Torreón.- Con aguja, hilo y tela, madres buscadoras de Coahuila preparan un pendón bordado con los nombres y expedientes de sus familiares desaparecidos para exigir a las autoridades que no maquillen las cifras de desaparición en el país.
La pieza será entregada el próximo 10 de mayo en la Fiscalía General de la República (FGR) como parte de una jornada de protesta y memoria a propósito del Día de las Madres.
María de la Luz López Castruita, vocera del colectivo Voz que Clama Justicia por Nuestros Desaparecidos, explicó que durante los últimos meses las madres han trabajado en el bordado de pequeñas fichas con los datos de sus hijos e hijas desaparecidos, con el objetivo de visibilizar cada caso y recordar que detrás de las cifras hay personas y familias que siguen buscando respuestas.

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Para Lucy López, madre de Irma Claribel Lomas López, desaparecida desde 2008, cada puntada representa una forma de resistirse al olvido.
“Bordar el nombre de nuestros hijos es un acto de amor que nace del corazón de una madre que se niega a olvidar”, expresó.
El pendón reúne decenas de nombres cosidos a mano, principalmente de los integrantes del colectivo. Para Lucy, el hilo simboliza el vínculo que permanece intacto pese a la ausencia.
“Aunque ellos no estén físicamente, su nombre queda marcado, visible y vivo”, señaló.
Además de ser un ejercicio de memoria, el bordado busca convertirse en una exigencia pública hacia las autoridades para que reconozcan la dimensión real de la crisis de desapariciones y no minimicen los casos.
No hay un día en que dejemos de pensar en nuestros hijos Janeth Adame, madre de Pablo Jared Vallejo Adame, desaparecido el 30 de julio de 2024, explicó que bordar también significa dignificar la memoria de quienes siguen ausentes.
“Es realmente difícil pasar estas fechas, ver pasar el tiempo y que sigamos con esto. No hay un día en que dejemos de pensar en nuestros hijos; vivimos en la incertidumbre de preguntarnos qué pasó, dónde están y qué les hicieron”, comentó.
Este será el segundo 10 de mayo que enfrenta sin saber el paradero de su hijo.
Janeth recordó que Pablo Jared solía celebrar el Día de las Madres con flores, comida y música.
“Siempre hacía algo para festejar: cantaba, llevaba pastel o flores. Todo era alegría. Hoy ya es diferente, hoy es mucho más difícil”, dijo.
Lucy López subrayó que para las madres buscadoras el 10 de mayo no representa una celebración, sino una jornada de lucha y memoria.
“Mientras su nombre exista, ellos siguen vivos en nuestra memoria y en nuestra lucha”, afirmó.
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