El primer paro escalonado de trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro ha generado afectaciones significativas en la operación del servicio y en la movilidad de millones de usuarios en la Ciudad de México, esto debido a la falta de acuerdos entre el sindicato y el Gobierno capitalino.
El movimiento comenzó con la decisión de trabajadores sindicalizados de no hacer horas extras, lo que derivó en ausentismo en áreas técnicas y operativas, lo que impactó directamente en la circulación de trenes en diversas líneas del Metro.
Este paro representa un punto crítico luego de una serie de tensiones laborales entre el sindicato y las autoridades capitalinas, que se fueron gestando durante varias semanas y que terminaron por afectar a millones de usuarios que usan el transporte público.

Previo al paro, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC) manifestó inconformidades respecto a las condiciones laborales, falta de mantenimiento en trenes e instalaciones, así como la necesidad de mayor presupuesto para garantizar la seguridad del sistema.
Desde entonces, el gremio advirtió sobre un creciente malestar entre la base trabajadora y solicitó la intervención de autoridades capitalinas para atender sus demandas.
Como parte de sus acciones, el sindicato marchó, el pasado 4 de febrero, hacia el Zócalo capitalino para visibilizar sus demandas, entre ellas mejores condiciones laborales, seguridad y mantenimiento del sistema.
Posteriormente, el 27 de febrero, los trabajadores anunciaron una protesta de “brazos caídos” para el 3 de marzo, en la que no realizarían horas extras, especialmente en áreas técnicas y operativas, lo que anticipaba posibles afectaciones en el servicio.
Por su parte, el director del Metro, Adrián Rubalcava, aseguró que el servicio se mantendría en operación en las 12 líneas y destacó coordinación con los trabajadores.
Asimismo, señaló que las negociaciones con el sindicato estaban avanzadas y pidieron paciencia a los usuarios ante los retrasos y la saturación del servicio.
El director expresó confianza en que el diálogo permitiría alcanzar acuerdos y evitar mayores afectaciones.
Pese a los intentos de negociación, el paro escalonado se llevó a cabo, lo que derivó en una reducción considerable del servicio: de 250 trenes programados, solo 153 operaron, dejando fuera de circulación a 97 unidades.
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Las afectaciones se extendieron a diversas líneas de la red, lo que provocó una saturación en estaciones, largos tiempos de espera y complicaciones en la movilidad de los usuarios. Se reportaron retrasos de entre 40 minutos y más de una hora, así como trenes saturados.
Tras la jornada de afectaciones, el sindicato reiteró que mantendría sus protestas en caso de no obtener soluciones a sus demandas, insistiendo en la falta de mantenimiento y en riesgos para la seguridad de usuarios y trabajadores.
Este domingo el paro siguió y se anunció todavía para el lunes 13 de abril.
mahc/LL
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