Durante décadas ha prevalecido la creencia popular de que los felinos de interés afectivo por las personas con las que conviven. Sin embargo, la ciencia y la observación clínica veterinaria demuestran una realidad distinta.

Aunque los gatos mantienen una mayor autosuficiencia en comparación con otros animales domésticos (pudiendo acicalarse, explorar y alimentarse de forma autónoma), la convivencia en el hogar transforma sus dinámicas sociales. Cuando un felino permanece dentro de una casa, su bienestar depende de las rutinas de su cuidador, lo que fomenta la consolidación de un vínculo afectivo estrecho pero expresado bajo sus propios parámetros comunicativos.

Día Internacional del Gato: ¿por qué se celebra tres veces?; actividades en CDMX para festejar a los michis. Foto: Canva
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El apego felino y el reconocimiento de las ausencias

De acuerdo con investigaciones sobre comportamiento y bienestar animal de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los gatos domésticos no solo identifican con precisión las rutinas diarias de sus tutores, sino que reconocen de forma inequívoca el olor corporal y el tono de voz de los integrantes del hogar. Al ausentarse una persona significativa, el animal experimenta cambios en su conducta y busca mecanismos de regulación emocional. Entre las manifestaciones más frecuentes durante la espera o el reencuentro destacan las siguientes:

  • Espera activa en la entrada: El felino suele posicionarse cerca de la puerta o ventana en el horario habitual en el que la persona regresa a casa.
  • Búsqueda de elementos olfativos: Ante la ausencia prolongada de su tutor, el gato tiende a acostarse sobre prendas de vestir o camas que conserven el aroma familiar para calmar su ansiedad.
  • Conducta de marcaje al volver: Al producirse el reencuentro, el felino se frota contra las piernas de su cuidador, depositando feromonas producidas por sus glándulas corporales para reincorporarlo a su territorio.
  • Seguimiento y vocalizaciones: Caminar detrás del tutor por distintas habitaciones, maullar de forma suave o insistente y exigir contacto físico inmediato son señales claras de apego y bienvenida.
Una palabra nacida de sonidos y adaptación cultural
Foto: El Universal
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Mecanismos de comunicación, confianza y límites del afecto

Según los manuales de manejo y comportamiento felino avalados por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, la forma en que un gato expresa confianza difiere sustancialmente de la de un canino.

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Mientras un perro suele manifestar entusiasmo efusivo, el gato utiliza demostraciones sutiles de vulnerabilidad. Una de las mayores pruebas de seguridad es cuando el animal se recuesta boca arriba y expone el abdomen frente a una persona, dado que el vientre constituye su zona más desprotegida.

No obstante, la personalidad felina combina esta afectividad con una autonomía muy marcada. Factores como la genética, las experiencias vividas y una socialización temprana (especialmente durante las primeras semanas de vida) determinan qué tan sociable o reservado resulta un gato.

Al interactuar, el felino conserva la facultad de decidir la duración del contacto físico, marcando un límite claro cuando considera que la atención ha sido suficiente. Entender esta distancia respetuosa permite comprender que un gato no requiere presencia constante, pero cuando busca acercamiento, lo hace por propia elección.

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