vive este domingo elecciones generales en las que se enfrentan dos visiones radicalmente distintas de país: comunismo contra derecha y ultraderecha, con altas probabilidades de un viraje.

En esta primera vuelta, la favorita es la exministra de Trabajo Jeannette Jara, del Partido Comunista, quien representa a la izquierda y es respaldada por el gobierno de Gabriel Boric. En segundo lugar se ubica el ultraderechista José Antonio Kast, seguido, muy de cerca, por Johannes Kaiser, fundador del emergente Partido Nacional Libertario.

En declaraciones a EL UNIVERSAL, Daniel Zovatto, director y editor de Radar Latam 360, consideró que el al oficialismo del presidente Boric será “un hecho y en Chile habrá alternancia hacia la derecha. Lo que aún no está claro, es a cuál de las derechas”.

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Los sondeos anticipan que Jara vencería en esta primera vuelta entre los ocho aspirantes; sin embargo, Kast, un abogado ultraconservador de 59 años y admirador de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), se adjudicaría el probable balotaje, con los votos de otros tres candidatos derechistas: Evelyn Matthei, Johannes Kaiser y Franco Parisi, de acuerdo con los analistas.

Desde el punto de vista de Zovatto, si la derecha chilena “hubiese ido unida, quizás podría haber ganado en la primera vuelta”. Sin embargo, anticipa que “la Presidencia no se define este 16 de noviembre, sino que será necesario ir a una segunda vuelta el 14 de diciembre”.

Esa segunda vuelta, añade, “a menos que haya una sorpresa mayúscula, la disputarán la candidata del oficialismo [Jara] y uno de los tres candidatos de la derecha. De momento, el favorito es Kast, pero yo no descartaría una sorpresa de último momento. Kaiser ha venido subiendo en las últimas semanas, desplazando a Matthei al cuarto lugar”.

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Sergio Bitar Chacra, exministro de Minería, Obras Públicas y Educación en los gobiernos de Salvador Allende, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, respectivamente, ve casi inevitable un giro de Chile a la derecha. “El gobierno [de Gabriel Boric] no ha sido popular ni se ha manejado bien; ha mejorado, pero partió mal. El presidente cuenta con una aprobación del orden de 30% en todas las encuestas”; la candidata Jara, que representa a la izquierda, es comunista y eso, señala Bitar a este diario, “genera un techo para un candidato de los sectores progresistas de Chile. La candidata de centroizquierda tiene un piso alto, y por eso saldrá primera en la primera vuelta, pero tiene un techo más bajo, y por eso es más probable que gane la derecha en la segunda vuelta”.

En los sondeos antes de la prohibición legal de publicarlos, Jara tenía 28.5% de respaldo; Kast, del Partido Republicano, 19.9%; Kaiser, 15.6%, y la centroderechista Matthei, 14.1%. El medio La Nación indicó que las derechas suman cerca de 50% de la intención de voto.

La migración y la seguridad

Jara y Kast centraron su campaña en el combate a la delincuencia y la migración irregular. En Chile viven unos 337 mil indocumentados, la mayoría venezolanos, según cifras oficiales. Kaiser, considerado el “fenómeno ultra” de estas elecciones, subió en los sondeos con propuestas como enviar a la megacárcel para pandilleros construida en El Salvador por el presidente Nayib Bukele a “extranjeros ilegales que se encuentran en Chile con antecedentes penales”. También promete indultar a los policías condenados por casos de represión durante el estallido social de 2019. Defensor del golpe de 1973, se muestra orgulloso de su postura ultra, frente a la moderación que Kast mostró en la campaña.

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A decir de Zovatto, para el electorado la prioridad son “temas como seguridad, migración y economía, áreas donde los candidatos de derecha han centrado su discurso”.

Kast les ha dicho a los indocumentados: “Tome sus cosas y váyase”. “Los que van a tener miedo a futuro son los narcotraficantes, el crimen organizado y los terroristas. Chile va a tener un cambio real y radical”, declaró Kast en el último debate.

Jara, quien estuvo en el gobierno de Boric, prometió más policías y un censo de extranjeros; y propone levantar el secreto bancario para “perseguir el control del dinero del narco y el crimen organizado”.

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Bitar, exsenador, destaca que a pesar de que Chile hoy “se encuentra en una situación de estabilidad económica y de firmeza institucional”, y de que se ha reforzado a la policía, el consenso nacional es el de que “uno de los temas más peligrosos es el crimen organizado y la penetración de la droga. Ese es el número uno de los problemas que van a determinar el resultado de la elección presidencial. Aun cuando se ha controlado, sigue siendo el problema más álgido”. Y el segundo, la migración. “Chile se transformó, por sorpresa, en lugar de atracción de la inmigración”: peruanos, haitianos y venezolanos. Y entre estos últimos, señala, llegaron “elementos del crimen, del Tren de Aragua”. Esa crisis migratoria ha sido clave en el avance de la ultraderecha en el país, por su discurso antiinmigrante.

El voto obligatorio y el Congreso

Unos 15.6 millones de votantes están convocados a las urnas. Por primera vez, el sufragio será obligatorio, con una multa de hasta 100 dólares. Zovatto destaca este factor. “El voto obligatorio se perfila como el gran protagonista de las elecciones”. Chile, explica, enfrenta un “un cambio estructural en la composición del electorado que introduce un alto grado de incertidumbre”.

La incorporación masiva de nuevos votantes que antes se mantenían al margen, “en su mayoría jóvenes y sectores populares, podría modificar las tendencias tradicionales y beneficiar a la oposición, pero incluso dar sorpresas dentro de la derecha entre los tres candidatos de este sector que de momento lidera Kast”.

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El voto obligatorio no sólo hace impredecible el resultado electoral. También significa, dice Zovatto, que quien gane en diciembre “lo hará con respaldo de una ciudadanía más amplia, heterogénea y volátil, cuya fidelidad dependerá de la capacidad del próximo gobierno para responder con eficacia a sus demandas”. Y otro elemento a considerar: este domingo no sólo está en juego la presidencia, sino también el Congreso. Según el politólogo argentino, el resultado es importante para saber “cuáles van a ser los márgenes de gobernabilidad para el nuevo presidente”.

En cuanto al Congreso, Bitar menciona que aunque una de las prácticas políticas chilenas “es la simultaneidad, de manera de buscar que el que gane tenga base parlamentaria suficiente”, hoy las fuerzas políticas están muy divididas.

“Creo que va a haber mayoría, por primera vez desde que terminó la dictadura, en 1990, de sectores inclinados a la derecha, sobre los sectores inclinados a la izquierda o a la centroizquierda. Pero como en la derecha están divididos, eso no quiere decir que todos apoyen al que gane, de la misma manera. Creo que va a ser un periodo más abierto a negociaciones”.

A decir de Bitar, pese a que la izquierda chilena “tiene capacidad de gestión”, tendrá un “remonte lento”, después de las elecciones. De hecho, manifiesta, dados los problemas de inseguridad que enfrenta el país, de control migratorio, de educación pública y digital, de energías renovables, se requiere mira “de otra manera. Y eso no se ve todavía en ninguna de las fuerzas políticas chilenas. Lo mismo respecto de las preocupaciones de la gente. Se ha desacoplado la política de la realidad de la gente”.

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