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Un funcionario estadounidense reconoció este miércoles que el cierre de la agencia de ayuda exterior USAID por el presidente Donald Trump ocasionó el desperdicio de casi 500 toneladas de alimentos de emergencia destinados a niños desnutridos.
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, ha recortado más del 80% de la asistencia exterior de Estados Unidos porque, según él, no cumple con los intereses fundamentales del país. Lo que queda de USAID se halla bajo supervisión del Departamento de Estado.
Funcionarios afirmaron que Estados Unidos planea incinerar los alimentos, galletas energéticas destinadas a niños pequeños desnutridos de Afganistán y Paquistán, después de que caducaran en julio en un almacén en Dubái.
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La revista The Atlantic informó el lunes que Estados Unidos compró las galletas casi al final del mandato del expresidente demócrata Joe Biden por alrededor de 800 mil dólares y que los contribuyentes estadounidenses gastarán otros 30 mil para destruir la comida.
Cuestionado por congresistas, Michael Rigas, subsecretario de Estado para la gestión, lo vinculó con el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que cerró sus puertas el 1 de julio.
"Creo que esto fue simplemente una víctima del cierre de USAID", dijo Rigas. Añadió estar "afligido" porque la comida se desperdició.
El senador Tim Kaine, un demócrata, aseguró que varios congresistas hablaron del tema con Rubio en marzo pero no se hizo nada. Según él, el gobierno prefirió "mantener el almacén cerrado, dejar que la comida se eche a perder y luego quemarla".
Rigas insistió en que Estados Unidos sigue siendo el mayor donante del mundo y prometió obtener más detalles sobre las galletas.
"Quiero averiguar qué pasó aquí y llegar a la verdad" dijo.
Rigas también ha supervisado cientos de despidos en el Departamento de Estado como parte de la drástica campaña de recortes de costos de Trump, liderada inicialmente por el magnate Elon Musk.
mgm
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