La reservas de hidrocarburos han caído más de un 40% entre 2010 y 2024. Pese a ello, el gas registra un repunte reciente para alcanzar un volumen de 12.3 billones de pies cúbicos de reservas probadas en 2024, así lo señala el último registro disponible de la extinta Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).
De acuerdo con especialistas consultados por EL UNIVERSAL, este escenario abre posibilidades de recuperar soberanía sobre el gas en territorio nacional, pues actualmente México importa aproximadamente el 75% de este recurso desde Estados Unidos.
No obstante, también advierten que su extracción a través de métodos como la fracturación hidráulica (fracking) está condicionada a una cuantiosa inversión que podría verse impedida por el rezago tecnológico de Pemex, inseguridad y los cuestionamientos a la independencia del poder judicial tras la reforma del año pasado. A ello se suma el potencial impacto ambiental.

Gas registra incremento
Las reservas de hidrocarburos se miden por su probabilidad de éxito. Las probadas (1P) son las más seguras, con un 90% de certeza de que pueden extraerse en las condiciones técnicas y económicas actuales. Las probables tienen un 50% de certeza y las posibles solo un 10%. En la industria, el total de las dos primeras clasificaciones se llama 2P y cuando se suman las tres categorías se obtiene un total conocido como 3P.
Los datos de la CNH indican que las reservas de aceite (hidrocarburos líquidos entre los que se encuentra el crudo) mantienen una caída significativa. Mientras en 2010, se reportaron 10.4 mil millones de barriles en reservas probadas, la cifra se desplomó a 6 mil millones en 2024.
En contraste, las reservas 1P de gas pasaron de 16.8 billones de pies cúbicos en 2010 a 12.3 billones en 2024. Esta última cifra representa un repunte respecto a los 9.3 billones registrados en 2020. “Considerando sólo las reservas, podemos decir que vemos un mejor horizonte en el gas que en los aceites”, señala en entrevista Alejandro Montufar, CEO de la empresa PETROIntelligence.
La tasa de restitución, que mide la relación entre el recurso extraído y el descubierto en el año, muestra también un contraste entre el gas y el aceite. Cuando esta tasa es igual o superior al 100%, significa que el país logró reponer en reservas la totalidad del recurso que consumió. Sin embargo, en 2024 esta cifra se dividió en dos realidades: mientras la restitución de gas llegó al 168.6%, la de aceite cayó al 75.1%
Con datos hasta el 2024, la CNH calculó que la vida estimada del total de las reservas probadas de hidrocarburos es de 8.7 años. “Si nos comparamos con países cercanos, como Estados Unidos o Brasil, estamos en un intervalo que se puede considerar saludable”, puntualiza Alejandro Montufar. Sin embargo, el especialista explica que más allá del volumen de reservas, lo importante es aumentar la producción, para lo cual es imprescindible una fuerte inversión.
De acuerdo con el último Reporte de Consolidación de Reservas de la Nación de la CNH, la mayoría de las reservas de gas se ubican en yacimientos convencionales en las cuencas del sureste marino del país y en Veracruz.
Por otro lado, los yacimientos no convencionales, que son aquellas concentraciones de hidrocarburos que no pueden ser extraídas por métodos tradicionales y requieren técnicas como el fracking, se ubican principalmente al norte del país en la provincia petrolera de Sabinas-Burro-Picachos, que se encuentra en el estado de Coahuila y parte de Nuevo León.
“Si nosotros observamos geológicamente a nuestro país, vemos potencial en el norte, por lo que hay un probable impacto positivo del fracking para las reservas y la soberanía sobre los recursos”, detalla Montufar. No obstante, subraya que “aunque hay una gran oportunidad de robustecer la gran plataforma nacional de producción, también hay que tener cuidado en cómo lo vamos a implementar”, en relación a los efectos medioambientales de esta técnica.
México “va tarde” para el fracking
Ante la posibilidad de implementar el fracking en México, Ramsés Pech, analista de la industria energética, considera que el país está muy lejos de alcanzar el nivel tecnológico y de inversión para hacer rentable el modelo y aprovechar las reservas probadas de gas.
”Necesitaríamos más de 40 mil millones de dólares anuales, más de 15 sets de fractura, equipos de perforación y al menos 2 mil pozos perforados por año”, detalla en entrevista para EL UNIVERSAL.
El pasado 4 de febrero, Víctor Rodríguez , director de Pemex, anunció inversiones por 425 mil millones de pesos durante 2026 para proyectos estratégicos con el fin de incrementar la producción de petróleo y gas, lo que equivale a cerca de 23 mil millones de dólares al tipo de cambio actual.
Pese a que la iniciativa privada ha puesto sobre la mesa la posibilidad de esquemas mixtos para atraer inversiones de empresas con capacidad tecnológica para el fracking, Pech advierte que hay varios factores que podrían impedir la entrada de dinero y equipo.
“Los privados no se sienten en confianza debido a los cuestionamientos sobre la independencia de intereses de los jueces”, dice al respecto de los efectos de la reforma judicial en el país.
Por otro lado, señala que la inseguridad es un factor a tomar en cuenta, pues la logística para mover la tecnología necesaria para la fractura hidráulica implica usar hasta 140 camiones. El riesgo de que el equipo sea robado en el trayecto es una barrera que los inversionistas consideran.
A todo lo anterior se suma el tiempo: “Las empresas de Estados Unidos tardaron 9 años en perfeccionar el fracking y ser exportadoras de gas. A una empresa pública como Pemex la tomará hasta 20 años. ¿De qué te sirven tus reservas en el papel si no las puedes explotar?”, sentencia Pech.
El analista alerta que para el año 2032, Texas proyecta elevar su demanda eléctrica de 80 mil a 300 mil MW. Este crecimiento requeriría unos 7 mil millones de pies cúbicos de gas adicionales para alimentar sus industrias.
México, que importa el 75% de su consumo de gas, pricipalmente desde Texas, quedaría en una posición vulnerable si el estado vecino toma la decisión de priorizar su mercado interno.
El experto señala que el país está "a la merced" de estas proyecciones, ya que la demanda nacional también subirá en los próximos años.
Sin inversión en producción propia de gas, la seguridad energética dependerá de la disponibilidad en Texas, donde otras empresas competirán directamente por el recurso que actualmente México importa.
Fracturas al medioambiente
En Mendoza, Argentina, las comunidades mapuche enfrentan violaciones a sus derechos humanos y vulnerabilidad climática debido a las actividades provocadas por la fracturación hidráulica, asegura Alejandra Jiménez, integrante de la Alianza Mexicana Contra el Fracking.
El impacto social, señala, se mantiene entre las comunidades aledañas quienes son desplazadas y contraen enfermedades asociadas a la explotación petrolera : “En Estados Unidos cada vez son más los casos de enfermedades extrañas que no estaban documentadas”, alerta la activista. .
El proceso para extraer petróleo o gas atrapado en rocas mediante el fracking requiere agua, arena y químicos inyectados a presión. Ante esto, Jimenéz prevé un uso excesivo de agua, misma que puede contaminarse con sustancias químicas, volviéndose no reutilizable, lo que es especialmente riesgoso en zonas con estrés hídrico como Coahuila, donde se ubican yacimientos no convencionales de hidrocarburos.
“Definitivamente en México no existen las condiciones para supervisar y desarrollar una industria tan delicada, y con tantos riesgos de contaminación”, advierte.
Jimenéz sugiere apostar a la diversificación de la matriz energética, la cual consiste en desarrollar distintos tipos de energías sin depender de una sola para ganar mayor soberanía energética, uno de los principales objetivos de la administración de Claudia Sheinbaum.
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