La pasión futbolera no se concentró sólo en el . A un kilómetro y medio de distancia, varios aficionados se reunieron en el Parque de la Consolación para ver el juego inaugural del en una pantalla gigante instalada por la alcaldía Coyoacán.

Al mediodía ya no había sillas disponibles en la explanada, ya que una marea verde de playeras ocupó cada rincón del lugar. Los aficionados no sólo buscaron la sombra para protegerse del sol, también un rincón donde alcanzaran a ver a los once jugadores que iban a representar a su país en la cancha contra .

Se formó una media luna alrededor de esa pantalla del festival futbolero. Hubo quienes decidieron subirse a las bancas del parque para ver mejor la inauguración del tercer mundial que le tocó vivir a la capital.

Faltaba poco para terminar el medio tiempo y las personas no perdían la ilusión del segundo gol. Foto: Arturo Ordaz Díaz / EL UNIVERSAL
Faltaba poco para terminar el medio tiempo y las personas no perdían la ilusión del segundo gol. Foto: Arturo Ordaz Díaz / EL UNIVERSAL

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Apenas habían pasado ocho minutos del primer pitazo del partido y la gente se volvió loca, México había anotado su primer gol. Las matracas, gritos y trompetas no pararon de sonar durante casi un minuto, mientras la gente gritaba: “México”, seguido de tres aplausos.

Hasta atrás un señor de brazos cruzados estiraba el cuello para alcanzar a ver. “Yo viene a ver a la selección, pero como vecino de Santa Úrsula estoy muy molesto, no me dejan ni salir de mi casa con tanto bloqueo”.

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A los 20 minutos del partido el parque estaba repleto, mientras algunos niños jugaban en los columpios, un grupo de personas que acaparó la mesa principal sacó de una bolsa un banquete: costillas en salsa roja, papas, dos refrescos de tres litros y tortillas.

Llegó el intermedio y las personas aprovecharon para comprar algo de comer en los puestos improvisados de chicharrones. Foto: Arturo Ordaz Díaz / EL UNIVERSAL
Llegó el intermedio y las personas aprovecharon para comprar algo de comer en los puestos improvisados de chicharrones. Foto: Arturo Ordaz Díaz / EL UNIVERSAL

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Faltaba poco para terminar el medio tiempo y las personas no perdían la ilusión del segundo gol. A cada intento fallido de la selección mexicana los aficionados gritaban y alzaban las manos, sobre todo los hombres recorrían su cara con la mano a manera de frustración.

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Llegó el intermedio y las personas aprovecharon para estirar las piernas, ir al baño y comprar algo de comer en los puestos improvisados de chicharrones.

Luis Villa bajó de la banca donde se había parado durante 45 minutos para ver el partido y se sentó. “A pesar de las situaciones sociales por las que estamos pasando, el fútbol es algo que nos une y nos motiva”, comentó a .

Cuando el árbitro dio el pitazo final, la gente se levantó, se abrazó y comenzó a desocupar lentamente la plaza. Foto: Arturo Ordaz Díaz / EL UNIVERSAL
Cuando el árbitro dio el pitazo final, la gente se levantó, se abrazó y comenzó a desocupar lentamente la plaza. Foto: Arturo Ordaz Díaz / EL UNIVERSAL

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El vecino de Santa Úrsula expresó su felicidad de vivir tan cerca del Estadio CDMX y tener la oportunidad de convivir con extranjeros y visitantes de otras colonias.

En tanto, Luis Farfán, quien vive a una calle del parque, expresó que no se podía perder la oportunidad de ver el juego desde ese lugar. “Es una energía fantástica, es una algarabía bonita entre toda la gente”, enfatizó.

A pesar de la ligera lluvia del segundo tiempo, la gente no perdió el ánimo. Las matracas y trompetas seguían sonando como al principio del juego.

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Para el minuto 67 llegó el segundo gol de México, lo que encendió todavía más la pasión de los aficionados. Las banderas ondeaban y las personas de adelante se llenaron de espuma blanca. Hubo un estruendo de gritos que no dejó escuchar el sonido del partido por la algarabía del lugar.

Cuando el árbitro dio el pitazo final, la gente se levantó, se abrazó y comenzó a desocupar lentamente la plaza. La mayoría caminó a la avenida Santa Úrsula, donde permanecen los cercos por el operativo de la última milla al estadio.

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Finalmente, la lluvia terminó de ahuyentar a las personas que vivieron el primer partido de México en la Copa 2026, a poco más de un kilómetro y medio de donde la selección nacional se llevó su primera victoria del torneo.

vr/cr

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