Familiares de mujeres asesinadas acusan abandono institucional, revictimización, malos tratos, crisis forense y negligencia en la actuación de las fiscalías regionales mexiquenses que responden a la Fiscalía General del Estado de México (FGJEM), por lo que anunciaron un bloqueo en pleno regreso a clases este lunes 31 de agosto sobre la Calzada Ignacio Zaragoza, a la altura de la estación Tepalcates del Metro de la Ciudad de México, para exigir avances en sus casos.
EL UNIVERSAL habló con las familias de cuatro víctimas: Fernanda Michelle Contreras Plata de 18 años asesinada en Valle de Chalco, el 5 de enero de 2025; Sharon Valerie Sánchez Ontiveros de 30 años, asesinada en Ixtapaluca, el 1 de junio de 2025.
Wendy Paola Aguilar de 24 años, víctima de feminicidio, el 10 de febrero del 2026; y Paola Mejía, quien fue privada de su libertad por 19 días y exige justicia por el asesinato de su madre María Enedelia García.

La FGJEM aseguró a EL UNIVERSAL que continúa recabando información, pero que la fiscal de violencia de género Dilcya García se reunió con las familias. Sin embargo, al cierre de esta edición, sólo la señora Dulce logró ser recibida; la señora Karla Ontiveros afirma que acudió al Senado de la República y allí la asistente de la fiscal estuvo como representante, pero no hubo avances concretos. El señor Javier Aguilar y Paola Mejía negaron haber tenido algún acercamiento.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública tan sólo de enero a julio del 2026, 3 mil 023 mujeres han sido asesinadas, entre homicidio doloso y culposo, pero sólo 380 han sido clasificados como feminicidios. Con 27, Edomex permanece entre los estados con mayor índice, sólo después de Sinaloa, y le siguen Chiapas, Ciudad de México y Tamaulipas.
A dos días de cumplir 19 años, Fernanda Michelle Contreras Plata fue asesinada en un ataque armado en Casas Ara Cerro del Márquez, Valle de Chalco, Estado de México. Su madre Dulce Lizeth Contreras Plata acusa abandono y violencia institucional, además pide que el caso se reclasifique como feminicidio. “En la Fiscalía Especializada en Homicidios de Ixtapaluca sólo me han dicho que ‘no hay delito que perseguir porque no hay pruebas’ o que mi hija tendrá ‘justicia divina’, y eso es una burla”, denuncia.
El cinco de enero, tras 15 días de haberse conocido, José Antonio “N” de 28 años, entonces trabajador del Odapas de Valle de Chalco, invitó a comer a Mich, como le decían de cariño, ya que el siete sería su cumpleaños. “Le pedí a mi hija que se alejará de él, era 10 años mayor y tenía cara de malo, pero me aseguró que era buena persona porque su mejor amiga, se lo presentó”, dice Dulce en entrevista para EL UNIVERSAL.
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Fernanda Michelle era alegre, responsable, comprometida, amante de los animales, querida por mucha gente, cuenta su madre. Se acababa de graduar como técnica protesista dental en el Cbtis 5, ubicado en la alcaldía Iztapalapa, en la Ciudad de México; estaba de vacaciones y comenzaría los preparativos para el examen a la universidad para estudiar odontología. “Yo estaba muy feliz. ‘Sí vas a poder, si puedes, mami’, le dije. Eso me lo contó el cuatro, el cinco le quitaron la vida, sus sueños se quedaron en el aire. Cuando la asesinaron acabaron con todo, tanto con su vida como con la mía”, reclama.
Ese día era domingo, había mucha gente en la calle, habían instalado una feria de juguetes porque al día siguiente llegarían los Reyes Magos. Dulce le escribió a la joven para saber dónde estaba. “Ya me van a dejar a la casa”, ese fue el último mensaje que recibió.
“Todos llegaron por sus muertos, a mí hija la dejaron tirada, hasta que la reconocieron por una foto que comenzó a circular en Facebook. En el anfiteatro no quise creer que era ella. En la Fiscalía de Ixtapaluca no me dieron información sobre lo que había pasado. La ministerio público Saury Mazón Díaz me respondió: ‘su hija estuvo en el lugar equivocado’”, además fue cuestionada sobre ¿dónde estaba cuando mataron a su hija?. “Yo estaba trabajando, era madre soltera, sólo éramos ella y yo”, dice.
Dulce, ahora es investigadora, pero como dice “sin sueldo ni la protección de la policía”. Perdió su trabajo, realiza oficios temporales que le permiten tener dinero para sobrevivir y seguir exigiendo justicia por su hija.
De acuerdo con la información que ha recabado, Antonio “N” iba a dejar a Mich, cuando se encontró a unos amigos y se detuvo a saludarlos. “En ese momento llegó una camioneta, descendieron hombres con armas de grueso calibre y les dispararon. En el lugar murieron tres hombres y mi niña. Le dieron cinco impactos, la mataron con dolo, con zaña. Realmente querían a mi hija muerta. ¿Contra quién fue el ataque, fue hacia mi hija o hacia las otras personas?, no sabemos”, cuestiona.
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Dulce denunció que el Policía de Investigación Abel Florentino Romero le solicitó 50 mil pesos para poder integrar información a la carpeta de su hija, pero no pudo pagarlo. “Cuando menos sentí, ya se había cambiado de fiscalía y se llevó toda la información, las fotografías, las pruebas”, dice.
Tras un año y medio, la Fiscalía mexiquense solicitó las cámaras de la zona. De acuerdo con Dulce, el día del ataque hubo más de 30 testigos, pero por miedo nadie quiere hablar ni quiso entregar grabaciones.
Asegura que ha presentado información y ha logrado identificar a algunos de los agresores de su hija, sin embargo, en la fiscalía le piden pruebas para girar las órdenes de aprehensión.
Dulce exige que la muerte de su hija sea reclasificada bajo la ley Mariana Lima, que especifica que toda muerte violenta de una mujer debe ser investigada bajo el protocolo de feminicidio. “Sentía miedo de que algo le pasará a mi hija, ya la perdí, ya la mataron, ahora, ya no me da miedo nada”, por lo que responsabilizó a las autoridades mexiquenses ante la falta de medidas de protección.
“Mi hija no va a quedar en el olvido, mi hija no es una más, mi hija es Fernanda Michelle Conteras Plata y no voy a descansar hasta que tenga justicia digna. Insto a las autoridades a que nos traten con respeto porque es lo menos que merecemos”.
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