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Alejandra Suárez recibió 9 disparos y no se investiga como intento de feminicidio; “no me mató, pero me quitó la tranquilidad”

Tras sufrir un intento de feminicidio, Alejandra exige que el caso se investigue con perspectiva de género; “ya no puedo salir a trabajar”, dice

Alejandra Suárez Mendoza, victima de intento de feminicidio. Foto: BRENDA MARTÍNEZ/EL UNIVERSAL
21/06/2026 |03:50
Brenda Martínez
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Tres meses después de ser víctima de un intento de en el que recibió nueve disparos, Alejandra Suárez Mendoza exige justicia, una investigación con perspectiva de género y la asignación de un defensor. “No me mató, pero me quitó la tranquilidad, a partir de ese día no he podido dormir, trato de descansar, pero vuelvo a sentir la angustia, no puedo salir ni trabajar”, dice a .





Alejandra denuncia que la declaración que le hicieron firmar no corresponde con lo que pasó el día de la . “No éramos pareja y me ofreció dinero para tener relaciones sexuales después de haberme golpeado, pero no quise y me disparó”, cuenta.

La mujer de 32 años era conductora de taxi de aplicación y así fue como conoció a Ambrosio “N”, su agresor. Según su testimonio, ella trabajaba del centro de la Ciudad de México hacia el Estado de México y durante seis meses lo transportó. “Por la constancia de viajes mi familia lo conoció, entablamos una relación exclusivamente laboral y yo le tenía confianza porque no fue agresivo ni grosero conmigo en ese tiempo”, explica.

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Alejandra dijo que la declaración que le hicieron firmar no corresponde con lo que pasó el día de la agresión. Foto: BRENDA MARTÍNEZ/EL UNIVERSAL

El 14 de marzo de 2026, Ambrosio le pidió que lo llevará de San Vicente Chicoloapan a Chalco. Ella llegó por el pasajero a su casa y en la entrada del domicilio él le dijo que se sentía mal. “Fingió como que se desmayaba, se recargó en la pared y al intentar sostenerlo, me jaló y comenzamos a forcejear”, relata.

Alejandra luchó para que no la metiera a la casa, pero Ambrosio la golpeó con un palo. “Comenzó a arrastrarme y perdí la conciencia”. Al despertar, estaba dentro de la casa, la que describe con acabados rústicos, con una silla tipo periquera y una barra desayunadora en el centro, vacía. Gritó y pidió ayuda. Sintió sangre en la espalda. Su agresor le ofreció dinero para tener relaciones sexuales, pero ella se negó. “Quítate la ropa”, le ordenó con la pistola en la mano. Ella se rehusó y fue entonces que recibió el primer disparo. “Me va a matar, pensé, y me quité la sudadera”, recuerda.

En un descuido Alejandra llegó a la puerta, él la jaló del cabello y la golpeó en la cara, luego tomó una silla y la golpeó en la cabeza. Volvió a perder el conocimiento. Cuando abrió los ojos, estaba desnuda y él estaba encima de ella. Teme que en ese lapso la haya agredido sexualmente.

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Alejandra Suárez recibió nueve disparos de Ambrosio “N”, a quien transportaba en su taxi de aplicación. Foto: BRENDA MARTÍNEZ/EL UNIVERSAL

Sintió sangre en la cabeza y volvió a forcejear, intentó patearlo. Gritando groserías Ambrosio tomó el arma y le disparó ocho veces más, casi todas al pecho. “Me levanté y forcejeamos para que me dejará ir, le mordí el dedo. Me trató de asfixiar, pero como estaba llena de sangre sus manos se resbalaban y me dijo: ¿Por qué no te mueres?’”. Una vecina de San Vicente Chicoloapan escuchó los gritos de auxilio y llamó a las autoridades. Ambrosio fue detenido.

La familia de Alejandra acusa que la joven no fue atendida de manera adecuada, pues aunque sus heridas fueron tratadas, no se le dio asistencia por la presunta agresión sexual, no se cumplió el protocolo de administrarle medicamentos antirretrovirales ni la revisó un médico legista.

“Mi hermana llegó completamente desnuda al hospital, no le hicieron ningún examen. En el Hospital Regional de Alta Especialidad Ixtapaluca tuvo que esperar ocho días para una cirugía, al terminar la operación mandaron a mi hermana en una patrulla, ni siquiera en una ambulancia. Cuando llegó tenía fiebre, sus heridas se habían infectado y tuvimos que llevarla a un particular”, denuncia su hermana Arlet.

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La agresión derivó en la detención de Ambrosio “N”, pues una vecina escuchó los gritos de auxilio. Foto: BRENDA MARTÍNEZ/EL UNIVERSAL

De acuerdo con los exámenes médicos que la familia buscó por su cuenta, Alejandra presentaba restos de pólvora en el cuerpo, pero no quedó ninguna bala, sin embargo, el médico les explicó que por el tamaño de las heridas se pudo haber utilizado alguna otra arma para dañarla.

Alejandra porta un cabestrillo porque una bala le destrozó el hueso, en los brazos y hombros tiene cicatrices y tiene orificios de entrada y salida de bala, en el pecho, la espalda y debajo de la axila y por debajo de un seno izquierdo.

Sin notificar a la víctima, el 18 de marzo fue la audiencia inicial de Ambrosio “N”. Unas horas después la jueza reclasificó el delito de intento de feminicidio a intento de homicidio.

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“En el Hospital de Alta Especialidad de Ixtapaluca me informaron que mi hermana recibió nueve disparos y la jueza todavía reclasificó el delito. Gracias a Dios mi hermana fue fuerte, pudo salir, pedimos que no quede impune”, dice Arlet.

La familia recurrió a un colectivo para que le brindará acompañamiento, sólo así tuvo acceso a la carpeta de investigación en mayo pasado.

Asiel de la Rosa Cano, fundador del colectivo Asiel Reconstruyendo Vidas, señala inconsistencias en la investigación, revictimización por parte del Ministerio Público y presunta corrupción.

“En ninguno de los casos que he acompañado me habían puesto tantas trabas, Me atrevo a decir que aquí hubo dinero de por medio. En tres meses las autoridades no han acudido al domicilio, no han hallado las armas con las que lastimaron a Alejandra. Ella tiene secuelas graves”, dice a EL UNIVERSAL.

El colectivo exige una investigación con perspectiva de género a la Fiscalía Especializada en Feminicidio del Estado de México, pruebas periciales para Alejandra y que sea atendida por personal capacitado en atención a víctimas.

“No les estamos pidiendo un favor, esto no es un homicidio, es un caso de violencia extrema contra las mujeres. Cuando la acompañamos para conocer el estado de su carpeta. El MP le dijo que diera gracias que estaba viva, que tuvo suerte porque muchas ni lo cuentan”, expone.

Ambrosio “N” fue vinculado a proceso y permanece en el Centro Penitenciario y de Reinserción Social Molino de las Flores, en Texcoco. El próximo 24 de junio será la audiencia para solicitar dos meses de investigación complementaria, por lo que un Tribunal del Poder Judicial del Estado de México ordenó a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de México (CEAVEM) le asigne un asesor jurídico.

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bmc

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