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Suke, el arte que ha representado a Oaxaca en el mundo

La obra de Ángela Hernández, que exalta la vestimenta tradicional del estado, ha sido expuesta en Francia, Emiratos Árabes Unidos, Japón, España, EU y en México

Ángela Rocío Hernández Gómez, artista plástica, llamó Suke a un dibujo que hacía cuando estudiaba en la UABJO; tiempo después se quedó como su nombre artístico. Foto: Edwin Hernández
29/03/2026 |00:00
Juan Carlos Zavala
Corresponsal EL UNIVERSAL Oaxaca Ver perfil

Oaxaca.— Cuando estudiaba en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), Ángela Rocío Hernández Gómez burlaba la prohibición de hablar con otros compañeros durante las clases con mensajes en pequeños papeles que incluían un dibujo de un muñequito gordito.





La artista plástica llamó a este dibujo Suke y tiempo después se quedó como su nombre artístico.

Una vez, recuerda, escuchó una frase en la que se afirma que algo pequeño puede convertirse en algo muy grande. Y así sucedió: no sólo la llevó a ganar becas, sino que su obra se ha expuesto en espacios importantes del arte, como el Museo de Louvre en París, y en ciudades como Barcelona, España.

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Además, fue invitada a pintar murales en Guadalajara, Jalisco, con motivo del Mundial de Futbol que se celebrará este año.

Sin embargo, su éxito también trajo una ruptura familiar por la negativa de su padre, quien es militar de profesión, a que ella se dedicara al arte; situación que la obligó a independizarse a los 18 años. Los padres de Ángela Hernández Suke son originarios de Jaltepec, Nochixtlán, una comunidad de la región Mixteca de Oaxaca.

En la Escuela de Bellas Artes de la UABJO estudió para Instructora en Artes Plásticas. Foto: Edwin Hernández

Por el trabajo de su padre, creció en diferentes ciudades en estados como Baja California, Veracruz, Estado de México, CDMX, Nuevo León y en Oaxaca, y al cumplir la mayoría de edad optó por radicar en la entidad oaxaqueña. En todas las ciudades en las que vivió, siempre era inscrita en las casas de la cultura, donde tuvo sus primeros acercamientos con la pintura.

“Eso me ayudó mucho a conocer otro tipo de culturas… Creo que eso me cultivó y me ayudó para poder hacer lo que hago actualmente… Yo era una niña muy hiperactiva, y lo que hacían es que me metían a talleres de cocina, de pintura —yo siempre escogía pintura—, a talleres para trabajar las hojas de totomoxtle, barro, cerámica, grabado... entonces digamos que tuve como una amplitud de artes plásticas variadas en mi infancia y adolescencia”, comentó.

Su obra se ha expuesto en el Museo de Louvre, en París, y en ciudades como Barcelona en España. Foto: Edwin Hernández

Su decisión de dedicarse por completo al arte proviene de su gusto por la cultura japonesa, que conoció a través de las mangas y caricaturas; por la cultura india, el cine de Bollywood y las mandalas; por la cultura oaxaqueña que se plasma en la gastronomía, trajes regionales y en sus festividades, y por el arte gótico y romántico.

“Poco a poco me fui acercando a los artistas plásticos como Frida Khalo, Remedios Varo, Fernando Botero y Francisco Toledo”, dice. Así fue como decidió estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la UABJO como Instructora en Artes Plásticas con especialidad en pintura.

Propuesta diferente

Cuando terminó la carrera, Ángela dejó un trabajo que había obtenido para financiar sus estudios con el fin de “entrar al mundo de la pintura”. Para ello, se planteó que debía presentar una propuesta diferente a lo que realizan los pintores oaxaqueños y, de alguna forma, alejarse de los colores azules, las chicatanas o chapulines que caracterizan mucho al estado.

“Yo me preguntaba: ¿cómo puedo hacer que me volteen a ver con una propuesta diferente, pero respetando la paleta de colores oaxaqueña y al mismo tiempo respetando también mis gustos? No fue un proceso fácil, me sentía como el personaje que ya usaba, el muñequito; entonces comencé a rediseñarlo y decidí ponerle ropa del estado para promover la cultura oaxaqueña y sus trajes”, dijo.

También buscó en su propuesta que su pintura fuera “digerible” para el espectador y alejarse del arte abstracto. Incluso se planteó que su pintura estuviera dirigida hacia un público infantil, pero se sorprendió que conforme pasaba el tiempo se volvió de mayor interés para las personas adultas, e incluso ganó premios por la estética y por el color en sus obras.

Suke fue rediseñado y se le puso ropa del estado para promover la cultura oaxaqueña y sus trajes. Foto: Edwin Hernández

De pronto, Ángela se encontró en exposiciones en lugares en los que no se imaginaba y empezó a recibir invitaciones como la del año pasado, cuando le pidieron un mural en Guadalajara, con motivo del Mundial 2026.

Su primera exposición importante, dice, fue en el Museo Franz Mayer. “Hubo una exposición donde estaba Andrea Toledo, estaban varios maestros. Creo que fue la primera exposición que me dio una gran oportunidad porque ya empezaba a sentar las bases”.

El primer mural que realizó fue en el Barrio de Jalatlaco, uno de los más emblemáticos de la ciudad de Oaxaca. Por este trabajo, a partir de una fotografía que alguien le tomó a su mural, recibió una convocatoria para participar en el Museo de Louvre, en París.

La obra de Ángela se ha expuesto en Francia; Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos; Japón, España, Estados Unidos y en varios estados de México.

La artista no se ha quedado sólo en la pintura. Afirma que se ha adaptado a las nuevas tendencias, incluyendo las redes sociales; ahora también tiene su marca de ropa y continúa con su trabajo como promotora cultural.

Pero su gran sueño, dice, es exponer en el Palacio de Bellas Artes y puntualiza que trabaja para lograrlo: “Vamos despacito, pero pues ahí vamos”.

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