Paola Mejía vive con medidas de protección, ya que teme por su seguridad luego que Kevin Guerrero Torres, quien la mantuvo secuestrada por 19 días, y asesinó a su madre , fue liberado en noviembre del 2025, por falta de pruebas tras ser sentenciado a 62 años de cárcel por el delito de homicidio calificado; hay también una carpeta de investigación por violación y privación de la libertad en su contra.

La familia Mejía García denuncia una campaña de violencia digital y revictimización contra Paola, negligencia, corrupción y entorpecimiento del proceso porque el agresor es hijo del exregidor Gerardo Guerrero Ramírez y hermano del actual séptimo regidor de Ixtapaluca, Gerardo Guerrero Peñaloza.

En 2023, la pareja vivía en casa de Enedelia en Hornos de Zoquiapan, Ixtapaluca. “Un día trajo sus cosas y nunca se fue, no trabajaba ni estudiaba”. El cinco de mayo, Paola cuenta que, Kevin la tacleó por la espalda, pensó en pedir ayuda al creer que un extraño se había metido a la casa, pero escuchó la voz de su expareja: “‘esto tú te lo buscaste, Paola, no iba a permitir que me dejarás’. Me esposó, me encintió toda la cabeza, me amordazó a mí, y a mi perro ‘Fiti’ también le encintió el hocico y las patas”.

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Explica que la metió en el último cuarto, la esposó a una silla, en la mano izquierda aún tiene las marcas por el forcejeo al intentar zafarse. “‘¿Cómo vas a compensar todos los sacrificios que he hecho por ti’, me preguntó”. Kevin la dejó un rato y luego regresó, le quitó la mordaza, y en ese momento, Paola percibió el hedor de la sangre oxidándose en las manos de su expareja. Tenía las botas y la ropa manchada, pero se cambió.

“¿Mi mamá, dónde está mi mamá?, ¿ya llegó?, le cuestioné. ¡Matame de una vez si eso es lo que quieres!”, le pedí. Traía cortadas en las manos, estoy segura de que eran heridas de defensa, mi mamá se defendió”, dice Paola, aunque en ese momento desconocía que había sucedido.

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Él la convenció de que había hablado con Enedelia, pero se le hizo extraño no verla. Pidió ir al baño. Sometida y bajo supervisión entró. Ahí, vio un bulto en la regadera y el agua caliente estaba abierta. “Apestaba a sangre, cómo cuándo quieres lavar prendas. ‘Es ropa, me traté de suicidar y me la quité para que tu mamá no se altere al verme así. ¿Y tú no quieres que nada le pase, verdad?’, me dijo”.

Paola cuenta que perdió la noción del tiempo, permaneció así bajo amenazas, acusa que, la alcoholizo para agredirla sexualmente. “Torturaba a mi perro si yo me resistía. Me aseguró que mi mamá seguía trabajando, pero me quitó mi teléfono, y se hizo pasar por mí con mis contactos, con mis hermanos”, explica.

Kevin es alto, aproximadamente de un metro ochenta centímetros, en ese momento según Paola era robusto, con un peso corporal de unos noventa kilos, que disfrutaba del ejercicio físico y usaba esteroides. Mientras que ella, mide un metro con sesenta y tres centímetros y pesa cuarenta kilos.

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Paola Mejia, víctima de secuestro, exige justicia por su madre Enedelia García quien fue asesinada en Ixtapaluca, en mayo del 2023. Foto: Brenda Martinez/ EL UNIVERSAL
Paola Mejia, víctima de secuestro, exige justicia por su madre Enedelia García quien fue asesinada en Ixtapaluca, en mayo del 2023. Foto: Brenda Martinez/ EL UNIVERSAL

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“Él revisó la casa y se robó cerca de 120 mil pesos en efectivo que tenía mi mamá guardados. Metió gente a la casa, no sabemos para qué, si para sacar sus cosas, para ayudarlo”, aún se pregunta. Pasados los días, Kevin movió a Paola a otro departamento en Geovillas de la Asunción en Valle de Chalco, donde relata, continuaron las amenazas sobre hacerle daño a su familia, trató de hacerle creer que nadie la buscaba y que nadie la quería. ‘No me arruines esto, sabes este que con una llamada a mi papá, yo lo arreglo todo’, me decía Kevin”.

“En Valle, me encadenó de un pie a la pared. Me obligó a consumir alcohol para noquearme y violarme. Me obligó a lavarle la ropa a mano, se reía y decía que eso era lo que siempre había querido, así era como debía haberlo atendido. Y cuando le preguntaba por mi mamá me daba largas o me cambiaba la versión. A veces me aseguraba que yo a ella no le importaba y otras que, según ella por whatsapp le había dicho que me odiaba porque me robe su dinero”.

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Paola afirma que vio a la madre de Kevin discutir con su hijo, además intentó pedir ayuda varias veces, gritó y aventó servilletas con pedidos de auxilio a sus vecinos de otros pisos, pero nadie hizo nada. Para ese momento, ya le había cortado el cabello. “Al arrancarme la cinta gris, me arrancó el pelo y me dejó un hueco en la cabeza. Cuando vi las fotos de como me localizaron, parecía una persona indigente, alguien totalmente desfasada de sus facultades mentales”.

Kevin se llevó a Paola en autobús a Tepic, Nayarit, junto con su perro “Fiti”, en la Central camionera “tampoco nadie me ayudó”, acusa. Señala que primero llegaron a un hotel, luego rentaron un departamento en el fraccionamiento en Monte Carlo. “Iba del ‘yo soy lo único que necesitas’ a ‘si haces algo, con una llamada los voy a matar a todos’. Era su amenaza constante, con mi mamá, mis hermanos, mis sobrinos y mis amistades más cercanas”.

El 24 de mayo, explica Paola que salieron del departamento a Walmart, porque según le dijo Kevin, compararía provisiones para no volver a salir. “Pasamos por la Catedral de Nayarit, había: ‘mujer sin nombre’. ‘Yo no quiero estar ahí’, pensé. Y qué veo un policía. ‘Es mi última oportunidad’. Íbamos caminando y me acerqué a los oficiales, pero la voz no me salía: ‘Por favor, ayúdeme, me tiene secuestrada. No sé nada de mi mamá, vengo del Estado de México’”.

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“Lo esposan, pero no le quitaron el celular. Él intentó hacerme pasar por alguien que padecía de sus facultades mentales, aseguraba que tenía esquizofrenia. A través de redes sociales, los oficiales me ayudaron a contactar a uno de mis hermanos. Hablé con uno de ellos y les pregunté por mi mamá, pero ellos tampoco sabían nada de ella, les pido que busquen en la casa. Kevin había movido el tinaco”.

Paola relata que creyó que todo había terminado y que podría ir a buscar a su mamá, pero fue esposada y trasladada a la Fiscalía estatal. Le hicieron un antidoping, permaneció en los separos 48 horas y la hicieron firmar “su presunta declaración”. Acusa que no fue revisada por un médico legista ni se le aplicó ningún protocolo tras ser víctima del delito de privación de la libertad. Ademas las autoridades le informaron que efectivamente, había una ficha por desaparición de ella, por lo que pasadas las 48 horas, cuando le dijeron: “ya te vas”, creyó que se reuniría con su perro y su familia.

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“Me suben a un pick up. Allí iba Kevin. Llegamos al Centro de Reinserción Social (Cereso) "Venustiano Carranza" y lo dejan ahí. Luego, a mí me llevaron a otro lado, creí que era un refugio. Al entrar hacen firmar una hoja: derechos y obligaciones de PPL. Oigan que significa esto. Me explican que es Persona Privada de la Libertad, y digo ‘no pues sí, yo fui secuestrada’”.

Paola fue trasladada al Cereso femenil de Tepic, Nayarit, acusada del delito de violencia familiar, cohecho y resistencia. Los policías que la auxiliaron declararon en su contra y el juez determinó un mes de prisión preventiva mientras se realizaba la investigación.

Mientras Paola permanecía en Cefereso, los hermanos de Paola descubrieron el cuerpo de su madre enterrado en el patio de su casa, bajo un tinaco. La autopsia determinó que murió por de una hemorragia interna por apuñalamiento directo al corazón por un objeto punzocortante. Además hallaron múltiples heridas de defensa, en el tórax, en su cuerpo y una fractura de cráneo, pese a la relación de confianza y a violencia en su muerte, el caso fue reclasificado de feminicidio a homicidio calificado.

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Desde el 10 de mayo, los hermanos de Paola comenzaron a buscar a Enedelia, ya que fueron a la casa para festejar el Día de las Madres, pero encontraron la casa revuelta. “Por mensajes de Whatsapp, mi hermana me dijo que se habían peleado con mi mamá, por lo que ella y su novio se fueron a Puebla y mi mamá a su pueblo, pero no parecía ella”, cuenta Luis Antonio Mejía, hijo de la víctima.

Aunque trataron de llamar a su madre, los teléfonos celular mandaban a buzón, una amiga de Paola, preguntó a sus hermanos si sabían algo de ella, aunque se les hizo extraño, seguían recibiendo mensajes del número de Paola, por lo que tardaron en interponer las fichas de búsqueda.

Según relata, el 24 de mayo, Paola le pidió que revisaran en el tinaco, el cual había cambiado de lugar desde la última vez que habían visitado y visto a su madre. Lo movieron pero estaba vacío, lo arrimaron y vieron una pala en la pared. El hoyo para el desagüe estaba tapado con tierra.

“Agarré la pala y comencé a excavar y se soltó un olor a muerto. Rasqué desesperado y me tope con la punta de un tenis. Ropa enterrada. Lo piqué tantito y se sentía rígido, rasqué y rasqué. Saqué el tenis y era un pie. Era el pie de mi mamá. La hablamos a la policía e hicieron el levantamiento, la reconocí, era ella”, dice.

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La familia de Enedelia teme por su seguridad, porque han recibido amenazas por denunciar las inconsistencias en el caso, así como la desaparición de pruebas por parte de las autoridades del municipio de Ixtapaluca.

“Kevin ya lo hizo una vez, si pudo arrebatarle la vida a mi madre, no sabemos, de lo que es capaz. Es una persona muy peligrosa, temo no solo por mí, sino también por mi familia. Kevin robó toda mi información en su momento, tiene lazos políticos con el gobierno de Ixtapaluca, con el cabildo, con Protección Civil, cuenta con poder político y poder económico. Responsabilizó a Kevin y su familia si algo me pasa, si ya lo encubrieron un vez, podrían volver a hacerlo”, denuncia Paola.

Asegura que hay pruebas suficientes para acreditar la responsabilidad de Kevin en el asesinato de su madre. Por lo que pide una revisión total del caso de su madre Enedelia, “que sea reabierto y sea tomado por autoridad federal, que las pruebas sean revisadas con el escrutinio necesario”.

Familias de mujeres asesinadas en Edomex protestan

Familiares de mujeres asesinadas acusan abandono institucional, revictimización, malos tratos, crisis forense y negligencia en la actuación de las fiscalías regionales mexiquenses que responden a la , por lo que anunciaron un bloqueo en pleno regreso a clases este lunes 31 de agosto sobre la Calzada Ignacio Zaragoza, a la altura de la estación Tepalcates del Metro de la Ciudad de México, para exigir avances en sus casos.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública tan sólo de enero a julio del 2026, 3 mil 023 mujeres han sido asesinadas, entre homicidio doloso y culposo, pero sólo 380 han sido clasificados como feminicidios. Con 27, Edomex con permanece entre los estados con mayor índice, sólo después de Sinaloa, y le siguen Chiapas, Ciudad de México y Tamaulipas.

La FGJEM aseguró a EL UNIVERSAL que continúa recabando información, pero que la fiscal de violencia de género Dilcya García se reunió con las familias. Al cierre de esta edición, la Paola Mejía negó que la hayan contactado para revisar su caso.

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bmc

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