El expresidente, indiscutible número dos de la revolución cubana tras su hermano Fidel y máxima figura viva del sistema, fue imputado en EU este miércoles por el controvertido derribo de dos avionetas con cuatro muertes hace 30 años, a pocos días de cumplir 95 años el próximo 3 de junio.

La decisión ataca a una figura de máximo valor simbólico para la cúpula dirigente cubana, una persona con un complejo legado que atraviesa en lo político, lo económico y lo social a un país en una crisis tan grave como estructural.

La isla de hoy no puede comprenderse sin la inicial ortodoxia comunista de , ni sin su tímido reformismo de los últimos años, que facilitó un temporal “deshielo” con los Estados Unidos. Tampoco sin su apuesta por institucionalizar el Estado y el Ejército, impulsar los aparatos de inteligencia y represión política para atajar el disenso, y poner bajo control del ejército gran parte de la economía nacional.

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Pese a estar retirado formalmente de sus cargos políticos entre 2018 y 2021, Castro, dictador sin escrúpulos para unos, líder al frente de la revolución para otros, ha seguido manteniendo “el pie en el estribo”, como él mismo dijo, en decisiones clave del país y en las actuales negociaciones con Estados Unidos.

Dejó su impronta como presidente (2006-2018), en ocasiones frente al criterio explícito de Fidel. Como cuando introdujo una serie de reformas económicas y restableció relaciones con Washington en el llamado "deshielo".

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También lo hizo como primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal) entre 2011 y 2021, al seleccionar y dar paso a una nueva generación de dirigentes sin pasado guerrillero y sin el apellido Castro, empezando por el actual presidente, Miguel Díaz-Canel.

Fidel Castro y el líder de la entonces Unión Soviética Nikita Kruschev en 1963 (Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL)
Fidel Castro y el líder de la entonces Unión Soviética Nikita Kruschev en 1963 (Foto: Archivo/ EL UNIVERSAL)

Fijó, asimismo, su huella como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias por casi cinco décadas (1959-2008), donde estructuró el ejército con criterios de eficiencia, pero también de pureza ideológica y lazos personales. Los analistas señalan al Ejército como una institución fundamental en la isla, tanto en términos de operatividad como de poder político y económico.

A través de Gaesa, un conglomerado empresarial, el ejército pasó a controlar a partir de los 90 gran parte de la economía nacional, cerca del 40 % del producto interno bruto (PIB), según algunas estimaciones: de los hoteles y el comercio exterior a las telecomunicaciones, los puertos, las remesas y la venta de combustible, además de tener empresas de transporte, distribución minorista, sector inmobiliario y servicios bancarios.

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Castro no es carismático ni mediático ni visionario, como su hermano Fidel, quien dirigió Cuba entre 1959 y 2006, sino una persona pragmática y discreta, centrada en la gestión y el control, a quien gusta detentar el poder con mano de hierro, pero tras las bambalinas. Fue un estrecho colaborador de Fidel y además, para muchos de sus biógrafos, una figura complementaria.

En la actualidad, Raúl Castro es el mayor referente de la “generación histórica”, el estrecho círculo que tomó el poder en 1959 e implantó un sistema socialista de corte soviético en Cuba.

¿Cómo fue el gobierno de Raúl Castro?

Durante su mandato presidencial, Castro impulsó reformas económicas, si bien tímidas, lentas y con altibajos, para salir de la depresión del llamado “período especial”, la grave crisis desatada en Cuba con el colapso del campo socialista europeo.

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Su Gobierno facilitó los viajes al extranjero y permitió regresar a emigrados; amplió el trabajo autónomo o “por cuenta propia”; permitió comprar autos, viviendas y celulares; autorizó a los cubanos a hospedarse en los hoteles de la isla; y empezó a permitir el acceso a internet (aunque aún no a través de telefonía móvil), acabando con el monopolio estatal de la información.

También reorganizó la administración pública con criterios de eficiencia, rentabilidad y sostenibilidad, reestructurando ministerios e ineficientes empresas estatales, lo que supuso despidos masivos. Redujo además ayudas y servicios públicos, y se propuso volver a servir la deuda exterior, ignorada durante décadas por su hermano.

Estas reformas hicieron surgir un incipiente sector privado, principalmente en forma de restaurantes y casas de renta en las mayores ciudades, que contribuyó a dinamizar la economía, aunque también a generar desigualdades económicas y sectores vulnerables dentro de una sociedad hasta entonces marcadamente homogénea.

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Asimismo, pilotó el "deshielo" con los Estados Unidos del presidente Barack Obama (2009-2017), que propició la normalización de las relaciones diplomáticas, pese a que muchas sanciones se mantuvieron. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca revirtió estos avances y endureció el bloqueo o embargo, recrudecido de forma notable en los últimos meses.

Castro, cuarto de siete hermanos, nació el 3 de junio de 1931 en Birán (este de Cuba) del matrimonio de un terrateniente español y una cubana. Estrechamente unido desde el principio a su hermano Fidel, siguió sus pasos al unirse a la oposición a Fulgencio Batista (1952-1959) y luego al alzamiento guerrillero que le derrocó (1956-1959).

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Considerado una persona reservada y familiar, estuvo casado con la también dirigente revolucionaria Vilma Espín, con quien tuvo cuatro hijos.

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