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Pachuca.— “Te voy a matar, te voy a cortar en cachitos y te voy a meter en bolsas de plástico”. Esa fue la amenaza que recibió una joven de 15 años de edad en el bachillerato de la Universidad La Salle Pachuca, institución señalada por la familia de la víctima de encubrir al agresor e incluso brindarle asesoría.
De acuerdo con la madre de la adolescente, los hechos se registraron el año pasado, en que Regina inició sus estudios en el plantel De La Luz, dependiente de la Universidad La Salle en Pachuca, donde su postura feminista incomodó a uno de sus compañeros, quien comenzó a hostigarla.
Comentarios constantes, amenazas y burlas formaron parte de las agresiones que tuvo que enfrentar dentro del plantel, sin que asegura la familia, las autoridades educativas intervinieran.
La conducta del agresor escaló durante una visita escolar al Museo Memoria y Tolerancia, en la Ciudad de México, donde el alumno comenzó a burlarse de las explicaciones de la guía, interrumpió el recorrido e incluso confrontó a la maestra responsable del grupo.
Semanas después, de acuerdo con el testimonio de la familia, el joven interceptó a la adolescente y la amenazó de muerte, hecho que fue presenciado por otros compañeros.
Ante esta situación, la madre inició una serie de quejas formales ante la escuela y solicitó la intervención del Comité de Mujeres de la institución, además de aportar testimonios y pruebas sobre las agresiones.
La universidad convocó posteriormente a una reunión de “diálogo” con directivos, entre ellos el rector Óscar Lara, así como el vicerrector, el director del plantel, José Luis Bustamante y algunas profesoras; sin embargo, no se convocó a los padres del presunto agresor.
En dicha reunión se propuso firmar un acuerdo de convivencia, lo cual fue rechazado por la familia de la menor, ya que la institución pretendía que la estudiante continuara conviviendo con su agresor.

Ante la solicitud de la familia para que el alumno fuera cambiado de campus, la institución asesoró al joven para interponer un amparo que impedía esa medida, por lo que a finales de mayo del año pasado, Regina decidió abandonar sus estudios en esa escuela. No obstante, la escuela retrasó la entrega de su documentación hasta noviembre.
El pasado 8 de marzo, arropada por la movilización feminista, la adolescente decidió hacer público su caso. A partir de ese momento, sus excompañeros comenzaron a manifestar una red de apoyo, aunque también se registraron nuevas agresiones por parte del joven señalado.
Aunque el presunto agresor ha evitado mencionar directamente el nombre de la adolescente en redes sociales, familiares señalan que sus mensajes están dirigidos a ella, además de que también se ha detectado una página en la que ha recibido hostigamiento.
Este día, estudiantes realizaron una manifestación afuera del plantel para exigir a la institución que no encubra a agresores.
Con pancartas en las que se leía “No es prestigio, es encubrimiento” y “La dirección de La Salle encubre la violencia”, los jóvenes lamentaron que la institución prefiera proteger su imagen antes que atender las denuncias de violencia.
aov/cr
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