó.
“En general todo Tlalpan es pesado, y si llueve peor. Cuando hace calor también es insoportable el sol, es pesada esa vialidad, que se supone debe ser rápida”, resaltó.
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María González expuso que los problemas que han identificado se encuentran en los accesos al Metro, “los camiones hacen paradas. No hay señalización, entonces, se cruzan sin medidas precautorias. Es un riesgo y eso hace que haya más tráfico, porque se detienen para bajar o subir personas. De vialidad rápida no se tiene mucho, pero no es de ahorita. Siempre ha habido caos, pero ahora se multiplicó el problema porque es un carril menos de cada lado. Los estaciones del Metro Nativitas, Ermita, son puntos de caos”, precisó.
Fernanda Castro, señaló que es necesaria más organización, pues “antes hacía 30 minutos del Azteca a la UVM, ahora llego a hacer hasta una hora, porque el tráfico está terrible. Y el bajopuente de Taxqueña es otro relajo. Se ha puesto complicado. Nunca ha sido veloz esta vialidad, pero ahora con la ciclovía y que falta señalización, hay obras. Confiemos en que cuando no estén trabajando esto sea menos pesado ”, refirió.
Antonio Suárez Bonilla, director del Laboratorio de Movilidad e Infraestructura Verde de la UNAM, destacó que las quejas sobre el congestionamiento vial son una resistencia al cambio y una vez que opere la ciclovía, el tránsito mejorará.
“No es la ciclovía la que reduce el carril. En realidad, los carriles ya estaban reducidos cuando los coches se estacionaban. Al contrario, Tlalpan va a tener un mejor funcionamiento una vez que acaben las obras, porque no se van a poder estacionar los coches en general. Yo creo que las quejas, pues, acontecen principalmente a que hay una resistencia al cambio, pero es una resistencia natural. Lo que debemos hacer es también estar abiertos a un cambio social, ambiental y ser parte de ese cambio”.
Víctor Alvarado, experto en movilidad y políticas públicas, refirió que la Calzada de Tlalpan es una vialidad conflictiva, pero la efectividad de la ciclovía se verá una vez que pase el Mundial.
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También destacó la operatividad de los camiones del transporte público concesionado sobre Calzada de Tlalpan que abonan al congestionamiento vehicular.
“En gran medida los conflictos viales también son en parte por la operación de los servicios de autobuses morados en Tlalpan, hace falta más atención de parte de las autoridades. También otro de los grandes pendientes, sobre la implementación de la ciclovía de Tlalpan, es la falta de socialización. Simplemente se empezó a construir, pero no hay certidumbre de dónde se va a parar el autobús. Hay un gran pendiente que tiene la autoridad por hacer este proceso de socialización y sensibilización”, concluyó el experto.
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