Ir al súper, al trabajo o simplemente dar un paseo, son actividades relativamente fáciles de hacer, pero no para todos ni en todas partes. Personas en sillas de ruedas, que usan bastón o tienen alguna discapacidad enfrentan dificultades en su día a día para de forma segura.

Hablar de accesibilidad significa que todas las personas puedan disfrutar de las mismas condiciones y beneficios que brinda la , explica a Aldo González, coordinador de la organización Liga Peatonal.

Sin embargo, advierte que en las calles y en la infraestructura urbana existen “distintos tipos de obstáculos que limitan la posibilidad de ciertos grupos sociales de acceder a este tipo de beneficios”, obstáculos que van desde el escalón de una banqueta hasta aquellos que se ubican en vialidades primarias o con acceso controlado.

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Cada día miles de personas transitan por el Centro Histórico en sillas de ruedas, usando bastón o jalando carriolas y se enfrentan a la falta de accesibilidad para sus traslados. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Cada día miles de personas transitan por el Centro Histórico en sillas de ruedas, usando bastón o jalando carriolas y se enfrentan a la falta de accesibilidad para sus traslados. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

“Tenemos los puentes antipeatonales, que son infraestructura que limita la posibilidad de estos grupos poblacionales en condición de desventaja de atravesar la calle”, señala.

Se estima que en la capital del país, 62.6% de las calles tienen banquetas. No obstante, apenas 33.9% cuentan con pasos peatonales, mientras que sólo 23.3% son calles con rampas peatonales, de acuerdo con los datos más actualizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Cada día son miles las personas que transitan por el Centro Histórico, quienes en sillas de ruedas, usando bastón o jalando carriolas se enfrentan a falta de accesibilidad para sus traslados.

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“Da más miedo salir a caminar ahora con el bastón, porque voy más lento, me tengo que ir fijando más, mi hija también me viene cuidando”, cuenta una transeúnte a su paso por la Alameda Central, quien espera paciente a cruzar de un lado a otro de avenida Juárez.

“Es difícil, no, no hay muchas rampas, no hay muchos lugares para facilitarnos a quienes vamos con bastón o mi hija con las rueditas del bebé, fíjate que es algo que no hacemos consciente que se necesita, ahora sí que hasta que es uno el que camina lento por alguna razón”, agrega su hija, quien lleva una carriola.

Otro aspecto de la accesibilidad en vía pública son los cruces peatonales o también conocidos como pasos de cebra, considera Gonzalo Peón Carballo, director del Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo (IPTD), quien reconoce que “la Ciudad de México ha avanzado bastante en los últimos años en algunos elementos que hacen a las calles más accesibles”, aunque no es en todas.

En las calles existen distintos tipos de obstáculos que limitan la seguridad de personas con alguna discapacidad. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
En las calles existen distintos tipos de obstáculos que limitan la seguridad de personas con alguna discapacidad. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

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“Por ejemplo, los pasos peatonales en algunas avenidas ya son cada vez más anchos, esto tiene mucho que ver con el nivel de servicio, que permite a más personas cruzar al mismo tiempo. También cada vez hay más rampas en avenidas importantes como Insurgentes, Reforma e, inclusive, como Eje Central”, precisa.

El comercio en vía pública también puede ser un obstáculo para el libre tránsito de la gente —por ejemplo, a las afueras de las estaciones de Metro o en calles donde el paso está tan limitado que obliga a los transeúntes a bajarse al arroyo vehicular—.

Invertir en mejorar las banquetas es también un pendiente que considera Peón Carballo, ejemplos de esto son las renovaciones que se han hecho en avenidas como Chapultepec o Insurgentes o la de Calzada de Tlalpan, que está en obra, que buscan ser más accesibles para todos.

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“El gobierno central maneja las vías primarias y los gobiernos de las alcaldías, las vías secundarias. Necesitamos que ambos, los dos niveles de gobierno trabajen en conjunto para ir quitando este tipo de barreras”, enfatiza.

Cruces peatonales

Un aspecto en el que Peón Carballo considera que no se ha avanzado mucho en la Ciudad es el de los ciclos semafóricos, que marcan el tiempo que tiene la gente para cruzar una calle o avenida.

Señala que hay estándares que se deben cumplir, por ejemplo, un ciclo semafórico no puede durar menos de 30 segundos sin importar el tamaño de la calle, y después se deben agregar por lo menos 10 segundos más por cada carril que haya.

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José Antonio Valdivia, director de la organización CoRe Ciudades Vivibles y Amables, comenta que muchas veces se piensa que tener calles accesibles sólo es poner rampas, cuando en realidad la accesibilidad urbana es que haya fácil acceso para cualquier persona, incluso aquellas que tienen limitaciones de movilidad, comunicación, entendimiento, entre otros aspectos.

Explica que, de acuerdo con datos del Inegi, en la Zona Metropolitana 66% de las personas realizan viajes caminando. Sin embargo, subraya que el problema muchas veces está en la distribución, pues mientras que 70% y hasta 80% del espacio se destina al arroyo vehicular, sólo 20% o 30% de la distribución es para banquetas.

Un aspecto de la accesibilidad en vía pública son los cruces peatonales o pasos de cebra, considera Gonzalo Peón, director del IPTD. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL
Un aspecto de la accesibilidad en vía pública son los cruces peatonales o pasos de cebra, considera Gonzalo Peón, director del IPTD. Foto: Luis Camacho/EL UNIVERSAL

Manual de accesibilidad

En la Ciudad existe el Manual de Normas Técnicas de Accesibilidad de la Ciudad de México, documento que fue actualizado por la administración capitalina en junio de 2024, con el que se buscaba “eliminar las barreras físicas del entorno” para que todas las personas, incluidas las que tienen movilidad limitada o alguna discapacidad, puedan transitar en los espacios públicos. Dicha actualización abroga el manual publicado en 2016.

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En dicho documento se delinean las especificaciones con las que debe contar la Ciudad de México para garantizar el tránsito accesible para la ciudadanía, por ejemplo, se indica que las intersecciones semaforizadas con cruce peatonal deben contar con semáforo peatonal y, cuando sea necesario, con el botón de solicitud de paso peatonal.

Además, se describe el “semáforo audible”, elemento cuya duración mínima de la fase verde “debe ser suficiente para que las personas con discapacidad y las personas con movilidad limitada puedan cruzar” y con un “timbre intermitente, suave y sin cambio de frecuencia, con un tono para el intervalo de fase verde y con tres tonos para el despeje o desalojo”.

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