“Calló la boca de muchos machos”, fue como por allá de 2016, en la Alameda Central, un admirador recordaba al cantante y compositor , mientras esperaba su turno para entrar al Palacio de Bellas Artes y despedirlo. Ese testimonio se exhibe en un video de Noemí Cadena que forma parte de la exposición “Un lugar de ambiente, legado y disidencia”, donde el Divo de Juárez es el protagonista. Esta muestra se encuentra en el, como parte de la 39º edición del Festival Internacional por la Diversidad Sexual (FIDS), pues además de ser el mes del Mundial de Futbol, también es el mes del Orgullo y, además, en agosto se cumplen 10 años de la muerte del cantante.

El cantante de “Así fue” —tema cuyo solo de trompeta con mariachi se vuelve cada día más viral en redes sociales— siempre ha sido objeto de homenajes, principalmente en los escenarios (además de karaokes y bares), pero ahora se hace por primera vez desde las artes visuales, en un museo y bajo la curaduría de Carlos Segoviano, historiador de arte y curador del Museo de Arte Moderno que ahora participa de forma independiente en este proyecto.

La sala del Chopo se convierte en “un lugar de ambiente donde todo es diferente” —justo el título de la muestra es una referencia “El Noa-Noa”, entre atuendos de lentejuelas, mucha pintura rosa, dorada y de colores chillantes, flores, y sombreros. Pero la peculiaridad de esta exposición es que no es biográfica ni se clava en analizar su trabajo creativo, más bien, Segoviano identifica que la vida de “Juanga”, llena de prejuicios y tabúes, también sirve como una guía para trazar las luchas históricas de la comunidad LGBTIQ+ en México, que se desarrollaban de forma paralela.

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De la artista Mar Coyol, la pintura titulada Hazlo todo por amor, (2026), como parte de la muestra. Foto: Diego Simón / EL UNIVERSAL
De la artista Mar Coyol, la pintura titulada Hazlo todo por amor, (2026), como parte de la muestra. Foto: Diego Simón / EL UNIVERSAL

“Su expresión de identidad fuera de la heteronorma, sus letras, su rango vocal agudo y sus histriónicas actuaciones lo coloca en un punto en el que la comunidad LGBT comenzaba a tener visibilidad. Ese es un punto interesante de la muestra: la proyección que Juan Gabriel va teniendo en los años 70, se confirma en los 80 y tiene un punto cumbre a finales del siglo XX, que es paralelo a la visibilidad que va teniendo la comunidad con las primeras marchas en los 70, que en los 80 se suman más grupos, surge la semana Lésbico Gay, que ahora es el Festival Internacional por la Diversidad Sexual y ya en los 2000’s tenemos una marcha sumamente copiosa”, comenta Segoviano.

Por lo que aunque Juanga “ha hecho jotear a todo México”, como dice el curador, en esta ocasión él quiere destacar cómo fue excluido y cómo desde esta discriminación marcó pautas para reconfigurar la imagen del macho mexicano y el concepto de familia, temas que atañen a la comunidad sexodiversa.

Hoy uno de los momentos más emblemáticos de Juan Gabriel fue su presentación en el Palacio de Bellas Artes, pero antes de eso, recalca Segoviano, estuvo en el Palacio de Lecumberri, preso por un robo que no cometió. Ese era un acto común de persecusión a las personas homosexuales y transexuales, como registra Segoviano con fotografías de redadas y detenciones capturadas por los Hermanos Mayo, Armando Cristeto y Pedro Valtierra. También hay pinturas como la de Mar Coyol “Faltas a la moral”.

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El cantante y compositor Juan Gabriel junto al escritor Carlos Monsiváis. Foto: Diego Simón / EL UNIVERSAL
El cantante y compositor Juan Gabriel junto al escritor Carlos Monsiváis. Foto: Diego Simón / EL UNIVERSAL

“Tenemos otros personajes históricos de la comunidad LGBT que también sufrieron estos encarcelamientos, en la mayoría de los casos injustos. Por ejemplo al pintor Rodríguez Lozano que pintó un mural precisamente en el mismo espacio en la cárcel de Lecumberri”, y cuya fotografía del mural también está presente, detalla el curador.

Ese es el primer eje. El segundo es sobre cómo Juan Gabriel se apropió y dio otro sentido a la figura del mariachi y del macho del norte del país. “No es el prototípico traje blanco y negro, sino que él utiliza rosas, morados, azules, lentejuelas, plumas. Explora otras expresiones de identidad que rompe con las estructuras del macho mexicano”. En este núcleo, hay esculturas como la de Bárbara Shánchez-Kane “Huevos de oro”, que consiste en dos molcajetes dorados colgando de unas medias atadas a un sombrero norteño, o “Te voy a llenar de flores”, de Juan Carlos Jaurena; está la pintura “Charro Azul”, de Ana Segovia, pintor cuya obra cuestiona la masculinidad de los charros; o las pinturas de Ángel Cammen, el artista más joven de la muestra y que presenta escenas de un hombre homosexual en los campos del norte. También hay arte de Fabián Cháirez, fotografías de Julio Galan y arte de Lechedevirgen Trimegisto.

El último eje es el de la familia. El artista tuvo hijos, pero también formó una comunidad que lo apoyó y le dio cobijo, como se ve en fotografías del artista con Carlos Monsiváis e Isela Vega, así como un comic de él junto con Rocío Durcal y un dibujo que honra la amistad del Divo con Mercedes Álvarez, una de sus mejores amigas desde la juventud.

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“Son otros tipos de familia y esto es muy importante para la comunidad que no cumplimos con este esquema del papá, la mamá… nuestras representaciones de afectos y comunidad son distintas. Si ya para las personas heterosexuales es complicado pensarse viejo, siempre está como este resquicio o apoyo de creer que los hijos nos van a cuidar. ¿Con quiénes nos vamos a cuidar?”, reflexiona el curador.

Para Segoviano, armar la muestra a partir de la figura de Juan Gabriel fue una oportunidad de presentar al público otras problemáticas de la comunidad LGBTIQ+. “Ahí hay una serie de reflexiones que son importantes como comunidad, porque a veces nos quieren restringir o solo pensar que hacemos exposiciones de corte erótico, que claro que sí, porque es un punto muy importante sobre nuestra sexualidad, pero pensarnos como comunidad tiene otras problemáticas”, comenta.

Finalmente, con “Un lugar de ambiente, legado y disidencia”, Segoviano celebra al FIDS, que se ha convertido en un referente para distintas generaciones y a su vez celebrar la cultura mexicana. “Frente a las exposiciones de futbol que hay ahorita, nos parece que es otra forma de hablar de México , él es uno de los grandes exponentes de la cultura”, concluye Segoviano.

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La exposición estará abierta en el Museo Universitario del Chopo hasta el 28 de agosto. La muestra, en la que no se hace referencia directa a Juan Gabriel ni en el título ni en el texto de sala, tuvo un inicio atropellado, pues el pasado 28 de mayo el museo había cancelado de forma repentina su apertura, para cambiar de opinión unas horas después y sí abrir al público, y finalmente realizar una ceremonia de inauguración oficial el pasado 13 de junio. Los motivos del cierre siguen sin esclarecerse. En redes sociales habían circulado versiones sobre que se trataba de una cuestión de derechos de autor, a lo que Sol Henaro, directora del museo, explicó en mayo a este diario que se trataba de una cuestión administrativa que tenían que conversarse con los representantes del artista.

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