Más Información

Sheinbaum desconoce si la UIF congeló cuentas bancarias a Rocha Moya y otros nueve ligados al narco; pide mayor información

Los retos de Juan Carlos Carpio al frente de Pemex; Sheinbaum busca aumentar producción de barriles de petróleo a 1.8 millones

CNTE se congrega para iniciar marcha en la CDMX; minuto a minuto de la movilización de maestros rumbo al Zócalo capitalino

SSC despliega operativo de seguridad en salida a Cuernavaca por festival Acamoto; sanciona a 30 motociclistas

La trayectoria de Alejandro Robles; el morenista que pasó de denunciado a operador internacional de Morena

"El Travieso" Arce se suma a Morena junto a Diana Karina Barreras, conocida como "Dato Protegido"; "juntos vamos a echar el chingazo"

PVEM perfila a Ruth González, esposa del actual gobernador, como candidata en San Luis Potosí; descarta que sea nepotismo
A lo largo del tiempo, los terroristas han evolucionado y cambiado de herramientas. Hoy, tienen una, y muy poderosa, no sólo para difundir sus ideologías y crímenes, sino para viralizarlos.
Los vacíos en Facebook, Twitter, YouTube, entre otras, y las posibilidades que ofrecen han sido aprovechados por delincuentes de todo tipo y, ahora, por extremistas que han logrado su cometido: que millones de personas los vean, en tiempo real, perpetrar sus acciones.
La transmisión en vivo, durante 17 minutos, de la matanza que se registró este viernes en la mezquita Al Noor, puso a debate una pregunta: ¿Qué papel están jugando las redes sociales cuando se trata de violencia, o terrorismo? “Las nuevas herramientas de los terroristas”, ha dicho algún experto, y con razón.
Muchos usuarios saben de primera mano que a los minutos de subir algún video con canciones que tengan derechos de autor, o alguna foto de un desnudo, incluso una obra de arte, Facebook bloquea las cuentas.
En contraste, el australiano Brenton Tarrant no sólo pudo transmitir durante más de un cuarto de hora cómo iba asesinando gente, sino que pudo hacerlo en formato de videojuego y, horas antes, había subido a Twitter un manifiesto lleno de diatriba antiinmigrante, elogiando a otros, antes que él, que también recurrieron a esta red social para exponer su ideología, como el noruego Anders Behring Breivik, que antes de matar a 77 personas, en 2011, expuso allí su pensamiento.
Las posibilidades son inmensas. En el pasado, asesinos y extremistas escribían panfletos, o asesinaban esperando que esos crímenes en sí mismos les dieran notoriedad, o infundieran miedo.
Hoy, tienen acceso a medios que en tiempo real hacen llegar sus ideas y/o acciones a millones de personas.
¿Y qué están haciendo las redes sociales? Parecieran ir siempre muchos pasos atrás. Ni los moderadores ni la tecnología que emplean han sido suficientes para evitar su explotación por parte de criminales. Y no se trata sólo de terroristas. Facebook aún no termina de superar el escándalo que se desató cuando se dio a conocer que la información de millones de sus usuarios quedó en manos de firmas que la utilizaron durante la campaña presidencial estadounidense, en 2016.
Ahora, la amenaza es mucho más grande. ¿Estamos hablando de terrorismo hecho para las redes sociales?
ml
Más Información
Noticias según tus intereses
ViveUSA
[Publicidad]
















